EL ISLAM DESCORONADO*
164 EUROPA Y EL ISLAM EN LA EDAD MEDIA
m en d e los im puestos tradicionales (jarádj, diezm o) d e los cabbásíes p erm an eció vigente con los fátim íes. Es posible q u e las fundaciones piadosas ( w aqf) se hayan g en eralizad o m ás q u e an tes, ya q u e se han cread o instituciones y edificios religio sos a los q u e se dedican los ingresos de estas fundaciones: p ero estos ingresos p ro ced en esen cialm en te d e recursos urb an o s (tien d as, m ercad o s, b añ o s, e tc .). El régim en de la ciqtác está estab lecid o bajo un estricto c o n tro l del E stad o .
E n el aspecto a g rario , E g ip to no parece h ab er conocido o tra c atá stro fe n atu ral com o la de los años 1062-1069, y a p a rtir de en to n ce s la producción agrícola fue regular y a b u n d a n te , p erm itien d o un ab astecim ien to suficiente p a ra los h a b itan tes y los talleres y p ro p o rc io n a n d o al g o b iern o , a través de los im puestos y o tras exacciones, im p o rta n te s recursos. Los principales pro d u cto s o b ten id o s son el tri go, la ceb a d a , las legum bres (so b re to d o h ab as), la caña de azú car, fo rraje, y, e n tre las p lan tas in d u striales, el lino y el algodón. La m ad era es escasa y d e m ala calid ad , y p o r lo ta n to había q u e im p o rtarla de O ccid en te p o r m ediación de las ciudades com erciales italianas, so b re to d o para p o d e r co n stru ir navios. O tra fu e n te d e riqueza es el o ro p ro c e d e n te de N ubia q u e los b u scad o res llevan a F u stá t, a la casa d e la m o n ed a, q u e en 1122 será sustituida por la casa de la m o n ed a de El C airo: de este m o do, la m o n ed a egipcia ha co nservado una g aran tía de valor que se ha m an ten id o con los ayyúbíes cu an d o Saladino activó las relaciones con A bisinia o el C had.
El g o b iern o ejerce un estricto co n tro l sobre los grem ios, com o se hace e v id e n te en los talleres textiles: percibe tasas im p o rtan tes sobre los p ro d u cto s d estin ad o s a la ex p o rtació n . Según M uqaddasí:
Las tasas son especialm ente gravosas en Tanis y en D am ieta. Ningún copto puede tejer una pieza de tela en Shata sin que sea sellada por el gobierno, no puede ser vendida si no es por agentes reconocidos por el E stado, uno de los cuales lleva el registro de las piezas vendidas. Cada pieza es confiada a un em pleado que la enrolla, o tro que la sujeta con fibra de palm era, un tercero que la pone en una caja, y por últim o, o tro que ata la caja, y cada uno de estos em pleados percibe un tributo. A la salida hay que pagar otra tasa. Todas esas tasas están controladas por la firma de cada uno de estos em pleados sobre la caja y son verificadas por inspectores a bordo de los navios que están a punto de salir.
O tro s p ro d u cto s de la industria egipcia fátim í ad q u iriero n una gran rep u tació n : o b jeto s de m arfil, de cristal de roca, de alfarería, de cu ero , dieron lugar a un com ercio de ex p o rtació n .
Los fátim íes ya habían m an ten id o b u en as relaciones com erciales con varios p u erto s y ciu d ad es italianas cu an d o estab an establecidos en Ifriqiya; éstas se c o n serv aro n tras el traslad o a E g ip to y es muy p ro b ab le q u e los m ercad eres y a rte s a nos ju d ío s c o la b o ra ra n en estas actividades com erciales com o m u estra claram en te la d o cu m en tació n de la G enizá d ep o sitad a en la sinagoga de los P alestinos de El C airo , re c ien tem en te descu b ierta y estu d iad a. E stos do cu m en to s m u estran el p a pel d e sem p eñ ad o po r los ju d ío s m agrebíes intro d u cid o s desd e finales del siglo x en el com ercio m e d ite rrá n e o occidental de El C airo , y tam b ién el papel d e se m p e ñ ad o p o r los m usulm anes m agrebíes q u e ex ten d iero n las relaciones egipcias hacia A rab ia y la India a p a rtir del siglo xi.
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política an tica b b á sí de los fátim íes y con la política de d esarro llo agrícola e in d u s trial q u e fue llevada a cabo en esta ép o ca, con la construcción de una flota d e s tin ad a a re c o rre r el m ar R ojo y las costas del Á frica o rien tal. Poco a poco el com ercio p o r el m ar R o jo va su stitu y en d o al del golfo P érsico, so b re to d o te n ie n do en cu en ta q u e el m u n d o cab b ásí sufre b astan tes trasto rn o s. E n cA y d h áb y Q u- sayr se crean p u e rto s co m erciales, el co n tro l del Y em en p erm ite la utilización de las facultades y de las relaciones yem eníes en m ateria de navegación, y, co m o ya lo hem os visto, E gipto se co n v ierte en un m ercado y un d ep ó sito com ercial e n tre el m undo del o cé a n o índico y el del M e d iterrán eo . E n el últim o cu a rto del siglo xn a p arece p o r p rim era vez el n o m b re de los m ercad eres ka rim íes, especialistas en el com ercio p o r el m ar R ojo y p o r el o céan o ín d ico o ccidental, cuyo ap o g eo tiene lugar con los ayyúbíes.
E sta política de expansión com ercial afecta las costas del A frica o rien tal y p to n to tam bién las del S ind, G u d e je ra t, B eluchistán, la India, y ad q u ie re la fo r ma de una política de expansión religiosa ya q u e algunos m ercad eres m usulm anes egipcios tam b ién son m isioneros y p ro p ag an d ista s del sh ffsm o o reco rren los p a í ses del o céan o ín d ico a co m p a ñ ad o s d e m isioneros shFíes. E sta instalación de m ercad eres á ra b e s en las costas del o céan o ín d ico b enefició, en p rim er lugar, a los fátim íes q u e c o n v irtiero n E g ip to en la base m ás im p o rta n te e n tre O rie n te y O ccidente: percib ían p o r las m ercancías, que g en eralm en te son caras, gravosas tasas, tan to al e n tra r com o al salir. La salida de p ro d u cto s se efectu ab a so b re to d o en A le ja n d ría , d esd e d o n d e los m ercad eres italianos, am alfitanos, v en ecia nos, písanos, se en cam in ab an hacia O rien te: a cam bio d e azú car, telas, especias, p ro d u cto s de Á frica y d e la In d ia, p ro p o rcio n ab an m a d e ra , h ie rro , e incluso tri go, según la d e m an d a . E ste com ercio em p ezó a d esarro llarse en el rein ad o del califa A l-M u stan sir y esto explica los gastos fastuosos, las construcciones q u e el califa prom ovió y que fueron la adm iración de los viajeros de aquella ép o ca, so bre to d o del p ersa N asir-i Jusraw .
D e hech o , El C airo y F ustát reb o san de riquezas en este m o m en to , e n riq u e cien d o a los califas, p ero tam b ién a un gran n ú m ero de funcionarios, m ercad eres y artesan o s de to d as clases. Las construcciones se m ultiplican: El C airo se c o n vierte en una v e rd a d e ra capital y eclipsa a B agdad y las ciudades de Siria; el afán de lujo de los califas hace d e sa rro lla r to d o lo q u e se relaciona con el a rte y lo que ha sido d en o m in a d o arte fátim í se e x ten d ió p o r to d o el m undo m usulm án. La construcción de las m ezquitas de A l-H ák im y de A l-A zh ar es una m u estra de la p articu lar evolución q u e se m anifiesta ta n to en el a rte m o n u m en tal com o en la d eco ració n . P o r una p a rte , los fátim íes recu rriero n al arte cabbásf del p erío d o de S am arra, com o p o r ejem p lo en la utilización de alm inares circulares con pisos d eg rad ad o s. P o r o tra p a rte , tam b ién se sirvieron am p liam en te del fo n d o artístico local, esp ecialm en te del de los coptos: a éstos hay q u e a trib u ir la adopción de una iconografía figurativa, co rtejo s de anim ales, de p erso n ajes, escenas de caza, de orgías, de danzas. Los p an eles de m ad era o de m arfil, lo q u e se sab e de las telas, de la cerám ica, de los bro n ces, m u estran un alto d esarro llo en la técnica y son, tam b ién , el sím bolo d e una p ro sp erid ad q u e ad m irab a a los viajeros m usul m anes.
E sta ab u n d an cia de riquezas exigía un g o b iern o fu erte y co n stan te en el e je r cicio de su p o d e r; p e ro la d eb ilid ad o la incapacidad de los califas del siglo x u y