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LA EUCARISTÍA O SANTA CENA

In document 100 fichas sobre ecumenismo.pdf (página 170-172)

1 . L A E U C A R I S T Í A C O M O P R O B L E M A E C U M É N I C O

A. Diversas i n t e r p r e t a c i o n e s sobre la eucaristía

La eucaristía es el "sacramento de la unidad". En esta afirmación general coinciden todos los cristianos. El mandato de Jesús en la última cena es tan explícito que todas las tradicio- nes cristianas, incluso después de las divisiones, continúan manteniendo la eucaristía (santa Cena, Misa, Cena del Señor, etc., son muchos términos para indicar la misma realidad) como parte central de la fe que profesan y del culto que celebran.

El problema entre las diversas tradiciones cristianas surge cuando han querido "interpre- tar" ese misterio de la fe cristiana, generando diversas doctrinas de tal manera divergentes que precisamente en el "sacramento de la unidad" han encontrado nuevos elementos de divi- sión.

Varias son las cuestiones en que las Iglesias manifiestan un desacuerdo respecto a la eucaristía. Todas admiten que la eucaristía es un sacramento, y que Cristo está realmente en ella, pero toman caminos divergentes al tratar de explicar el modo de la presencia eucarísti- ca. La posición católica tradicional acude a la teoría de la transustanciación para explicar el misterio; el luteranismo explicó tradicionalmente la presencia real a través de la teoría de la

empanación; finalmente, la posición clásica de las Iglesias de la reforma consistía en afirmar

la presencia de Cristo en la eucaristía de manera espiritual y simbólica, lo que no quiere decir que su presencia no sea real.

Existen otras dos cuestiones que todavía dividen a los cristianos: el carácter sacrificial de la eucaristía, defendido por la Iglesia católica y rechazada frontalmente por las tradiciones protestantes, y el sujeto de la presidencia eucarística: ortodoxos y católicos admiten que el ministro-presidente de la eucaristía, debe servaron válidamente ordenado (presbítero u obis- pos); mientras que la posición protestante, mucho más amplia, reconoce que puede presidir- la cualquier fiel -varón o mujer- elegido por la comunidad para tener dicha presidencia, cuya ministerio suele ser el de "pastor".

B. La e u c a r i s t í a , ¿ s a c r a m e n t o de la u n i d a d plena?

La eucaristía es el sacramento de la "unidad". El bautismo también lo es. Pero hay una diferencia, y es que aunque "el bautismo constituye un poderoso vínculo sacramental de uni- dad (...), sin embargo, el bautismo por sí mismo es tan sólo un principio y un comienzo, por- que todo él se dirige a la consecución de la plenitud de la vida en Cristo. Así, pues, el bautis- mo se ordena a la profesión íntegra de la fe, a la plena incorporación a los medios de salva- ción, determinados por Cristo, y, finalmente, a la íntegra incorporación en la comunión euca- rística" (UR 22). Por tanto, teniendo todos los cristianos el mismo sacramento del bautismo ("principio y comienzo..."), no pueden, sin embargo, participar de la misma eucaristía (porque no tienen la "unidad plena" que implica la eucaristía).

Y es que para la Iglesia católica "(las Iglesias reformadas)...por la carencia del sacra- mento del Orden, no han conservado la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarísti- co..." (UR22).

2. LA I N T E R C O M U N I C A N

A. ¿ P o d r e m o s c o m u l g a r j u n t o s un día t o d o s los cristianos?

No poder comulgar en la celebración eucarística de una Iglesia separada de la propia, es, sin duda, el signo más patente de la división de los cristianos. La mayoría de los cristianos no acaba de entender cómo el sacramento del amor y de la unidad no puede ser celebrado y compartido por quienes, aunque separados, desean la unidad.

El problema de la "intercomunión" refleja, desgraciadamente, problemas previos y subya- centes de tipo sacramental, eclesiológico, pastoral, jurídico y de fe, que dificultan la práctica normal de la comunión entre cristianos. Varios términos, expresan esta cuestión ecuménica:

intercomunión, communicatio in sacris, hospitalidad eucarística.

Por intercomunión se entiende la práctica, muy habitual en algunos cristianos, de partici- par en la eucaristía de otras comunidades cristianas sin previa autorización de la jerarquía.

Commurueatio in sacris designa la participación activa, en casos excepcionales y reglamenta-

dos, en los sacramentos de otras Iglesias. Hospitalidad eucarística es la admisión, por parte de una Iglesia, a los cristianos de otras comunidades para acercarse a participar libremente en la propia eucaristía. El término Comunión plena indica unidad total en el sacramento.

Hay tres posiciones distintas en esta cuestión: las Iglesias ortodoxas se oponen a la inter- comunión ya que sólo puede participar en la comunión quien es miembro de la Iglesia; las Iglesias protestantes enseñan que todos los cristianos pueden participar en la eucaristía de cualquier Iglesia pues ninguna puede limitar la invitación del Señor a tomar su cuerpo; para la Iglesia católica existen dos principios, muy vinculados entre sí, que dejan un espacio abier- to a la hora de responder a esta cuestión.

B. D o s principios católicos sobre la i n t e r c o m u n i ó n

De la eucaristía cabe una doble consideración. 0o) Ella es, en primer lugar, expresión y

manifestación visible de la plena comunión eclesial, de la comunión en la misma fe y en el mismo Señor. Lógicamente cuando no se comparte la misma fe eclesial entonces difícilmen- te la eucaristía compartida podrá ser expresión de comunión eclesial. Comulgar juntos deja entonces de ser signo totalmente coherente, y expresa a lo más el deseo personal, positiva- mente querido, de entrar en comunión con la otra Iglesia. [2°) La eucaristía no sólo es signo y expresión de una realidad dada, sino que también es medio y causa -si se permite esta ter- minología- de la gracia que anuncia. Y en este sentido la participación en la misma eucaris- tía cabe como camino para recomponer la comunión eclesial rota. El Vaticano II lo había ense- ñado con claridad: "Esta comunicación depende, sobre todo, de dos principios: de la signifi- cación de la unidad de la Iglesia y de la participación en los medios de la gracia. La signifi- cación de la unidad prohibe de ordinario la comunicación. La consecución de la gracia algu- nas veces la recomienda..." [UR, 8).

La posición oficial de la Iglesia Católica, al menos por el momento, está reflejada en el

Directorio Ecuménico [ficha 85) distinguiendo cuando se trata de fieles de Iglesias orientales

o de fieles de las Iglesias de la Reforma. En el primer caso habla en los números 123 a 125; cuando se trata de Iglesias de la Reforma, en los números 129 a 132.

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