Universidad Nacional del Centro del Perú
Facultad de Sociología
Construcción de las representaciones del placer sexual en jóvenes universitarios de la Facultad de Sociología de la
UNCP, 2015
Sánchez Aliaga, Rosalucía Claraellis
Huancayo 2020
Esta obra está bajo licencia
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DEL PERÚ FACULTAD DE SOCIOLOGÍA
TESIS
PRESENTADA POR LA BACHILLER
SÁNCHEZ ALIAGA, ROSALUCÍA CLARAELLIS
PORTADA
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE:
LICENCIADA EN SOCIOLOGÍA
HUANCAYO - PERÚ 2020
CONSTRUCCIÓN DE LAS REPRESENTACIONES DEL PLACER SEXUAL EN JÓVENES UNIVERSITARIOS DE
LA FACULTAD DE SOCIOLOGÍA DE LA UNCP, 2015
ASESOR
MG. GUSTAVO REYNA ARAUCO
DEDICATORIA A Dios Todopoderoso.
A mis aguerridos padres, Vicente Sánchez Portillo y Lucila Aliaga Castillo, a quienes les debo la vida y quienes, mediante sus luchas, me enseñaron que la conquista de espacios es una tarea permanente.
A mis docentes y mentores, por haberme brindado una formación adecuada, en especial a mis asesores.
A todas las personas que quieren vivir con justicia, vida y dignidad.
ÍNDICE
PORTADA ... i
ASESOR ... ii
DEDICATORIA ... iii
ÍNDICE ... iv
ÍNDICE DE TABLAS ... vii
ÍNDICE DE FIGURAS ... viii
RESUMEN ... ix
INTRODUCCIÓN ... x
CAPÍTULO I ... 13
PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN ... 13
1.1.Planteamiento del problema ... 13
1.2.Formulación del problema ... 19
1.2.1 Problema general ... 19
1.2.2. Problemas específicos ... 19
1.3.Objetivos ... 19
1.3.1 Objetivo general ... 19
1.3.2 Objetivos específicos ... 19
1.4.Hipótesis ... 20
1.4.1 Hipótesis general ... 20
1.4.2 Hipótesis específicas ... 20
1.5.Justificación ... 21
1.5.1 Justificación teórica ... 21
1.5.2 Justificación metodológica ... 21
1.5.3. Justificación práctica ... 22
CAPÍTULO II ... 23
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL ... 23
2.1.Antecedentes ... 23
2.1.1 Antecedentes internacionales ... 23
2.1.2 Antecedentes nacionales ... 28
2.1.3 Antecedentes locales. ... 30
2.2.Bases teóricas ... 31
2.2.1 Sobre la construcción social de la realidad a través de las representaciones sociales y la sexualidad en jóvenes universitarios ... 31
2.3.Marco conceptual ... 53
2.3.1 Representaciones sociales ... 53
2.3.2 Sexualidad humana ... 53
2.3.3 Placer sexual ... 54
2.3.4 Socialización ... 54
2.3.5 Agentes sociales que inciden en la construcción de representaciones sociales del placer sexual. ... 54
2.3.6 Expresión de representaciones sociales del placer sexual ... 54
2.3.7 Significado del placer sexual ... 54
CAPÍTULO III ... 55
METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN ... 55
3.1.Métodos de investigación ... 55
3.1.1 Método general ... 55
3.1.2 Métodos específicos ... 56
3.2.Tipo de investigación ... 58
3.3.Nivel de investigación ... 59
3.4.Enfoque de investigación ... 59
3.5.Diseño de investigación ... 60
3.6.Población y muestra ... 62
3.6.1 Población ... 62
3.7.Técnicas de investigación ... 64
3.7.1 Técnicas de recolección de datos ... 64
3.7.2 Técnicas de procesamiento y análisis de datos ... 65
3.8.Instrumentos de investigación ... 65
3.9.Unidades de observación y análisis ... 65
3.8.1 Unidades de observación ... 65
3.8.2 Unidades de análisis ... 66
CAPÍTULO IV ... 67
PRESENTACIÓN Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS ... 67
4.1.Análisis del contexto ... 67
4.1.1 Importancia de las cuestiones acerca de la sexualidad en la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP) y en sus facultades ... 67
4.1.2 La temática de la sexualidad en la Facultad de Sociología ... 71
4.1.3 Características generales de los estudiantes hombres de la Facultad de Sociología ... 72
4.1.4 Los mecanismos sociales que influyen en la construcción de las representaciones sociales sobre el placer sexual en los jóvenes universitarios de la Facultad de Sociología de la UNCP ... 74
4.2.Representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes de la Facultad de Sociología de la UNCP ... 87
4.2.1 Aproximaciones sobre las representaciones del placer sexual ... 92
4.3.Significado y sentido del placer sexual en los jóvenes estudiantes de la Facultad de Sociología de la UNCP ... 97
CONCLUSIONES ... 101
RECOMENDACIONES ... 104
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 106
ANEXOS ... 110
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1. Características de las representaciones sociales, según tres clásicos ... 39
Tabla 2. Mapa histórico-teórico de la sexualidad ... 45
Tabla 3. Teoría de la Estructura y Dinámica de las Identidades Sexuales (TEDIS) ... 51
Tabla 4. Estudiantes de la Facultad de Sociología según semestre y sexo ... 62
Tabla 5. Lugar de nacimiento de estudiantes de la Facultad de Sociología según sexo . 63 Tabla 6. Edad de los estudiantes de la Facultad de Sociología según sexo ... 63
Tabla 7. Condición laboral de los estudiantes de la Facultad de Sociología según sexo 63 Tabla 8. Características básicas de la muestra a criterio, según instrumentos aplicados 63 Tabla 9. Planes de estudio de las facultades de la UNCP y el abordaje a la sexualidad 68 Tabla 10. Plan de estudios de 2001 de la Facultad de Sociología ... 71
Tabla 11. Promedio de estudiantes matriculados/as en la Facultad de Sociología, UNCP, por grupo de semestre académico ... 71
Tabla 12. Estudiantes de la Facultad de Sociología por semestre y según sexo ... 72
Tabla 13. Lugar de nacimiento de los estudiantes de la Facultad de Sociología según sexo ... 72
Tabla 14. Edad de los estudiantes hombres de la Facultad de Sociología ... 73
Tabla 15. Características básicas de la muestra a criterio según instrumentos aplicados ... 73
Tabla 16. Agentes de socialización por etapas del desarrollo humano ... 75
Tabla 17. Agentes de socialización que construyen el concepto propio de placer sexual ... 77
Tabla 18. Mecanismos del agente de socialización para construir las representaciones sociales del placer sexual ... 79
Tabla 19. Reglas de comunicación del placer sexual, según agente de comunicación .. 82
Tabla 20. Etiquetas a las mujeres, según comportamiento percibido por los estudiantes ... 86
Tabla 21. Ilustraciones de las representaciones sobre el placer sexual ... 91
Tabla 22. Representaciones sexuales del placer sexual ... 94
Tabla 23. Cosas desagradables en torno al placer sexual ... 96
Tabla 24. Concepto propio del placer sexual ... 98
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1. Estudiantes matriculados de la Facultad de Sociología de la UNCP por
semestre académico. ... 62
Figura 2. Agentes sociales que inciden en las etapas del desarrollo humano. ... 75
Figura 3. Ilustración 1 ... 88
Figura 4. Ilustración 2 ... 88
Figura 5. Ilustración 3 ... 89
Figura 6. Ilustración 4 ... 89
Figura 7. Ilustración 5 ... 90
Figura 8. Ilustración 6 ... 90
Figura 9. Ilustración 7. ... 90
Figura 10. Ilustración 8 ... 91
RESUMEN
Esta tesis trata la construcción de las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP). Para ello se utilizó el método general, el método científico y la sinergia de cinco métodos específicos caracterizados como cualitativos: el método de casos, el método fenomenológico, el método narrativo, el interaccionismo simbólico y el método hermenéutico-interpretativo; para recolectar la data, se usó tres técnicas: la ob- servación grupal, el grupo focal y la entrevista semiestructurada y, para el análisis de la información, dos técnicas: el análisis de contenido y la matriz de análisis por categorías.
Así se develó que, en la construcción de las representaciones sociales del placer sexual de dichos jóvenes, intervienen mecanismos sociales como discursos e ilustraciones men- tales producidos y transmitidos por diversos agentes socializadores cuya finalidad es de- finir y justificar las reglas de comunicación y obtención de placer sexual; asimismo, a pesar de estar insertados en el proceso de ruptura de la percepción heteronormativo-tra- dicional, esos jóvenes, en la práctica, todavía reproducen dicha percepción.
Palabras clave: construcción social, agente socializador, representaciones sociales, pla- cer sexual, jóvenes estudiantes.
INTRODUCCIÓN
Esta investigación parte de la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo es la construcción de las representaciones sociales sobre el placer sexual en jóvenes universi- tarios?, en la cual se formuló mediante la revisión de algunas investigaciones sobre las representaciones sociales en jóvenes. Gracias a tales investigaciones se reveló que existe la urgente demanda de información acerca del ejercicio responsable de la sexualidad, la desmitificación de estereotipos y los prejuicios desde un enfoque integral para los jóvenes (Díaz & Vega, 2008, citado por González & Pérez, 2010). Asimismo, existe la “sexuali- dad educada” (Costales, 2010; García, 2012), en la cual se reflexiona la sexualidad como producto social cuyo flujo discursivo impone valores y normas tradicionales del Estado, la familia (García & Velarde, 2005) y la Iglesia (Villalobos, 2012), mediante la educación formal; así, logra permear la subjetividad juvenil, el cuerpo dócil, el placer y los signifi- cados; usando para ello diversos mecanismos (Fernández, 2012) sin considerar, muchas veces, que la cultura juvenil es dinámica (Aravena, 2006) y que en ella se desarrollan discursos de individualización a través de la agencia de la percepción y la vivencia (Sán- chez & Solís, 2008). Otro punto importante que se halló, fue la visualización de la dimen- sión sexual como una cuestión de derechos (Guerra, 2006), la cual en la sociedad huan- caína y peruana se tratan solamente mediante opiniones (Fernández, 1990) pero no a tra- vés del análisis científico (Taipe, 2000). Eso ocurre por la escasez de capacitación a los docentes de los centros educativos secundarios y universitarios en dicho tema (Villana &
Ura, 1997). Por ello, se considera que es necesario ver de manera integral las representa- ciones sociales, pero no centrados generalmente en la sexualidad, sino específicamente en el placer sexual porque parece que se trata de ocultar esta subdimensión.
Los sujetos de estudio fueron jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Socio- logía de la UNCP; y en ese sentido, se formuló el siguiente objetivo general: Conocer la
construcción de las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes de la Facultad de Sociología de la UNCP, 2015, con la que se logró
• Identificar los mecanismos que intervienen en dicha construcción,
• Describir las representaciones sociales del placer sexual y,
• Conocer sus significados.
Como método general se hizo uso del método científico y la sinergia de cinco mé- todos específicos caracterizados como cualitativos: el método de casos, el método feno- menológico, el método narrativo, el interaccionismo simbólico y el método hermenéu- tico-interpretativo; también se empleó, para recolectar la data, tres técnicas: la observa- ción grupal, el grupo focal y la entrevista semiestructurada y, para el análisis de la infor- mación, dos técnicas: el análisis de contenido y la matriz de análisis por categorías.
La estructura de este informe contiene cuatro capítulos, en los cuales se exponen los siguientes:
En el Capítulo I, el planteamiento de la problemática, la formulación de las pregun- tas, la formulación de los objetivos, la formulación de las hipótesis y la justificación.
En el Capítulo II, los antecedentes divididos en estudios internacionales, nacionales y locales; las bases teóricas de la construcción social, las representaciones sociales, la se- xualidad centrada en el placer y el significado de la juventud y; en el marco conceptual, se definió términos como: representaciones sociales, sexualidad humana, placer sexual, socialización y otros.
En el Capítulo III, el método, el tipo, el nivel, el enfoque, los diseños, la población y la muestra, las técnicas, los instrumentos y las unidades de observación y análisis.
Y, en el Capítulo IV, resultados y discusión, donde se analizó el contexto, el cual trata la importancia de las cuestiones acerca de la sexualidad en la Universidad Nacional del Centro del Perú y en sus facultades, la temática de la sexualidad en la Facultad de Sociología, las características generales de los estudiantes hombres de dicha facultad y los mecanismos sociales que influyen en la construcción de las representaciones sociales del placer sexual en esos jóvenes universitarios; seguidamente, se trató las representacio- nes sociales del placer sexual en los sujetos de estudio y el significado y sentido el placer sexual en estos jóvenes universitarios.
La autora
CAPÍTULO I
PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
1.1. Planteamiento del problema
A pesar del gran avance en la educación sexual y la masificación de su información, gracias a las redes sociales, la sexualidad en niños, adolescentes y jóvenes es un tema poco abordado y discutido en nuestra sociedad. Asimismo, en el marco de los derechos ciudadanos de todos los géneros sexuales, dicho tema se presenta como un problema cada vez más visible.
En ese sentido, la sexualidad y el género son temas que demandan estudios y refle- xiones que permitan un mayor entendimiento de sus procesos de construcción social y sus representaciones subjetivas en el imaginario de los diversos sujetos sociales de nuestra sociedad.
Estas construcciones sociales, en cada sociedad, son permeadas por sus tradiciones culturales y legales. Al respecto, Vásquez (2015) señaló que, efectivamente, es en la di-
cuales son enfocados gracias a diversas perspectivas como la tradición judeo-cristiana, los derechos sexuales y reproductivos, el médico-patologizante, el enfoque de género y el enfoque de diversidad sexual.
Es necesario aclarar que, dentro del modelo sistémico-ecológico, la sexualidad hu- mana comprende el sistema individual, el relacional mediato y el social. Pero no solo existen esos enfoques (implícita o explícitamente), sino también existen relaciones de poder inmersas, que se han desarrollado a lo largo de la historia, con influencia de diver- sos mecanismos y que luchan por posicionar el tema de la sexualidad en lo político, lo jurídico y lo cotidiano.
Así, a pesar de los avances legales y normativos de la Declaración de los Derechos Sexuales y Reproductivos y, en especial, del reconocimiento del “placer sexual” a través de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (1994), en América Latina y El Caribe, no se priorizan políticas públicas para democratizar servicios básicos de salud y educación (Bertalanffy, 1989; Bronfenbrenner, 1999; citados en Vásquez, 2015). Solo se reconoce el ámbito sexual con el fin de evitar situaciones de riesgo, sobre ello véase la propuesta del Plan Iberoamericano de Juventud 2009-2015, en el que se menciona lo si- guiente: “Difundir una información veraz y cercana al joven sobre situaciones y actua- ciones de riesgo; y desarrollar programas de ‘educación sexual y reproductiva’, con es- pecial atención en la erradicación de los riesgos de la transmisión del VIH-SIDA y la prevención de los embarazos no planificados” (Rodríguez, 2010).
En el Perú, los “derechos sexuales y reproductivos” se introducen en la agenda po- lítica para reducir la brecha entre hombres y mujeres; al respecto, el Plan de Igualdad de Oportunidades 2012-2017, en su cuarto objetivo estratégico indica lo siguiente: “Mejorar la salud de las mujeres y garantizar los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y
hombres (MIMPV, 2012). Y sobre el respeto a la “orientación sexual”, en el proceso de elecciones generales del 2011 tres partidos políticos presentaron diversas propuestas a favor de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, personas transgénero e intersexua- les (LGTBI), en los cuales se reconoció su postergación, a pesar de que en el Código Procesal Constitucional del 2004 se declaró el derecho al amparo ante la discriminación por orientación sexual para su posterior implementación en la “educación sexual” por el Minedu (SENAJU, 2012); y, en el 2013, en el Congreso de la República se produjo un debate sobre el Proyecto de Ley N° 02647/2013-CR, que establece la “Unión civil no matrimonial para personas del mismo sexo”, defendido por el congresista de Concerta- ción Parlamentaria Carlos Bruce, a través del cual buscó asegurar la estabilidad emocio- nal, financiera y psicológica y la protección de las personas sin distinción por parte del Estado y eliminar las desigualdades (Radio Programas del Perú, 2013; Congreso de la República, 2013).
Siguiendo la lógica del modelo sistémico-ecológico y luego de tratar sobre los sis- temas gubernamentales, son los institucionales en el ámbito relacional, como los familia- res, amicales y educacionales, los que cargan también una cuota de responsabilidad en garantizar el cumplimiento del derecho al acceso a información integral y acertada sobre temas de sexualidad y, en especial, del placer sexual, siendo la juventud receptora y aco- modadora de información para luego gestar ciertas prácticas.
En estos subsistemas, los temas sexuales, que muchas veces son controversiales, son sutilmente visibilizados, pero con fines reproductivos; esto no solo porque se vean temas de planificación familiar o de paternidad y maternidad responsable, sino porque se disemina información a fin de equipar comportamientos sexuales intergeneracionales.
Así, algunos agentes sociales han desarrollado los recursos de información y comunica-
“educación sexual formal”; un ejemplo al respecto, se da en el cuarto grado de educación secundaria de las instituciones educativas de la región Junín, en los cuales se utilizan libros para el curso de “Persona, familia y relaciones humanas” que contienen todo un capítulo sobre “Sexualidad y equidad de género” y en el que, específicamente, se destina cuatro páginas para desarrollar el tema de los “derechos sexuales y reproductivos”; sin embargo, dichos temas son tratados fugazmente y no se enfatiza el “derecho al placer sexual y su implicancia. Y en el caso específico de la educación superior universitaria, dichos temas se tratan mayormente en carreras como medicina humana, antropología, sociología y trabajo social, pero superficialmente.
En la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP), por más que se traten temas de “equidad de género”, se soslaya la información sobre la sexualidad y el placer sexual integralmente. Así, estas formas de abordaje formal de dicho tema no evitan que en el plano cotidiano relacional se conserven y provean pau- tas con respecto al placer sexual, ese es el caso de los chistes de doble sentido que fluyen en el grupo de amigos y que son vehículos de significados; asimismo, muchos estudiantes acuden a otros agentes de información como los videos pornográficos por internet, las enciclopedias, las películas eróticas y las prácticas de masturbación para tener ideas y sensaciones sobre el placer sexual.
Existen investigaciones que dan cuenta de lo mencionado ―entretejiendo catego- rías como representaciones sociales, sexualidad y jóvenes universitarios, y abordando so- meramente el placer sexual— como los que refieren que la “sexualidad juvenil” ha sido mayormente abordada desde la perspectiva biológica y el riesgo. Asimismo, hay estudios que abordan la sexualidad como una producción social inmersa en poderes e intereses que instituyen la heterosexualidad como una verdad natural y propician el mantenimiento del orden liberal establecido. Por ejemplo, en la investigación de Costales (2010), se observó
cómo las representaciones sobre sexualidad circulan entre Estado, colegio y subjetivida- des juveniles (específicamente mediante los textos de educación sexual), ubicando en este flujo discursivo mecanismos de poder sobre el cuerpo, jerarquías y poderes que estos discursos ocultan, también reportó cómo estos jóvenes refuerzan y resisten esta ley sexual profundizando lo que significa la sexualidad. En la investigación de García (2012), se confirmó la influencia del sistema educativo en los estudiantes, sustentándola en apor- tes de Korinfeld (2005), Morgade (2001), Narodowski (1999) y Foucault (1976), pues se develó que la sexualidad en la escuela pareciera un secreto abierto, en la que se ha guar- dado cierto “silencio” a través de prohibiciones y prescripciones hacia hombres y muje- res, debido a que se habla poco o nada de las relaciones íntimas, el amor y el placer, pero esto no implica que no se esté “diciendo” algo y, menos aún, que no se esté practicando;
por ende, el alumno en la institución escolar no es otra cosa que un cuerpo dócil en manos de un educador, que permite el despliegue de una operación disciplinadora de largo al- cance.
En resumen, a diferencia de las investigaciones mencionadas, en el panorama de avances políticos en educación sexual solo se reconoce dicho tema para evitar situaciones de riesgo (ITS, VIH/SIDA y prevención de embarazos no deseados) y víctimas de discri- minación. Mientras que en las investigaciones se evidencia la validación de la sexualidad y sus prácticas a través de los distintos sistemas de poder; sin embargo, no se visualiza íntegra, clara y explícitamente las cuestiones del “placer sexual” en la formación de jóve- nes. Por lo tanto, la construcción de las representaciones sociales de la sexualidad y el placer sexual en los adolescentes y jóvenes universitarios se hallan pautados por la infor- mación que les brindan los diferentes agentes de socialización en sus interactuaciones de
la vida cotidiana. Además, se asimila de ellos que las interacciones entre mujeres y hom- bres contribuye, formando y estructurando los pensamientos y los sentimientos de las per- sonas, a la construcción social de la sexualidad y el género (Revista Az, 2014).
La educación formal de la sexualidad en América Latina está ligada a la salud reproductiva. En esos servicios, el erotismo está subordinado a la reproducción y está dentro del binomio salud-enfermedad, lo cual confiere un carácter médico, preventivo, curativo y correctivo en el mejor de los casos, que es evaluado como problemático y conflictivo (embarazo indeseado, abuso, cáncer, SIDA, etc.) por encima de la realiza- ción personal en la relación amorosa de la pareja y la dimensión placentera que se en- cuentra en la esencia de la sexualidad humana (Revista Az, 2014).
El erotismo y el placer sexual se ignoran como derecho y como algo importante de la sexualidad humana; por lo que la educación sexual formal debe estar en armonía con las necesidades de la vida actual.
Entonces, si las representaciones sociales sobre la sexualidad orientan y pautan lo que se entiende por “placer sexual” en la vida de los jóvenes universitarios, es importante estudiar su proceso de construcción social, entendido no como un proceso unidireccional, sino como un proceso que se alimenta y retroalimenta por diversos agentes presentes en las etapas de socialización, los cuales han configurado los significados subjetivos y las actitudes que estos tienen culturalmente sobre la sexualidad y el placer sexual. Así, en esta investigación se estudió los mecanismos sociales que intervienen en la construcción de las representaciones sociales sobre el placer sexual y el significado de dichas repre- sentaciones en los jóvenes estudiantes de la Facultad de Sociología de la UNCP.
1.2. Formulación del problema 1.2.1 Problema general
• ¿Cómo es la construcción de las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Na- cional del Centro del Perú, 2015?
1.2.2. Problemas específicos
• ¿Cuáles son los mecanismos sociales que influyen en la construcción de las repre- sentaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú?
• ¿Cómo son las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estu- diantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Cen- tro del Perú?
• ¿Qué significan las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estu- diantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú?
1.3. Objetivos
1.3.1 Objetivo general
• Conocer la construcción de las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Na- cional del Centro del Perú, 2015.
1.3.2 Objetivos específicos
• Identificar los mecanismos sociales que influyen en la construcción de las repre- sentaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la
• Describir las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú.
• Interpretar el significado de las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Na- cional del Centro del Perú.
1.4. Hipótesis
1.4.1 Hipótesis general
• En la construcción de las representaciones sociales del placer sexual de los jóve- nes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú, 2015, inciden mecanismos sociales producidos y transmitidos por diversos agentes socializadores, los cuales, a pesar de estar insertados en el proceso de ruptura de la percepción heteronormativo-tradicional, todavía, en la práctica, reproducen dicha percepción.
1.4.2 Hipótesis específicas
• Los mecanismos sociales que influyen en la construcción de las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú son discursos e ilus- traciones mentales producidas y transmitidas por los agentes socializadores cuya finalidad es definir y justificar las reglas de comunicación y obtención del placer sexual.
• Las representaciones sociales del placer sexual en los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú se enmarcan en el proceso de ruptura de la percepción tradicional del placer sexual,
pero en la práctica dicha percepción tradicional todavía mantiene cierta continui- dad, la cual se nota en las imágenes (representaciones) y actitudes relacionadas con el rito sexual.
• El significado de las representaciones sociales del placer sexual para los jóvenes estudiantes hombres de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional del Centro del Perú es la exaltación de algunas partes del cuerpo masculino y/o feme- nino en relación con la percepción heteronormativo-tradicional, la cual fuerza a dichos jóvenes a seguir reproduciendo, en la práctica, tal percepción.
1.5. Justificación
1.5.1 Justificación teórica
Esta investigación podría aportar al enriquecimiento de los conceptos del placer sexual, porque abordó a las representaciones sociales sobre el placer sexual en los jóvenes universitarios como una construcción social. Además, porque teorizó sobre los mecanis- mos sociales que intervienen en la construcción de las representaciones sociales sobre el placer sexual, fundamentándolos con los aportes teóricos de Michael Foucault y de la sociología de la sexualidad.
1.5.2 Justificación metodológica
Radica en la aplicación del enfoque cualitativo, la teoría fundamentada, el diseño no experimental transversal-descriptivo y los siguientes métodos: el de casos, con el cual se ha focalizado la Facultad de Sociología de la UNCP; el narrativo, con el cual se analizaron los testimonios; el interaccionismo simbólico, con el cual se caracterizó y analizó las representaciones sociales sobre el placer sexual; y el hermenéutico, con el que se interpretó el significado de dichas representaciones.
Asimismo, estos instrumentos fueron construidos con validación y confiabilidad, los cuales podrían servir en los futuros estudios del campo sexual y campos similares.
1.5.3. Justificación práctica
Este estudio podría servir para reforzar y aplicar las políticas públicas referidas a la Educación Sexual Integral (ESI), cuyo fin es brindar información adecuada a todas las personas, especialmente a los jóvenes universitarios, asumiendo que el placer sexual debe ser un derecho en el ámbito formal e informal.
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL
2.1. Antecedentes
2.1.1 Antecedentes internacionales
2.1.1.1 Representaciones sociales y prácticas de la sexualidad de un grupo de jó- venes del cantón de Esparza.
La tesis de Díaz y Vega (2008), devela la relación que existe entre las represen- taciones sociales y las prácticas de la sexualidad en los jóvenes y visualizaron varia- ciones en los resultados relacionados con la condición de género, concluyendo que se requiere una intervención orientada a ciertas líneas de acción, tales como la informa- ción y la formación de la sexualidad desde un enfoque integral, el fomento de una conciencia crítica del ejercicio responsable de la sexualidad y la desmitificación de estereotipos y prejuicios según género y diversidad sexual.
Dicha tesis aportó con una perspectiva realista de la construcción de las represen- taciones sociales de la sexualidad en los jóvenes; especialmente, cómo la piensan, la perciben, la construyen, la viven y la expresan.
2.1.1.2 Cultura, sexualidad y juventud: Experiencias de nuestros jóvenes en Lon- dres.
El estudio etnográfico de González y Pérez (2010), tuvo por objetivo saber cómo los jóvenes españoles viven su sexualidad en Londres. Así, obtuvieron información so- bre los choques culturales en el contacto con otros grupos que han influenciado en sus relaciones afectivas y, específicamente, en su sexualidad. Por ejemplo, “en ciertas oca- siones, tanto las chicas como los chicos asocian la ausencia de medidas de prevención en sus relaciones esporádicas con mayor placer, locura, anecdótica y satisfacción se- xual. Mientras más loca sea la relación, mayor placer sexual” (p. 4).
Dicho estudio, se sale de los parámetros en cuestiones de sexualidad, al sustentar que en la construcción social de la sexualidad, se evidencia que el Estado es el principal agente que interviene a través de la educación formal, no siendo el único en el flujo de discursos sexuales, al estar presentes, también las subjetividades juveniles; es decir, la influencia entre jóvenes.
2.1.1.3 Sexualidad juvenil y cultura en Chile actual: Reflexiones desde el campo de la antropología.
Aravena (2006), menciona que las principales transformaciones en materia de se- xualidad juvenil destacadas en su reciente Segundo Informe Nacional de Juventud, donde se exponen la relación con una sexualidad que se practica mayormente fuera del matri- monio, que está fuertemente asociada al placer y mayormente condicionada por el deseo más que por el amor, remitiendo a pensar en el cambio del sistema de valores de las
nuevas generaciones, centrado en una moral individual, asociada a un proceso de indivi- dualización, donde la búsqueda de desarrollo personal y de proyectos individuales cobran mayor importancia, observándose marcadas diferencias según condición de género, de nivel socioeconómico, de urbanización, de educación y de acceso a la información.
Dicha investigación aportó con una perspectiva enfocada al placer, en la que intervienen discursos de individualización como motor de cambio.
2.1.1.4 Jóvenes y sexualidad: Una mirada sociocultural.
En el informe de García (2012), para el Programa Nacional de Salud Sexual y Pro- creación de la Secretaría de Programas Sanitarios del Ministerio de Salud de Argentina, la autora resalta los aportes científicos de Korinfeld (2005), Morgade (2001), Naradowski (1999) y Foucault (1976), manifestando que la sexualidad en la escuela pareciera que ha sido una suerte de “secreto abierto”, en la que se ha guardado cierto silencio respecto de la sexualidad, generando una marcada diferencia con el tratamiento del tema en los me- dios de comunicación, a través de prohibiciones y prescripciones para los niños y niñas, hombres y mujeres, por lo que se habla poco o nada de las relaciones íntimas, del amor y del placer, pero esto no implica que no se esté diciendo nada y menos aún que la cuestión del sexo permanece ajena a las prácticas cotidianas de las aulas. Por ende, ser alumno en la institución escolar no es otra cosa que ser un cuerpo dócil en manos de un educador.
Esta configuración justificada desde discursos psicológicos, pedagógicos y didácticos permitió el despliegue de una operación disciplinadora de largo alcance, en donde se construye un ideal de “anatomía política del detalle”. En este interesante aporte se con- cluye que la perspectiva de derecho debe apuntar al reconocimiento de las identidades juveniles, identidades sexuales y de género; asimismo, se propone intervenir en la de- construcción de las dicotomías instaladas, con el fin de desestabilizar todas las identida-
El aporte de la investigación de García, resumidamente, es la siguiente: la escuela ha guardado un silencio restrictivo acerca de la sexualidad; pero a pesar de su poder que somete al cuerpo con sus límites disciplinadores no ha evitado que se hable del tema informalmente y menos que sea ajena a las prácticas cotidianas juveniles, por lo que se sostiene que la sexualidad es inherente al ser.
2.1.1.5 Estudiantes universitarios: Percepción y vivencias de la sexualidad.
Es la ponencia de Sánchez y Solís (s/f) informaron algunos avances sobre la inves- tigación “Identidades estudiantiles, sexualidad y salud sexual y reproductiva” cuyo obje- tivo fue identificar cómo se construyen las identidades estudiantiles en los alumnos e incursionar en un campo del que se conoce poco, las vivencias de la sexualidad entre las y los jóvenes universitarios, destacando como líneas de reflexión: concepción acerca de la sexualidad, percepción y vivencia en torno a la violencia en el noviazgo, información y cuidado respecto a la salud sexual y reproductiva, visión frente a la homosexualidad e interrupción voluntaria del embarazo. Tiene como fin promover una cultura de la preven- ción con fundamento en la educación sexual integral; e identificar si existe relación entre las condiciones de la vivencia estudiantil de la sexualidad y su desempeño académico (Sánchez & Solís, s.f., p. 1).
Asimismo, concluyeron que la sexualidad es una dimensión fundamental de la vida y la conciben como el derecho que tienen de vivir plenamente y tomar decisiones sobre su cuerpo de manera libre y responsable; sin embargo, predomina la idea en la que la sexualidad debe ser heterosexual y asociada a la reproducción. Finalmente, en esa inves- tigación, existe un escaso conocimiento de los derechos sexuales y reproductivos dado que la mitad de la población encuestada dice no saber de ellos y el resto no los identifica con precisión. Al respecto, es importante resaltar que en esa investigación llama a la re-
flexión la concepción, la percepción y la vivencia de la sexualidad, las cuales están en- torno a una convencional prevención, que se traduce en el enfrentamiento entre el tiempo dedicado a la sexualidad y el tiempo dedicado a lo académico, por lo que, aunque se reconoce a la sexualidad como un derecho, todavía se visibiliza un escaso conocimiento de sus implicancias.
2.1.1.6 Construcción social de la sexualidad y del género en universitarios.
Fernández (2014), en su investigación presentó la construcción de la sexualidad y del género, advirtiendo su íntima relación con las diversas formas, variaciones y manifestaciones del poder. En concordancia con las condiciones históricas y sociales de quien arrebata el poder, se ha ido reglamentando la sexualidad y el género, influ- yendo en las personas las relaciones y las interrelaciones que tienen los hombres y las mujeres en pareja, con la familia y la sociedad misma. Las particiones institucionales en la sociedad aunadas al poder han creado mecanismos y formas de consenso que permiten a las personas asumir y aceptar como válidos los contenidos de la sexualidad y el género; así como, establecer mecanismos y formas de cumplimiento cotidiano.
La investigación se realizó identificando como unidades de análisis a los estudiantes de psicología de cuatro universidades, en la cual una de las conclusiones fuertes es que la sexualidad represiva existe en la doble moral expresada en el discurso fingido, la división de cuerpos, las contradicciones de la salud mental y la negación al ero- tismo.
Dicho estudio aportó en la elección de las unidades de análisis centrada en los uni- versitarios y su vivencia de la sexualidad represiva, los roles de género impuestos y las manifestaciones sexuales, los cuales oscilan entre lo que debe ser y lo que es.
2.1.2 Antecedentes nacionales
2.1.2.1 Representaciones sociales de la adolescencia y los/las adolescentes en el Programa Nacional de Educación Sexual (PNES), 1996-2000: Un análisis desde el marco de derechos
En la tesis de Guerra (2006), para obtener el grado de Magister en Género, sexua- lidad y salud reproductiva, tuvo por objetivo el analizar las representaciones sociales (dis- cursos e imágenes) sobre la adolescencia en el diseño de implementación del PNES y sus vínculos con la política de salud sexual y reproductiva. Así, la autora concluyó que el PNES no constituye una política de educación sexual, pues a pesar de la amplitud de su alcance no llegó a implementarse en toda su magnitud y perdió preeminencia luego del término de su financiamiento; tampoco, no corresponde a un marco de política de dere- chos sexuales y reproductivos a pesar de que nominalmente se inscribe dentro de esta perspectiva; su enfoque se centra en los profesores y no asegura una adecuada transmisión de la información para la toma de decisiones de los educandos, siendo estos el objetivo final. En lo que se refiere a las representaciones de hombres y mujeres, se puede afirmar que se desvirtúa la perspectiva de género, pues se representa tanto al hombre como a la mujer adolescente bajo moldes estereotipados que se basan en la incorporación naturali- zada de los esquemas patriarcales del sistema de género al discurso y las imágenes de los materiales.
El aporte de dicha investigación fue que, aunque algunas iniciativas se oculten tras el manto de la defensa de los derechos sexuales y reproductivos a través de una supuesta educación sexual integral, el sistema heteronormativo es tan fuerte que si no existen sus- tentos teóricos y metodológicos termina opacando dichas iniciativas; por ello, la utilidad de este aporte permite tener en cuenta la necesidad de la fundamentación teórica y meto- dológica en la investigación con el fin de no perder el norte.
2.1.2.2 Actitudes sexuales en adolescentes universitarios.
En la tesis para obtener el título de Licenciado en Psicología, García-Belaunde (2005), tuvo por objetivo el describir algunas actitudes sexuales en adolescentes univer- sitarios y relacionarlas con siete variables específicas: las creencias religiosas, la situación familiar, la carrera elegida, la orientación sexual, el distrito de residencia, el sexo y la edad. Así, el autor concluyó que los hombres mantienen actitudes sexuales más liberales y conductas sexuales más variadas que las mujeres, y más si son de la escuela de huma- nidades a diferencia de los de estudios generales e ingeniería; de ellos, las personas que nunca han tenido relaciones sexuales son las que mantienen las actitudes más conserva- doras sobre la sexualidad.
El aporte de dicha investigación fue que se debe focalizar mejor los agentes socia- lizadores (familia y escuela) que inciden en la construcción de las representaciones se- xuales; y también delimitar mejor las unidades de observación.
2.1.2.3 Significados de la sexualidad en jóvenes aspirantes a la vida religiosa.
Es la tesis para obtener el grado de Magister en Estudios Teóricos del Psicoanálisis, Villalobos (2012), exploró los significados de la sexualidad en jóvenes aspirantes a la vida religiosa, las cuales giran en torno a la negación del cuerpo y el placer, la irrupción de lo impulsivo, el terror a la sexualidad y el silencio de la misma. Asimismo, concluyó que estos jóvenes presentan una sexualidad cuyos significados se relacionan a la falta de cuidados tempranos y a figuras significativas que no han posibilitado una adecuada dife- renciación que constituya la base para una identidad sexual sólida; la sexualidad se pre- senta escindida de los elementos más conscientes, viviendo la sexualidad como estereo- tipada y rígida, como defensa a los impulsos sexuales y agresivos; y también se presenta un yo frágil que no contiene el desborde de dichos impulsos.
El aporte de dicha investigación gira alrededor de los significados del discurso tra- dicional (influenciado por la Iglesia) que tienen los jóvenes acerca de la sexualidad, los cuales se han delineado en la guía de entrevista permitiendo observar su proliferación.
2.1.3 Antecedentes locales.
2.1.3.1 Ideas y opiniones acerca del sexo y la sexualidad en una muestra de pa- dres de familia y estudiantes del 3ro y 4to grado del colegio estatal Héroes del Cenepa, Saños Grande, El Tambo.
Es una investigación de Fernández y Gómez (1990), cuyo objetivo fue conocer las ideas y opiniones de los padres de familia y los estudiantes del centro educativo Héroes del Cenepa, El Tambo, sobre el sexo y la sexualidad. Así, concluyeron que el 70% de padres de familia y el 50% de alumnos todavía no diferencian bien los conceptos de sexo y sexualidad; y que también existe falta de comunicación directa de padres e hijos.
Dicha investigación reveló aportes significativos: en primer lugar, existe un escaso conocimiento sobre educación sexual integral; y, en segundo lugar, el escaso conoci- miento es transmitido inadecuadamente hacia otras generaciones, en la que la familia es uno de los principales agentes sociales que incide en la construcción de las representacio- nes sociales de la sexualidad.
2.1.3.2 Análisis de las actitudes frente a la sexualidad de los estudiantes secun- darios de la ciudad de Huancayo.
Es un estudio de Taipe (2000), cuyo objetivo fue conocer las actitudes frente a la sexualidad en estudiantes de educación secundaria de la ciudad de Huancayo, concluyó que los estudiantes de los diferentes grados presentan actitudes positivas frente a la edu- cación sexual; tanto varones como mujeres de colegios mixtos, son más liberales y más realistas que los alumnos de colegios no mixtos y; los varones de situación económica deficiente, demuestran más realismo que los otros frente a problemas sexuales.
Dicho estudio aportó lo siguiente: la actitud positiva hacia la educación sexual devela que la sexualidad es inherente a las personas y que éstas pueden hacer frente a sus problemas de escasez económica.
2.1.3.3 Manifestaciones sobre la sexualidad que presentan los agentes de la edu- cación de las escuelas de Acobamba y Quishuarcancha de la provincia de Taya- caja del departamento de Huancavelica.
Es un informe de Villana y Ura (1997), cuyo objetivo principal fue diagnosticar las manifestaciones sobre la sexualidad que presentan los alumnos, los docentes y los padres de familia de las escuelas estatales N° 30966 y Nº 31084 de Acobamba y Quishuarcancha, respectivamente; concluyendo que hace falta una educación adecuada en el desarrollo de actitudes, valores, experiencias y conocimientos de los alumnos, los docentes y los padres de familia y; que el 78% de los docentes, de ambas poblaciones, no están capacitados para brindar una debida orientación sobre temas de sexo y sexualidad.
El aporte de dicha investigación fue que la escasez de capacitación docente fun- ciona como mecanismo de paralización para que no fluya adecuadamente la educación sexual integral.
2.2. Bases teóricas
2.2.1 Sobre la construcción social de la realidad a través de las representaciones sociales y la sexualidad en jóvenes universitarios
2.2.1.1 Construcción social del sentido.
Según Berger y Luckman (1966), todo conocimiento ―incluido el sentido común, la comprensión más básica y firme en la realidad social cotidiana— es derivado y soste- nido por interacciones sociales. Cuando las personas interactúan, entendiendo que sus opiniones sobre la realidad están relacionadas, actúan tomando como referencia el enten-
de la vida. Desde que ese conocimiento del sentido común es negociado por personas, las características humanas, el significado y las instituciones sociales se presentan como parte de una realidad objetiva. Es en ese sentido que se puede decir que la realidad es social- mente construida.
El construccionismo social, hace referencia al desarrollo de fenómenos interrela- cionados en contextos sociales, mientras que el constructivo social se refiere a la genera- ción de un sentido individual de sus conocimientos vinculado al contexto social en la que se ubica social y culturalmente el sujeto social. El construccionismo social es típicamente explicado como un constructo sociológico, mientras que el constructivismo social es tí- picamente definido como una construcción psicológica.
Al decir de Berger y Luckman (1966), citados por Deleuze (1989) y Peña (2008), la construcción del sentido se realiza a través de dispositivos o máquinas “para hacer ver, para hacer hablar, para hacer y para hacer actuar”, que posibilita una relación social para generar la producción de un momento que sea soporte para una operación de significa- ción, desde la multiplicidad de contenidos y relaciones.
En la perspectiva teórica del construccionismo social, la construcción del sentido que las personas o sujetos sociales le dan a las cosas corresponde al constructivismo social como un proceso particular de construcción social.
Aunque son muchas, y muy distintas las posturas sobre el sujeto en las ciencias sociales, parece que, en la mayoría, al término sujeto se le reconoce como el ser humano que en su constitución está “sujetado” a un número de tramas que lo producen y que él los reproduce; pero no se limita a la producción-reproducción, sino que también es capaz de producir (crear) nuevas tramas que a su vez serán productoras de sujetos y reproduci-
das por los mismos serán productoras de la sociedad. Es en esa capacidad creativa (po- tencia) donde descansan la singularidad y la experiencia particular del ser humano visto como sujeto anudado a lo social (Berger & Luckman 1966 citado por Morin, 1998). Las cuestiones de ser producto, reproductor y productor conducen a la noción de la subjetivi- dad, que es inseparable de la primera. La relación entre dichas nociones nos lleva a pensar que “el sujeto se constituye en su actuar y la acción constituye la subjetividad”.
2.2.1.2 Construcción social de la realidad.
Al examinar las maneras a través de las cuales las variantes realidades se hacen conocidas y se establecen en la sociedad, se observa su doble carácter, pues cada sociedad posee facticidad objetiva y a su vez está construida por actividades cargadas de significa- dos. Al respecto Berger y Luckmann (2001) indicaron lo siguiente:
Una fue impartida por Durkheim en Reglas del método sociológico y la otra por Weber en Witschaft unid Gesellschaft. Durkheim nos dice: “La regla primera y fundamental es: Considerar los hechos sociales como cosas”. Y Weber observa:
“Tanto para la sociología en su sentido actual, como para la historia, el objeto de conocimiento es el complejo significado subjetivo de la acción”. Estas dos aseve- raciones no se contradicen. (p. 35)
Dicha revelación, muy bien sistematizada por los autores, fue fundamentada por Scheler, Mannheim, Merton, entre otros, a través del siguiente cuestionamiento: ¿Cómo es posible que la actividad humana produzca un mundo de cosas?, cuya respuesta descri- bió tres momentos: la internalización, la externalización y la objetivación.
La internalización hace referencia a la particular aprehensión o interpretación in- mediata de un acontecimiento objetivo en cuanto expresa significado. Se refiere a pro-
producidos en el momento de la objetivación. Es preciso mencionar que no son momentos secuenciales, pues se presentan dialécticamente dado que las personas se ven inmersas en una realidad, pero luego se dan cuenta de que ellas la van construyendo (Berger &
Luckmann, 2001).
En tal sentido, se fundamenta la comprensión de los propios semejantes y la aprehensión del mundo en cuanta realidad significativa y social, comenzando cuando el individuo “asume” el mundo en el que ya viven otros. Por cierto, que el “asumir” es un proceso para sí mismo, el mundo una vez “asumido”, puede ser creativamente modificado o (menos probablemente) hasta recreado, donde existe una continua identificación mutua.
“No solo vivimos en el mismo mundo, sino que participamos cada uno en el ser del otro”
(Berger & Luckmann, 2001, p. 165).
La socialización, es entendida como el proceso de inducción amplia y coherente de una persona en el mundo objetivo de una sociedad o de algún sector. Así, aparece un proceso de filtración entendiendo que todo actor social nace dentro de una estructura social objetiva y un mundo objetivo con significantes que están encargados de su socialización y que le son impuestos, pero este selecciona aspectos del mundo según la situación que ocupan dentro de la estructura social y también en virtud de sus idiosincrasias individuales, biográficamente arraigadas (Berger & Luckmann, 2001). Sin embargo, esta selección se da en dos fases de la socialización: la primera y la segunda.
En la primera socialización, se visibiliza que el niño dentro de la familia acepta los
“roles” y actitudes de los otros significantes, o sea que los internaliza y se apropia de ellos, pero donde la carga emocional es el factor clave para que los significantes sean significativos (Berger & Luckmann, 2001).
En la segunda socialización, se constituye la internalización de “submundos” institu- cionales o basados en instituciones; asimismo, en ella se adquiere el conocimiento específico de “roles”, estando éstos directa o indirectamente arraigados en la división del trabajo (Berger & Luck-mann, 2001).
La internalización se estructura sobre las interpretaciones y comportamientos de rutina dentro de un área institucional. Los submundos también requieren, por lo menos, de un aparato legitimador, acompañados con frecuencia por símbolos rituales o materia- les. Se construye un cuerpo de imágenes sobre la base instrumental del lenguaje de la realidad institucional. Esta socialización depende del status del cuerpo de conocimiento de que se trate dentro del universo simbólico en conjunto, por lo que a veces se hacen necesarias las legitimaciones, probablemente de índole compensatoria (Berger &
Luckmann, 2001).
La primera socialización, es a la que se le da más importancia al nacer el individuo en una estructura social objetiva, la familia y un mundo social objetivo, en el que encuen- tra significantes construidos, a los que, si reconoce su poder de agencia, podrá modificar;
pero lo que se destaca en esta socialización es la preponderancia de lo emocional en el aprendizaje, además de que se condiciona con la posición social, pues interviene en el proceso de autoidentificación, la identificación que hacen los otros entre la identidad ob- jetiva atribuida y la que es subjetivamente aceptada. Este proceso de identificación se realiza dentro de los horizontes que implica el mundo social, por ejemplo, la internaliza- ción de normas y valores de una cultura.
La escuela es la expresión de la segunda socialización. Los maestros son funciona- rios institucionales con la tarea formal de transmitir conocimiento específico. Los “roles”
de la socialización secundaria comportan un alto grado de anonimato, por lo que el acento
de la realidad del conocimiento internalizado en la socialización secundaria se descarta más fácilmente, a diferencia de la realidad masiva internalizada en la primera infancia, pero estos pueden ser mucho menores para poder destruir las realidades internalizadas más tarde. Como hemos visto, la realidad de la vida cotidiana se mantiene porque se con- creta en rutinas, lo que constituye la esencia de la institucionalización, las interacciones y la realidad se internaliza originariamente por un proceso social, así también se mantiene en la conciencia por procesos sociales (Berger & Luckmann, 2001).
Por lo tanto, la comprensión de la realidad social como construcción se trata de fenómenos de internalización que siempre tiene como trasfondo una comprensión macro- sociológica de sus aspectos estructurales. Esta construcción social de la realidad, a su vez implica internalización y producción de significados y objetos que los representan, a fin de ser interpretados para un entendimiento, por lo que es importante ver que involucra a las representaciones sociales.
2.2.1.3 Representaciones sociales.
A simple vista, pareciera que las representaciones sociales son aquellos conoci- mientos cotidianos, percepciones, prejuicios o teorías ingenuas que interactúan con cier- tos valores y actitudes que reflejan procesos cognitivos y afectivos, sólo a nivel subjetivo;
sin embargo, va mucho más allá por su carácter social.
Según Moscovici (1979, p. 27), “la representación social es como una textura psico- lógica autónoma y a la vez como propia de nuestra sociedad, de nuestra cultura”. Sin em- bargo, no debemos entenderla como la sumatoria de las representaciones sensibles (o indi- viduales) por su carácter impersonal y de relativa estabilidad (Durkheim, 1968). Ella es social porque constituye un ingrediente más en la formación y reproducción de las actitudes y los estereotipos (Moscovici, 1979).
Pero su carácter social no está dado, sino reconocido por la psicología social, dentro de la vasta gama de concepciones que se han referido a éstas, que la enriquece como el conjunto de “conocimientos compartidos socialmente, que se hacen subjetivos, que se aprenden en base a participaciones y a la experiencia” (Casco, 2003, p. 16). Por ejemplo, para el psicólogo español Francisco Casco, el individuo incorpora estos conocimientos, pero le otorga un matiz personal, pues al tener un conjunto de ideas amplias lo que realiza es la asimilación de los conocimientos que vienen de la cultura, la historia y la sociedad, que luego son filtrados por la experiencia y los mensajes que recibimos.
En esa línea, se entiende, según Araya (2002), por representaciones sociales como la
“síntesis de explicaciones comunicadas, contextualizadas y ordenadas” (p. 11). Para la au- tora las representaciones sociales son parte de un determinado conocimiento del espacio y el tiempo, que organizan la manera de pensar y vivir, y que se expresan desde las diferentes posiciones sociales a través de códigos ordenados para entender a los otros y orientar las prácticas sociales hacia ellos.
Es importante destacar las concepciones, tanto de Casco como de Araya, ya que ambas son influenciadas por las de Moscovici, quien ha perfilado con mayor precisión la teoría de las representaciones sociales desde 1961, después de los trabajos pioneros refe- ridos a las representaciones colectivas de Durkheim.
2.2.1.4 Representaciones sociales y su historia.
Aunque el desarrollo de la teoría de las representaciones sociales llegó a la plenitud con Moscovici, como una alternativa no individualista a la psicología social de tradición norteamericana, sus antecedentes provienen del sociólogo francés Emilio Durkheim, quien se refirió a las representaciones colectivas como forma de pensamiento aprendido
y que se imponen a los miembros de una sociedad determinada, estable y tradicional, por lo que estas representaciones son estáticas, amplias y casi uniformes.
Estas ideas ayudaron a Serger Moscovici, a mediados del siglo XX, a redactar su obra El psicoanálisis, su imagen y su público, el cual partió de que los miembros de una sociedad son los que construyen las representaciones sociales, a su vez mencionó que éstas no se im- ponen, sino se transforman en las interacciones cotidianas, pero pueden ser apropiadas de una determinada teoría científica que haya sido divulgada, proponiendo algunas explicaciones que ayudan a la regulación de comportamientos. “Esta línea de pensamiento mantiene la teoría de las representaciones sociales que pone énfasis en la existencia de diferentes repre- sentaciones sobre un objeto social específico en función de las características de diversos grupos sociales” (Casco, 2003, pp. 37-38).
Moscovici, a diferencia de Durkheim (y lo rígido de sus concepciones), propuso que las representaciones sociales no solo son fenómenos que están presentes en socieda- des tradicionales, sino que son aplicables a sociedades actuales con capacidad de cambio;
tampoco son uniformes, sino se caracterizan por su diversidad, por lo que son dinámicas y contextualizables.
Otro aporte proviene de Berger y Luckmann a finales del siglo XX, para quienes las realidades o los mundos en que viven los individuos no constituyen simples fenóme- nos naturales y objetivos, sino que son socialmente construidos mediante prácticas socia- les, donde el conocimiento no es una mera reproducción de algo ya existente, pues se genera y se construye gracias a la interacción de agentes sociales (individuos, grupos so- ciales e instituciones). Además, plantearon que la construcción social de la realidad se produce en el marco del lenguaje y la comunicación entre las personas. Cabe resaltar el aporte de Berger y Luckmann a la teoría de las representaciones sociales, no solo son
construidas socialmente, sino que se reconoce que estás no son meras copias de lo exis- tente, ya que adquieren distinto matiz contextualizado a partir de la interacción desde el lenguaje y la comunicación.
Tabla 1. Características de las representaciones sociales, según tres clásicos Características de las representaciones sociales, según tres clásicos
Durkheim Moscovici Berger y Luckmann
Representaciones colectivas Representaciones sociales Representaciones sociales Son estáticas, difíciles de modificar
e incluyen una amplia gama de co- nocimientos (mitos, religión, etc.).
Son dinámicas al construirse y transformarse en las interacciones cotidianas entre los individuos.
Puede ser elaborado a partir del sa- ber científico.
Son socialmente construidos me- diante prácticas sociales.
Se refieren a las comunidades tradi-
cionales estables. Aplicables a las sociedades actua- les caracterizadas por la diversidad y la capacidad de cambio.
Aplicables a las sociedades actua- les.
Son impuestas a los miembros de la sociedad.
No son impuestas. La representación social no es una mera reproducción de algo ya exis- tente, pues se genera y se cons- truye gracias a la interacción de agentes sociales.
Se refieren a las ideas que circulan
en la sociedad. Son elaboradas socialmente por in- dividuos que integran una sociedad o grupo social determinado.
La construcción social de la realidad se produce en el marco del lenguaje y la comunicación entre las perso- nas.
Fuente: Adaptado de “Ideas y representaciones sociales de la adolescencia” por J. Casco, 2003, capítulo III
Gracias a dichos aportes se fueron constituyendo escuelas con maneras específicas de abordar las representaciones sociales, algunas de ellas dando más peso a los procesos cognitivos y/o a los sociales.
2.2.1.5 Escuelas y formas de abordaje de las representaciones sociales.
En uno de los cuadernos de ciencias sociales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), se mencionó que de acuerdo a Pereira de Sá (1998), existen tres líneas de investigación de las representaciones sociales que se han posicionado a tra- vés del tiempo (Araya, 2002), a partir de su forma de abordaje y sus enfoques, los cuales sirvieron para delinear la metodología después desarrollada.
2.2.1.5.1 Escuela clásica.
Fue desarrollada por Jodelet, quien puso énfasis en el proceso de construcción de las representaciones sociales como aspectos constituyentes. Por ello, su enfoque fue pro- cesual y su abordaje, hermenéutico, pues se focalizó en el análisis de producciones sim- bólicas, coincidiendo con el interaccionismo simbólico.
2.2.1.5.2 Escuela de Aix-en-Provence.
Fue una escuela de sesgo psicológico. La desarrolló Claude Abric, quien se centró en los procesos cognitivos y utilizó el enfoque estructural y sus técnicas fueron experi- mentales.
2.2.1.5.3 Escuela de Ginebra.
Fue una escuela de índole sociológica cuyos representantes sobresalientes fueron Berger y Luckmann, quienes se centraron en las condiciones de producción y flujo de las representaciones sociales. Fue influenciada por la primera escuela, pues combinó el en- foque procesual cuyo objetivo fue recopilar el material discursivo producido en forma espontánea e inducido por entrevistas a fin de analizarlas a través de sus significados.
Esta escuela aportó fundamentos para entender como representaciones sociales a los co- nocimientos caracterizados por lo siguiente:
• “Emerger, funcionar y recrear en el marco social, pero en un marco de referencia preexistente”. Es decir, si bien es cierto que las representaciones sociales son crea- ciones en conjunto de un determinado grupo de agentes sociales, estas se elaboran de otras ya construidas, y son utilizadas para que haya comprensión entre éstos agentes a partir de un código compartido (lenguaje y significado).
• “El proceso de incorporación de conocimientos es selectivo, se centra en algunas cua- lidades que se filtran con el sistema de valores incorporado, que depende del sistema
social y la experiencia, por lo que adquiere un matiz personal”. Como ya se mencionó, el proceso de absorción de algunos conocimientos es un marco de referencia, en el cual las cualidades de lo que se está conociendo debe concordar con los valores in- culcados, sino éstas serán rechazadas. Pero depende también de la posición social; es decir, de las condiciones sociales de las personas, de los agentes que las rodean, de lo que han vivenciado, de lo que saben, etc. De ello, proviene la importancia de la ob- servación de los diversos agentes sociales, discursos y mecanismos que intervienen en la construcción de las representaciones sociales.
En síntesis, las representaciones sociales son conocimientos socialmente construidos, compartidos en un determinado grupo social, influidos por otros agentes sociales, expresa- dos a través de discursos y que son dinamizados con significados basados en el sistema propio de un contexto.
2.2.1.6 Sexualidad centrada en el placer sexual.
La sexualidad humana, es entendida como un proceso intrapersonal, conformada por aspectos biológicos, psíquicos y sociales interrelacionados (INNPARES, 2003), en un con- texto ya sea familiar, educativo, local, geográfico, legal, político, cultural e histórico. Es así que la sexualidad se construye en continua interacción con los diferentes agentes de socialización (Tarazona, 2005); y, por lo tanto, el ser sexual es relacional, simbólico, his- tórico y cultural (Vásquez, 2015).
Pero fue un largo camino para llegar a ser concebida como tal, pues ha lidiado con poderes inquisidores, restrictivos y patologizantes, ya que las primeras referencias de la categoría sexualidad se remontan curiosamente al Pentateuco bíblico, obviamente con carácter prohibitivo y pro creacional (reproductivo). Fundamentos con los cuales la Igle- sia Católica consolidó su poder (S. XII y XIII); por ejemplo, el “predominio de la moral
puritana, que considera el celibato y la castidad como valores centrales en materias de sexualidad” (Vidal, 2002, p. 13) y señalando como pecador a todo aquel que salga de las normas.
En el siglo XIX, la sexualidad estaba regida entre la patología y el pecado, entre la ciencia (medicina) y la iglesia, que idearon mecanismos de control moral, donde el placer por medio de la masturbación, o que las mujeres disfruten y exploren sexualmente, o que el placer se logre en relaciones de personas del mismo sexo, eran consideradas patologías.
Ese es el caso del psiquiatra Richard Von Krafft-Eding, quien hizo una clasificación pormenorizada de las disfunciones y perversiones sexuales (Vidal, 2002).
Sin embargo, científicamente la sexualidad fue conceptualizándose con una connotación positiva, siendo, a finales del S. XIX, el médico inglés Havelock Ellis quien repiensa las anteriores verdades científicas caracterizando a la masturbación y a la obtención del placer como prácticas sexuales no degenerativas ni desviadas ni prohibidas, sino como prácticas cotidianas, conductas normales y deseables (Vidal, 2002). Así, se convirtió en precursor de Freud.
Por su parte, Freud entiende la sexualidad “como una fuerza primigenia que motiva todos los actos humanos, en búsqueda permanente del disfrute” (Vidal, 2002, p. 14). Si ésta es frenada por la coerción, como placer sexual desemboca en neurosis. Este freno fue analizado por Reich y Marcuse, desde la teoría marxista, observando la sexualidad dentro de una sociedad capitalista que refuerza y transmite la represión de los instintos. No obstante, no fue hasta la publicación de los informes sobre Sexualidad Masculina y Se- xualidad Femenina, a mediados del siglo XX, por Alfred Kinsey, quien al entrevistar a más de 12 000 estadounidenses obtuvo de las pruebas empíricas que el 37% de los hom- bres encuestados había tenido al menos una experiencia placentera homosexual en su vida
y el 62% de las mujeres se habían masturbado; por tanto, se llegó a la conclusión que la masturbación (como procedimiento de obtención de placer) conformaba una de las prác- ticas compartidas entre diversas personas (Vidal, 2002, p. 14).
Los estudios actuales sobre sexualidad enfatizan la necesidad de rescatar en su con- ceptualización los elementos que se encuentran más allá de lo meramente biológico; por ejemplo, Lamadrid y Muñoz incidieron en el erotismo como posibilidad de encontrar placer, pero el placer con sentido, es decir, “la sexualidad humana es la elaboración social de los significados que para los sujetos tiene la capacidad de derivar placer y de reprodu- cirnos en nuestros cuerpos sexuados” (Lamadrid & Muñoz, 1996, p. 13). Por otro lado, Masters y Johnson plantearon la multiplicidad de dimensiones de la sexualidad, como la biológica, que tiene que ver con la fisiología y la anatomía sexual; la psicosocial, que es el conjunto de normas y personas que se influyen recíprocamente como la regulación de la sexualidad; la conductual, que permitiría comprender mejor el “cómo” y el “por qué”
de algunas prácticas; la clínica, en relación a los impedimentos que disminuyen el placer sexual del individuo y sus soluciones y; finalmente, la última dimensión es la cultural, que apunta a las particularidades de cuanto sistema de valores sexuales. Sin embargo, existen dos dimensiones poco exploradas, las dimensiones sociológica y política, la pri- mera que identifica el rol de grupos y movimientos sociales en relación a la producción de cambios y, la segunda, referida al ejercicio de poder y la implementación de políticas públicas vinculadas a la sexualidad (Vidal, 2002, p. 15).
Cabe resaltar que la dimensión sociológica de la sexualidad contempla cuestiones de goce y placer sexual, como es el derecho al placer sexual, según el movimiento femi- nista, que además plantea una igualdad en el plano sexual entre hombre y mujer; el reco- nocimiento de la normalidad del placer diverso mediante la defensa a los derechos de las