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LAS OCUPACIONES DOMESTICAS I LOS CUIDADOS DE ASEO

VII. LAS COMIDAS

Hemos terminado con el inventario de los principales recursos de que disponían las familias egipcias para alimentarse en el correr del año. Faltan los documentos que nos permitirían describir detalladamente lo que se comía en la casa. Una cosa por lo menos es segura. Los egipcios comían sentados, solos o entre dos, ante la

46 M

ONTET,Vie privée, 242-254; DAVIES,Ken-Amun, 58; Th. T. S. II, 8-10; DAVIES,Five theban tombs, 39.

47 Bibl. aeg., VII, 41-42. 48 AZ, LVIII, 25.

mesita sobre la cual habían acumulado provisiones variadas: carnes, aves, legumbres y frutas, o apilado las rebanadas de un pan cónico al modo del "kugelhopf" alsaciano. Los niños se sentaban en cojines o sobre la estera.

La familia no se reunía para el desayuno. Al padre lo sirven en cuanto termina de asearse. Tenía pan y cerveza, una lonja de carne sacada de la nalga y un pastel (chens). La madre se desayunaba igualmente mientras la peinaban o inmediatamente después. En una pintura tebana50 la moza trae un cubilete a la señora, cuya mano está todavía ocupada con el espejo. A su lado, un velador soporta una esportilla y dos vasos.

El "menú" de las dos grandes comidas incluía, verosímilmente, carnes, aves, legumbres y frutas de la estación, con panes y pasteles, ello todo bien remojado con cerveza. No es nada seguro que los egipcios, aun los de la clase acomodada, tuvieran carne en todas las comidas. No hay que olvidar que Egipto es un país cálido y que el comercio al menudeo apenas existía. Sólo podían hacer matar un buey quienes estaban seguros de consumirlo en tres o cuatro días, los grandes propietarios que tenían numeroso personal, la gente de los templos, los que daban un festín, y la gente del pueblo sólo para las fiestas y las peregrinaciones. No conozco más que un bajo relieve representando gente comiendo junta. Se halla en la tumba de El Amarna y los comensales son Akhenatón y su familia.51 El rey devora con ganas una espaldilla envuelta, y la reina un ave. La reina madre se lleva algo a la boca y con la otra mano alarga un trozo a una de las princesitas sentada a su vera en un almohadón. En la vecindad de los comensales se ven mesas cargadas de provisiones, pero ni plato, ni copa, ni platillo, ni taza. Eso es tanto más sorprendente cuanto que nuestras colecciones arqueológicas comprenden una vajilla tan variada como abundante, que permitiría consumir potajes, papillas, platos con salsas, compotas, entremeses y cremas. Supongo, pues, que en determinado momento distribuían a los comensales no sólo platos, sino también cuchillos, cucharas y tenedores, pues los objetos de ese género, sin ser de los más frecuentes, también existen en nuestros museos. El Louvre posee una admirable serie de cucharas de palo cuyos mangos están adornados con la más graciosa fantasía, y que nunca se utilizaron. He hallado encima de la tumba de Osorkón II una cuchara cuya parte cóncava la sujetaba una mano que encajaba en un tubo de metal. Observemos, además, que frecuentemente se halla colocado debajo de las mesitas cargadas de aumentos, un servicio de tocador compuesto de un jarro y una jofaina.52 Todo eso prueba que los egipcios, en la mesa, empleaban mucho los dedos.

La tarde podía ser cortada por una colación servida hacia las cuatro o las cinco, a la que seguía una nueva sesión de trabajo, o diversiones.

VIII. - LA VELADA

En otoño y en invierno, el campesino no volvía del campo hasta la caída de la tarde. Entonces esperaba encontrar la casa alumbrada. Al entrar en su casa sumida en las tinieblas, Anupu tiene en seguida el presentimiento de una catástrofe. Aun los campesinos podían tener luz en su casa durante las veladas. Los escolares y los artesanos, en los días cortos, seguían su trabajo a la luz de las lámparas.53 En las lámparas ardía, ya sea aceite de ricino, ya aceite de oliva. Nuestros museos no son muy ricos en material de alumbrado. En una tumba de la primera dinastía encontré una hermosa lámpara de piedra que tiene forma de una barquilla de papiro provista de una anilla horizontal para el paso de la mecha.54 Otras lámparas tienen forma de lirio. Hay, en el Louvre, copitas de tierra, redondas y achatadas, en las que queda un trozo de torcida aún renegrida, que debió estar untada con grasa. Son lámparas muy comunes que usaron los obreros de las necrópolis para trabajar en las tumbas. También se fabricaban candelas que se encendían en los templos la noche de año nuevo, la tarde del año nuevo, la noche de la fiesta uaga. Eran objetos de valor, pues al funcionario del templo que los custodiaba se le pagaba muy caro para que los entregara, después que habían servido, al sacerdote del

50

FARINA,La pittura egiziana, 17.

51 D

AVIES,El Amarna, II, 4-6.

52 Th. T. S., III, 6. Bajo relieve de la tumba de Horemheb (Berlín, 20365). 53 E

RMAN-RANKE.Aegypten.... 218.

doble de Hapi-Dyefai que con ellos alumbrará la estatua de su cliente.

Al muerto se le deseaba que tuviera su lámpara encendida hasta la salida del sol y se le ofrecía con motivo de los cinco días epagómenos, cinco utensilios de forma cónica, provistos de un cabo, que hacían pensar en un árbol.55 La parte superior, cubierta con cera, podía inflamarse; alumbraban al muerto en su soledad, pero no hay pruebas de que sirvieran para los vivos.56

Esos pocos datos no nos proporcionan una idea muy halagadora del alumbrado de las habitaciones. Las veladas no eran muy largas. Los egipcios se levantaban al amanecer y se acostaban temprano, con excepción de los sacerdotes y de los guardianes que tenían un servicio nocturno. El rey Amenenhat I, al hacer el relato del golpe de Estado que lo ha instruido sobre la ingratitud de los humanos, refiere que después de la comida de mesyt, como ya era de noche, se tomó una hora de ocio, luego, acostándose en la cama, cansado, no tardó en quedarse dormido.57 De modo que, después de la cena, los egipcios se quedaban una hora o dos charlando alrededor de una lámpara humeante, y luego se hacía el silencio en la casa.