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ENSANCHANDO LA OFENSIVA.

In document Cuando Chocan Los Titanes (página 59-62)

El 1 de enero de 1942, las fuerzas soviéticas habían reconquistado Kalinin en el norte y Kaluga en el sur y estaban asediando una serie de baluartes alemanes, algunos de los cuales ya habían sido sobrepasados y rodeados. Demiansk (en el sector del Grupo de Ejércitos Norte), Rzhev, Mozhaisk, Maloiaroslavets, Iukhnov, y varios otros centros de comunicaciones estaban atesta- dos con una mezcla de tropas de combate y de apoyo alemanas intentando sobrevivir al clima y a los ataques soviéticos. En este punto, Hitler emitió su famosa orden de resistir firme. El éxito de esta orden en 1942 le envalentonó para mantener cada pulgada de terreno irracionalmente durante el resto de la guerra. Lo que Hitler nunca reconoció fue que la contraofensiva soviética de 1941-1942 pudo bien haber destruido al Grupo de Ejércitos Centro si Stalin no hubiese inten- tado hacerlo todo tan demasiado rápido.

En enero de 1942, I. V. Stalin estaba increíblemente demasiado ambicioso y optimista. El con- traste entre la desesperación de noviembre y los éxitos de diciembre le habían envalentonado tanto que intentó extender sus contraataques iniciales en una ofensiva general para rodear a todo el Grupo de Ejércitos Centro y a una parte considerable del Grupo de Ejércitos Norte. Stalin estaba convencido que los alemanes estaban en sus tramos finales, e intentó apresurar una fase de explotación sin concentrar a sus fuerzas y eliminar a las unidades sobrepasadas. El 7 de ene- ro, Stalin ordenó una ofensiva general a lo largo de todo el frente, concentrada principalmente contra el Grupo de Ejércitos Centro pero también apuntando a las fuerzas alemanas en Lenin-

grado, Staraia Russa, Orel, Kharkov y Crimea. Zhukov y otros comandantes se opusieron a la ofensiva general sobre los fundamentos de que disiparía a las fuerzas disponibles sobre un frente demasiado amplio. El éxito inicial de Stalin dependía de un puñado de brigadas de tanques, divisiones de caballería y batallones de esquiadores, todas las cuales estaban perdiendo fuerza rápidamente. Según las tropas soviéticas luchaban hacia el oeste, la Fuerza Aérea Roja de apoyo tuvo que ceder sus aeródromos permanentes y calientes, trasladándose hacia pistas de aterrizaje avanzadas que eran tan inhóspitas como las ocupadas por la Luftwaffe. Atacando más de lo que sus fuerzas podían digerir, Stalin fracasó en eliminar a las fuerzas alemanas rodeadas delante de Moscú y obteniendo solamente ganancias limitadas en otros lugares.

En el norte, el intento por aislar al Dieciocho Ejército Alemán en torno a Leningrado nunca realmente se puso en marcha. Al sur de Leningrado, Stalin intimidó a Meretskov, comandante del Frente Volkhov, (recientemente liberado de la custodia del NKVD), a un ataque prematuro. Las tropas de Meretskov estaban dispersadas, mal entrenadas y pobremente suministradas. El jefe de la Administración Principal de la Artillería Soviética tuvo que volar personalmente con un avión cargado con miras de cañones porque los recién producidos cañones de Meretskov no tenían ninguno. A finales de diciembre, el 2 Ejército de Choque, la fuerza clave en la subsi- guiente operación Liuban, había reunido solamente una división. El comandante del ejército, Teniente General G. G. Sokolov, era un incompetente comisario del NKVD y antiguo ayudante de L. Beria, jefe del NKVD. Meretskov había relevado a Sokolov por esa razón poco después de que el ataque soviético comenzara.

Aunque el 52 Ejército penetró el frente, y el 2 Ejército de Choque avanzó exitosamente 70 ki- lómetros en la retaguardia alemana, los contraataques alemanes pronto aislaron y rodearon a la desafortunada fuerza. En marzo, el Teniente General A. A. Vlasov, enviado desde Moscú para convertirse en ayudante de Meretskov después de la espléndida actuación militar de Vlasov en la contraofensiva de Moscú, fue enviado al cerco para tomar el mando. A lo largo de meses de arduos combates en espantosas condiciones, el 2 Ejército de Choque ni pudo ser relevado ni pudo huir. Finalmente, a finales de junio, una operación final alemana redujo la bolsa obligando a Vlasov a rendirse. Su posterior cooperación con las autoridades alemanas y los intentos de formar un “Ejército Ruso” Alemán le hicieron un traidor a ojos de los soviéticos y virtualmente se borró cualquier mención de él y de este incidente en la historia del 2 Ejército de Choque de los relatos militares soviéticos.

En la región de Moscú, Stalin ordenó a los Frentes Kalinin y Oeste rodear a las fuerzas alema- nas mediante ataques sobre el frente de Viaz’ma desde el norte, este y sur. Las fuerzas del Fren- te Kalinin (22, 39, 29, 31 y 30 Ejércitos, y el 11 Cuerpo de Caballería), comandadas por el Co- ronel General Konev, debían de avanzar a través de Rzhev y Sychevka hasta la región de Viaz’ma, mientras que el ala izquierda del Frente Oeste de Zhukov (43, 49 y 50 Ejércitos, y el Grupo de Caballería Belov) destruían al grupo alemán en Iukhnov y avanzaban desde el su- doeste para asegurar Viaz’ma y enlazar con las puntas de lanza del Frente Kalinin. Mientras tanto, el ala derecha del Frente Oeste (1 Ejército de Choque, 16 y 20 Ejércitos) debía de penetrar las defensas alemanas cerca de Volokolamsk y Gzhatsk, y los 5 y 33 Ejércitos atacarían direc- tamente a través de Mozhaisk hasta Viaz’ma. Las dos fuerzas de caballería de Belov (1 Cuerpo de Caballería de la Guardia y brigadas de tanques reforzadas) y del Coronel S. V. Sokolov (11 Cuerpo de Caballería, reforzado) debían de jugar papeles críticos al dirigir la explotación en la retaguardia alemana y enlazar en el área de Viaz’ma. El propósito de Zhukov era destruir a los cuatro ejércitos defensores del Grupo de Ejércitos Centro (Noveno, Cuarto y Tercer y Cuarto Panzer). La amenaza para los alemanes era real, ciertamente; un hueco muy grande existía en las defensas alemanas al sur de Kaluga. Días después de que la ofensiva comenzara, el grupo de caballería de Belov penetró a través de este hueco en la retaguardia alemana y hacia Viaz’ma. Para suplementar este ya imponente esfuerzo ofensivo, a los 3 y 4 Ejércitos de Choque, en el flanco izquierdo del Frente Noroeste del Coronel General P. A. Kurochkin, les fue ordenado atacar desde los bosques próximos a Ostashkov hacia Toropets y Smolensk, mientras que el Frente Briansk del Coronel General Ia. T. Cherevichenko lanzaba ataques hacia Orel y Briansk. Desafortunadamente para los soviéticos, Zhukov estaba en lo cierto. Las fuerzas de Stalin care- cían de los efectivos y de la habilidad para ejecutar este ambicioso, superficial y profundo en- volvimiento del Grupo de Ejércitos Centro.

El terreno fue especialmente importante en esta batalla. Había solamente dos grandes carreteras pavimentadas en este área, una corriendo desde Smolensk a través de Viaz’ma a Moscú, y la otra corriendo diagonalmente al sudoeste desde Moscú a través de Maloiaroslavets y Iukhnov. Las fuerzas tales como el 33 Ejército del Mayor General M. G. Efremov que se movieron sobre o en paralelo a estas carreteras principales fueron mucho más móviles que los ejércitos en sus flancos, los cuales tendieron a quedarse atrás en la ofensiva. Una vez que lograron penetrar, el grupo de Belov y otras grandes formaciones soviéticas sobrevivieron en la retaguardia alemana durante meses porque el terreno era demasiado pantanoso e impracticable que los alemanes eran incapaces de eliminarlas hasta que el terreno se secó a finales de primavera.

Los Frentes Kalinin y Oeste comenzaron la amplia ofensiva con una serie progresiva de ataques desde el 7 hasta el 9 de enero. En el norte, el 39 Ejército del Teniente General I. I. Maslennikov tuvo fuerza suficiente para penetrar las defensas alemanas y comenzó un avance en la retaguar- dia con su grupo móvil, el 11 Cuerpo de Caballería de Sokolov, muy avanzado. Este cuerpo de caballería casi alcanzó la carretera Smolensk-Moscú a finales de enero, pero el Noveno Ejército Alemán, en un audaz contraataque en febrero, selló la penetración detrás de ellos y del 39 Ejér- cito, rodeando al acompañante 29 Ejército del Mayor General V. I. Shvetsov en el proceso. Con solamente dos divisiones de caballería ligera, una división de fusileros motorizados y unos cuantos batallones de esquiadores, el 11 Cuerpo de Caballería era demasiado débil para cortar las líneas de comunicaciones alemanas.

En el centro, los soviéticos fueron capaces de reconquistar Mozhaisk y Medyn, pero después de eso sus fuerzas eran tan débiles y el tiempo tan malo que el subsiguiente avance hacia Gzhatsk tuvo lugar a paso de tortuga. Solamente el 33 Ejército de Efremov fue capaz de penetrar en la retaguardia alemana, alcanzando finalmente los suburbios de Viaz’ma, donde la mitad de sus divisiones fueron cortadas y aisladas por un contraataque alemán.

Mientras tanto al norte, el Frente Noroeste de Kurochkin aplastó las defensas alemanas en las Colinas Valdai y en el sector del Lago Seliger e irrumpió hacia el sudoeste a lo largo de dos ejes separados hacia las afueras de Staraia Russa y Demidov, dejando rodeadas o casi rodeadas a bolsas alemanas a su paso en Demiansk, Kholm y Belyi. Al sur, durante meses las fuerzas del Frente Briansk atacaron en vano a las fuerzas alemanas defendiendo delante de Orel.

En el extremo sur, los soviéticos realizaron dos operaciones que esperaban explotar posterior- mente en primavera. Al sur de Kharkov, el 18 de enero, las fuerzas combinadas del Frente Su- doeste del Teniente General F. Ia. Kostenko y del Frente Sur del Teniente General R. Ia. Mali- novsky atacaron duramente en la conjunción entre los Sexto y Decimoséptimo Ejércitos del Grupo de Ejércitos Sur en un intento por cruzar el río Donets Norte y envolver Kharkov desde el sur. El asalto sorpresa inicial del 6 Ejército del Mayor General A. M. Gorodniansky y del 57 Ejército del Teniente General D. I. Riabyshev, con los 1, 5 y 6 Cuerpos de Caballería, explotó hasta una profundidad de más de 100 kilómetros. El aguante de la infantería y de la caballería soviéticas era limitado, sin embargo; el 31 de enero, el grupo de ejércitos de von Bock había sido capaz de contener la ofensiva improvisando un cordón de pequeños destacamentos de in- fantería y de blindados en torno a lo que llegaría a ser conocido como la cabeza de puente de Barvenkovo.

Algo antes, el 30 de diciembre, las fuerzas combinadas de la Flota del Mar Negro y de dos ejér- citos del Frente Transcaucásico habían comenzado una ambiciosa operación anfibia para tomar un asidero en la Península de Kerch en Crimea. Su objetivo era relevar a la guarnición de Sebas- topol, entonces bajo asedio del Once Ejército de von Manstein y de fuerzas rumanas acompa- ñantes. El desembarco inicial soviético fue realizado por el 44 Ejército del Mayor General A. N. Pervushin y el 51 Ejército del Teniente General V. N. L’vov, apoyados por la flota y por inefec- tivas incursiones de diversión aerotransportadas. Los soviéticos lograron derrotar a las divisio- nes rumanas defensoras y asegurar Kerch y Feodosiia. Von Manstein reaccionó rápidamente, embotellando a los soviéticos en la salida oeste de la península e impidiendo el relevo de Sebas- topol. Tras un asedio de alrededor de ocho meses, Sebastopol finalmente cayó el 4 de julio de 1942.

Con el frente en llamas a lo largo de una distancia de alrededor de 800 kilómetros, el combate se redujo a actos heroicos de unidades individuales, complejas maniobras fuera de carreteras, y simples batallas de desgaste por ambos bandos. Los soviéticos a menudo defendieron el terreno

impenetrable, mientras que los alemanes se aferraron rápidamente a las ciudades, pueblos y arterias claves. Intentándolo como pudieron, ningún bando fue capaz de hacer ceder al otro has- ta que la naturaleza dio a los más móviles alemanes la ventaja en junio de 1942. En ningún lugar fue este frustrante proceso más claro que en la región de Viaz’ma.

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