Originalmente, esta operación debía de comenzar en el otoño de 1942 como el primer paso en el gran esquema de Hitler para envolver Asia Menor y el Medio Oriente. Sus objetivos finales eran el Canal de Suez y la rica región petrolífera de Irán e Irak. En noviembre de 1941, el dictador alemán hizo algunas concesiones hacia la realidad de la situación. Instruyó al General Halder a confinar la proyectada operación hacia territorio soviético en vez de continuar hacia adelante en Irán y Turquía. Incluso esta operación “limitada”, pretendida para tomar el control de los cam-
pos petrolíferos soviéticos en el Cáucaso, requeriría que las tropas alemanas avanzaran sobre terreno difícil durante más de 800 kilómetros más allá de las puntas de lanza alemanas más leja- nas en Rostov, en el río Don. En anticipación a esto, Hitler decidió formar una división especial de infantería ligera y retirar a las tropas de montaña disponibles del combate y equiparlas para un nuevo avance.
En febrero de 1942, la División de Operaciones del Alto Mando del Ejército (OKH) emitió una serie de directivas preliminares para la campaña de 1942, cuyo objetivo principal era la toma del Cáucaso. Para este fin, como se ha descrito en el capítulo 7, el Grupo de Ejércitos Sur recibió prioridad para tropas de reemplazo y equipamiento. El Cuarto Ejército Panzer se unió al Primer Ejército Panzer en el sur, llevando con él varias divisiones restauradas del Grupo de Ejércitos Centro.
Además, 20 divisiones alemanas y otras 21 divisiones del Eje fueron trasladadas desde otros teatros de operaciones hacia la región sur. Estas unidades del Eje, incluyendo 6 divisiones ita- lianas, 10 divisiones húngaras y 5 divisiones rumanas debilitadas, tenían generalmente menos armas y equipamiento menos fiable que sus agotados contrapartes alemanes. Totalmente aparte del tradicional desprecio alemán por la valentía de sus aliados, estas tropas en muchos casos tenían un entrenamiento y una doctrina que eran incompatibles con las de su socio dominante. Solamente una división italiana era considerada equivalente a una formación media alemana. Bastante naturalmente, los oficiales de estado mayor alemanes relegaron a estas fuerzas aliadas a papeles secundarios –limpieza y aseguramiento de los flancos detrás de las puntas de lanza alemanas en avance. El hecho de que el OKH basara sus planes en cañas tan delgadas ilustra la creciente insuficiencia de fuerzas alemanas para cubrir las vastas distancias de la Rusia Europea. Finalmente, la presencia de estas unidades y el inmenso alcance de la ofensiva planeada en sí misma resultó ser el talón de Aquiles del plan alemán.
Las fuentes de inteligencia alemanas detectaron una concentración de tropas soviéticas al sudes- te de Kharkov, aparentemente con la intención de reconquistar Ucrania. Aunque los alemanes fracasaron en reconocer la magnitud de estos preparativos, correctamente predijeron que tal ataque probablemente comenzaría a comienzos de mayo, después de la rasputitza primaveral. El OKH, por consiguiente, planeó absorber la próxima ofensiva soviética antes de inaugurar su propio avance hacia el sudeste. En el ínterin, un plan de engaño alemán (Operación Kremlin) fue implementado para convencer a los soviéticos de que la ofensiva alemana de 1942 sería apuntada hacia Moscú, con el Grupo de Ejércitos Sur limitado a una finta hacia Rostov. Incons- cientes del renacimiento de la industria de armas soviética, los planificadores alemanes también se centraron sobre los suministros del Préstamo y Arriendo Norteamericano y Británico como un ingrediente clave para el éxito del Ejército Rojo en 1942. El avance hacia el Cáucaso elimi- naría finalmente cualquier posibilidad de que la ayuda aliada llegara a la Unión Soviética desde esa dirección, pero la ruta norte permanecería abierta. El 14 de marzo de 1942, por consiguiente, el OKW ordenó a la Luftwaffe y a la Armada que concentraran sus esfuerzos en Escandinavia en un esfuerzo para interceptar los convoyes aliados que llevaban equipamiento a Murmansk. En la Directiva Nº 41 del Fuhrer, fechada el 5 de abril de 1942, Hitler puso su propio sello en el plan del OKH, que fue renombrado Operación Blau (Azul). El objetivo principal para 1942 permanecía siendo la región del Cáucaso, con el objetivo secundario de capturar Leningrado. Antes de la ofensiva principal, las fuerzas alemanas realizarían una serie de ataques limitados solos para consolidar varias partes del frente. La más importante de estas operaciones prelimina- res sería capturar Sebastopol y limpiar la Península de Kerch. La ofensiva principal luego pro- cedería en tres fases. Primero, el Grupo de Ejércitos Sur penetraría las defensas soviéticas al sur de Kursk, realizando cercos locales para impedir la huída de unidades soviéticas. Después, el Grupo de Ejércitos Sur, redesignado Grupo de Ejércitos B, avanzaría al este en la curva del río Don mientras establecía una potente defensa de flanco hacia el norte. De nuevo, un gran cerco fue planeado. Mientras tanto, el recién creado Grupo de Ejércitos A, consistente en el Primer Ejército Panzer de von Kleist, el Diecisiete Ejército del General Richard Ruoff y (bajo la direc- ción de Ruoff) el Tercer Ejército Rumano, presionaría en el ala sur, cruzando el Don cerca de Rostov y luego girando para enlazar con las otras puntas de lanza en un gran cerco en la región de Stalingrado. Una vez que este cerco fuera logrado, el Grupo de Ejércitos A continuaría su explotación hacia la región petrolífera del sur.
Aunque la gran ciudad industrial de Stalingrado era un objetivo importante en el plan, los co- mandantes alemanes inicialmente la consideraron como una estación de paso en la ruta hacia los campos petrolíferos del Cáucaso. Solamente después, la ciudad fascinó la atención de ambos bandos. Con perfecta visión retrospectiva, comandantes alemanes como Erich von Manstein culparon después a Hitler por buscar dos objetivos divergentes –Stalingrado y el Cáucaso- creando así una confusa estructura de mando. Ciertamente, el intento del dictador de supervisar la campaña personalmente fue impracticable. Aún más, la creación de dos cuarteles generales de grupos de ejércitos fue casi inevitable, dadas las vastas distancias y las tropas implicadas. Según la campaña progresó, el Grupo de Ejércitos B adquirió más y más tropas satélites para proteger su largo flanco izquierdo a lo largo del río Don, hasta el punto en que el número de tales ejérci- tos subordinados excedió a la envergadura de efectivo control de los estados mayores del Grupo de Ejército. Algunos planificadores alemanes, por consiguiente, trataron de crear un tercer cuar- tel general, el Grupo de Ejércitos Don, para controlar ese frente, liberando al estado mayor del Grupo de Ejércitos B para centrarse en el avance en la región de Stalingrado. En otoño, la Ope- ración Azul estaba librándose en tres direcciones diferentes y carecía de un cuartel general glo- bal para dirigir la campaña. El orden de batalla resultante de las fuerzas enfrentadas es mostrado en la Tabla 8.1
Tabla 8.1. Orden de Batalla, Julio de 1942.
Alemania Unión Soviética
Ejército de Laponia (se convirtió en el Veinte Ejército de Montaña) (General Eduard Dietl) Ejército Finlandés
Frente Karelia (Teniente General V. A. Fro- lov) 14, 19, 26, 32 Ejércitos y 7 Ejército Inde- pendiente
Grupo de Ejércitos Norte (General George v. Kuechler) Dieciséis Ejército y Dieciocho Ejército (después el Once Ejército desde Cri- mea)
Frente Leningrado (Coronel General L. A. Govorov) 8, 23, 42, 55 Ejércitos
Grupo Costero Operacional Grupo de Ejércitos Centro (Mariscal de Cam-
po Guenther v. Kluge) Cuarto y Noveno Ejér- citos y Segundo y Tercer Ejércitos Panzer
Frente Volkhov (Coronel General K. A. Me- retskov) 4, 52, 54, 59 Ejércitos
Frente Noroeste (Coronel General P. A. Ku- rochkin) 1 Ejército de Choque, 11, 34, 53 Ejércitos
Grupo de Ejércitos B (Mariscal de Campo Fedor v. Boch, sucedido por General Maximi- lian v. Weichs) Segundo y Sexto Ejércitos, Cuarto Ejército Panzer, y Tercer Ejército Húngaro
Frente Kalinin (Coronel General I. S. Konev) 3 Ejército de Choque, 4 Ejército de Choque, 22, 29, 30, 39 Ejércitos
Frente Oeste (Coronel General G. K. Zhukov) 5, 10, 16, 20, 31, 33, 43, 49, 50, 61 Ejércitos Grupo de Ejércitos B (Mariscal de Campo
Wilhelm List) Diecisiete Ejército, Primer Ejército Panzer
Frente Briansk (Teniente General F. I. Golo- kov) 3, 13, 48 Ejércitos, 5 Ejército de Tanques (+ 5 cuerpos de tanques)
Frente Voronezh (formado el 7 de julio de 1942) (Coronel General N. F. Vatutin) 6, 40, 60 Ejércitos
Frente Sudoeste (se convirtió en Frente Sta- lingrado el 12 de julio) (Mariscal S. K. Ti- moshenko) 1 y 4 Ejércitos de Tanques (cuatro ejércitos añadidos después)
Frente Sur (desactivado el 28 de julio - fuer- zas al Frente Cáucaso Norte) (Teniente Gene- ral R. Ia. Malinovsky)
Frente Cáucaso Norte (Mariscal S. M. Buden- ny) 12, 18, 24, 37, 51, 56, 57 Ejércitos
Tabla 8.1 (Continuación). Las alteraciones importantes en orden de batalla de julio fueron causadas por la destrucción en combate y la transformación de ejércitos soviéticos existen- tes y de reserva. La renumeración de las formaciones se desarrolló como sigue:
Antigua Designación del Ejército
Nueva Designación del Ejército Fecha Efectiva 1 de Reserva 64 10 de Julio de 1942 2 de Reserva 63 Mayo de 1943 3 de Reserva 60 10 de Julio de 1942 4 de Reserva 38 Agosto de 1942 5 de Reserva 63 10 de Julio de 1942 6 de Reserva 6 Junio de 1942 7 de Reserva 62 10 de Julio de 1942 8 de Reserva 66 Agosto de 1942 9 de Reserva 24 Agosto de 1942
10 de Reserva 5 de Choque Diciembre de 1942
38 1 de Tanques (Julio de 1942)
28 4 de Tanques (Julio de 1942); 65 (Octubre de 1942) 58 3 de Tanques Mayo de 1942 5 de Tanques Mayo de 1942 27 Mayo de 1942 53 Abril de 1942 70 Octubre de 1942
63 1 de la Guardia (Agosto de 1942); 24 (Octu- bre de 1942) 2 de la Guardia Agosto de 1942 1 de la Guardia 3 de la Guardia Diciembre de 1942 Nota: La fecha de formación es dada en paréntesis.
Todo esto era en el futuro en abril de 1942. Después de la pesadilla de la guerra invernal, la Wehrmacht comenzó a recuperar su confianza junto con nuevos refuerzos. Aunque sus fuerzas eran ahora más débiles que las de 1941, la mayoría de los comandantes alemanes todavía esta- ban confiados en que podían acabar con el Ejército Rojo en 1942.