En este punto, el Stavka centró su atención en dos tareas igualmente importantes y mutuamente relacionadas: reducir la bolsa de Stalingrado en la Operación Anillo; y expander la Campaña de Invierno hasta su extensión más completa. El Coronel General N. N. Voronev, el representante del Stavka a cargo de ejecutar la Operación Anillo, utilizó un constante bombardeo de artillería para desgastar las defensas alemanas. El Sexto Ejército estaba tan escaso de suministros que los defensores fueron pronto reducidos a vivir de carne de caballo y acurrucarse en la nieve. El 24 de enero, el último gran aeródromo alemán en la bolsa, Pitomnik, fue capturado. Dos días des- pués, los soviéticos atacaron sobre un estrecho frente y dividieron la bolsa alemana por la mitad desde el este al oeste. El 2 de febrero, toda la fuerza había sido liquidada, a pesar de la promo- ción de último minuto de Paulus a mariscal de campo por Hitler.
Alemania había perdido más que su reputación de invencible en Stalingrado. Debido a la insis- tencia de Hitler de aguantar firme y las dificultades de escapar a través de un amplio cerco so- viético bajo condiciones metereológicas extremas, pocos alemanes fueron capaces de escapar de la bolsa. Solamente unos pocos miles de soldados seriamente heridos fueron evacuados en avio- nes de transporte vacíos. Esto contrasta notablemente con los cercos soviéticos durante batallas previas, cuando los defensores a menudo evacuaron suficientes comandantes y personal clave para reconstruir sus unidades y combatir de nuevo. El Sexto Ejército fue completamente des-
truido, sufriendo 147.000 muertos y 91.000 prisioneros de guerra a un coste soviético de casi medio millón de bajas (Ver Tabla 9-2).
Tabla 9-2. Bajas Soviéticas en Stalingrado, 19 de Noviembre – 2 de Febrero.
Frente Permanentes Hospitalizadas Total
Sudoeste 64.649 148.043 212.692
Don 46.365 123.560 169.925
Stalingrado 43.552 58.078 101.630
Voronezh (6 Ejército) 304 1.184 1.488
Total 154.870 330.865 485.735
El cerco y destrucción de fuerzas alemanas en Stalingrado habían retenido una gran cantidad de tropas soviéticas durante dos meses, y esto materialmente afectó el destino de la Campaña In- vernal Soviética. Como resultado, los soviéticos terminaron 1942 como habían terminado 1941, intentando muy optimísticamente realizar una ofensiva estratégica de manera muy ajustada y quedando muy extendidos en el proceso. Al oeste de Stalingrado, los Frentes Sudoeste y Sur, encabezados por los 1, 2 y 3 Ejércitos de la Guardia y el 51 Ejército, con cuerpos de caballería y tanques adjuntados, continuaron presionando al Grupo de Ejércitos Don, haciéndolo retroceder hacia Voroshilovgrad y Rostov con la esperanza de destruir a este grupo de ejércitos y aislar al Grupo de Ejércitos A, entonces retirándose desde la región del Cáucaso.
Von Manstein fue obstaculizado por la negativa de Hitler de liberar reservas estratégicas y por la necesidad de proteger la retaguardia del Grupo de Ejércitos A. El dictador alemán quería mantener a ese grupo de ejércitos en la región de Kuban, al sur del Don, incluso aunque sola- mente fuera en una cabeza de puente a lo largo del Mar de Azov, con la esperanza de amenazar de nuevo los campos petrolíferos del Caúcaso posteriormente en 1943. El Grupo de Ejércitos A había ido ya a los cuarteles de invierno cuando comenzó la contraofensiva de noviembre y estu- vo muy lento en redesplegar sus fuerzas frente a la nueve amenaza. Von Manstein, por consi- guiente, tuvo que sostener Rostov, la clave para todas las líneas ferroviarias y de suministro para el Grupo de Ejércitos A. Para lograr esto, dos formaciones ad hoc alemanas y del Eje, los Desta- camentos de Ejército Fretter-Pico y Hollidt, intentaron defender la línea del río Chir. Ambos destacamentos tenían los flancos ampliamente abiertos. En el flanco norte, los 1 y 2 Ejércitos de la Guardia, el 5 Ejército de Tanques y el 5 Ejército de Choque presionaron, mientras que en el sur, el 2 Ejército de la Guardia y los 51 y 28 Ejércitos continuaron hacia Rostov con la contra- ofensiva, que había comenzado el 24 de diciembre. El 3 de enero, ambos destacamentos fueron obligados a comenzar a retirarse hacia el río Donets a pesar de las demandas de Hitler de que aguantaran firme. Mientras tanto, el 3 Cuerpo Mecanizado del 51 Ejército, el renombrado 4 Cuerpo Mecanizado, ahora mandado por el Mayor General V. T. Vofsky, avanzó por el valle del río Don hacia Rostov. Fue solamente detenido por el prematuro empleo de una nueva “arma maravillosa”, el primer batallón a medio entrenar de los tanques Mark VI Tigre alemanes. Un breve y salvaje encuentro en Zimovniki el 7 de enero dejó 18 T-34 y 20 Tigres fuera de acción. Ambos bandos fueron obstaculizados por el típico invierno ruso. El 24 de enero, un breve des- hielo produjo charcos en las carreteras, las cuales se convirtieron en láminas de hielo cuando la temperatura descendió a 15º bajo cero el 26 de enero. Al día siguiente, comenzó una tormenta de nieve de tres días.
Hitler ahora entró en acción para resolver la precaria situación en la cuenca del Donets. Von Manstein le había instado repetidamente que trasladara al Primer Ejército Panzer al norte, pero la decisión real estuvo lejos de ser atrevida. El 27 de enero de 1943, Hitler decidió trasladar a los cuarteles generales de ejército y de cuerpos del Primer Ejército Panzer al norte a través de Rostov, pero solamente envió una división panzer, una de infantería y dos de seguridad hacia adelante. Las divisiones restantes del Primer Ejército Panzer fueron dejadas temporalmente con el Dicisiete Ejército, que fue a una cabeza de puente defensiva. Finalmente, todas estas fuerzas fueron evacuadas a Crimea, pero por el momento estaban indisponibles para von Manstein.