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EL RECURSO A LA "ECONOMÍA" INAUGURARO POR LOS PADRES GRIEGOS

In document 100 fichas sobre ecumenismo.pdf (página 160-162)

1 . E L C O N C E P T O D E " E C O N O M Í A "

A. El respeto por la opinión de los otros

Uno de los resultados más positivos de las actuales relaciones ecuménicas entre las dis- tintas Iglesias es el respeto que parece existir en cada una de ellas respecto a las opiniones y doctrinas que las otras profesan y defienden. También en el plano individual del cristiano se descubre hoy como un intento de suprimir hasta en el lenguaje todo lo que pueda escanda- lizar a los cristianos de otras comunidades.

Pero este hecho tiene una larga historia que, saltando más allá de los tiempos recios de la polémica, desemboca en la gran época patrística. En efecto, los Padres de la Iglesia se impusieron como una regla de oro, "como un velo de respeto, de pudor y de silencio, ante las opiniones de los adversarios que designaron con un término admirable por su prudencia y ambigüedad: la economía" [J. Guittonj.

El método de la "economía", usado por los Padres de la Iglesia, trataba de no insistir en ciertos términos técnicos -una vez bien establecida la verdad de la f e - cuando éstos, y no la verdad, pueden ser motivos de nuevas dificultades e incomprensiones.

El principio de "economía" no consiste, por tanto, en negar la verdad, ni en ocultar las pro- pias creencias u opiniones, sino en no manifestarlas en un momento determinado en el que más que conducir al entendimiento producirían efectos mucho peores. Este principio y su método correspondiente se rigen, pues, por la prudencia y por el deseo de concordia.

B. A l g u n o s e j e m p l o s d e l recurso al principio de " e c o n o m í a "

Pablo VI enseñó la validez del recurso a la "economía". Este texto suyo, recordado previa- mente, es un texto clásico: "La caridad nos debe ayudar, como ayudó a Hilario y a Atanasio, a reconocer la identidad de la fe más allá de las diferencias de vocabulario, en momentos en que graves divergencias dividían el episcopado cristiano. El mismo Basilio, en su calidad de pastor, defiende la fe auténtica en el Espíritu Santo evitando el empleo de ciertas palabras que, por exactas que fuesen, hubieran podido ser ocasión de escándalo para una parte del pueblo cristiano. ¿Acaso Cirilo de Alejandría no aceptó, en el año 433, dejar de lado su teolo- gía para hacer la paz con Juan de Antioquia, después de cerciorarse de que, a pesar de sus diferentes expresiones, era idéntica la fe?".

Y el citado J. Guitton, recuerda a propósito del principio de "economía" que "San Atanasio, que tanto hizo en el Concilio de Nicea para hacer definir la divinidad de Cristo, permaneció discreto y casi silencioso sobre la divinidad del Espíritu Santo con objeto de no escandalizar. Se limitaba a decir que el Espíritu Santo no es una criatura [...). Por lo demás, estos métodos plenos de respeto para con la opinión del otro ya habían sido puestos en práctica por Sócrates. Este buscaba definir en primer lugar lo que era común entre él y sus adversarios. Llamaba a esto la homologumenogía".

2 . PERO E L C O N C E P T O D E " E C O N O M Í A " N O P U E D E E S C O N D E R L A V E R D A D

A. El c o n c e p t o de " e c o n o m í a " no afecta a la v e r d a d sino a sus expresiones

Cualquier intento, a la hora del diálogo ecuménico, que pretendiese tapar las dificultades o hacer ver que éstas no existen realmente, sino que son efecto de malentendidos, estaría trai- cionando la idea patrística de la "economía".

Lo que la "economía" pretende en el terreno del diálogo ecuménico es evitar males mayo- res por emplear expresiones técnicas que pertenecen a una tradición doctrinal o teológica en particular, pero que no afectan a los núcleos de la fe cristiana. En este sentido sí cabe silen- ciar ciertos términos que nada ayudarían a esclarecer la propia posición y que, en cambio, iba acrecentar los abismos ya existentes.

Por .eso cabe decir con toda propiedad que cuando se acude al concepto de "economía" en cualquier clase de diálogo intercristiano, no se está faltando a la verdad, sino que puede ser más bien una expresión del amor cristiano hacia los cristiano de las otras Iglesias.

B. Claridad a la hora de s a b e r q u é nos u n e y q u é no s e p a r a

Es éste un punto central en el diálogo entre cristianos. La ambigüedad en este terreno es una de las principales dificultades que deberían evitarse a toda costa. Algunos de los ele- mentos de lo que aquí se intenta decir ya están evocados en fichas anteriores. Unen a los cris- tianos elementos esenciales: la fe cristológica y la fe trinitaria con todo lo que ello significa y con todo lo que de ello se deduce. Y el horizonte: siempre la verdad.

Jean Guitton recuerda la frase de un amigo budista: "Hay dos caminos hacia la felicidad: el de la verdad y el de la vida. Nosotros, en la línea de Buda, hemos renunciado a buscar la imposible verdad: hemos ordenado la existencia por la ausencia de preocupación, por la bús- queda del sosiego interior en la comunión con la naturaleza. En Occidente, bajo la influencia de griegos y judíos, vosotros habéis preferido la verdad a la vida. Desde hace algún tiempo me pregunto si permanecéis fieles a vuestro ideal. Os veo indagar la adaptación a lo que lla- máis 'la Historia', la ordenación del mundo, el logro, el éxito, la comodidad, la eficacia, sin pre- ocuparos demasiado, salvo en las ciencias, de la verdad. Reflexionadlo bien: en la India, lo que mi juicio nos falta es esa idea occidental de la verdad. Sí, ya sé, vuestro Jesús ha dicho: 'Yo soy la verdad y la vida', mas tal síntesis es difícil al hombre". Difícil, pero absolutamente nece- saria entre los cristiano que buscan unirse en la verdad.

In document 100 fichas sobre ecumenismo.pdf (página 160-162)

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