... Golpearás la y saldrá de ella agua para que bebo el pueblo ...(Ex 17,3-7).
... Laprueba de que Dios nos ama que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros ... (Rom
5, 1-2.5-8) .
.. .El agua que yo le daré se eonvertirá dentro de él en un surtidor de agua ... (Jn4, 5-42).
Desafío, más que petición
El desierto es el país de la sed. En el desierto se aprende a tener sed. Allí el agua sólo se le puede pedir a Dios.
La actitud más natural es la descrita en el salmo: «Tengo sed de ti como tierra reseca» (142, 6).
Un proverbio de los nómadas dice: «Pide leche a tu camella, un hijo a tu mujer. Pero el agua sólo a Dios».
Los judíos, aparentemente, la han pedido a Dios. Pero la han pedido de una manera, en un tono equivocado. Protestando, mur- murando, añorando la esclavitud en Egipto, arrepintiéndose de estar embarcados en aquel camino de liberación.
Han tentado, han puesto una prueba a Dios: «¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?».
Si hubiesen tenido fe, habrían reaccionado así: «El Señor está en medio de nosotros. Y, por consiguiente, tendrá compasión de nuestra sed».
Pero han dicho: «Si el Señor está presente, y se preocupa de nosotros, que nos lo demuestre proveyéndonos de agua con una in- tervención prodigiosa».
Ha sido más un desafío que una petición.
Los judíos, en el desierto, tenían necesidad de agua. Pero tenían necesidad, sobre todo, de otra cosa: creer.
¿Qué necesitas de verdad?
También la samaritana tenía necesidad de otra cosa. Aunque fingía que no se daba cuenta de ello, y rechazaba confesarlo.
Llega al pozo con su cubo, cuando más calor hace. Y encuentra allí a un hombre que también tiene sed y está cansado del camino, tiene hambre, yni siquiera dispone de un recipiente para sacar agua. Pero también Jesús tiene necesidad de otra cosa. Tiene sed de quitar la sed. Su hambre es de saciar.
En este encuentro Jesús explica su táctica preferida. Llevar a la criatura a tomar conciencia de su verdadera necesidad. Hacer brotar un deseo, profundizar una exigencia, hacer caer en la cuenta de lo que no se tiene, poner al descubierto la propia pobreza, hacer brotar una petición.
conocieras el don de Dios ...
Jesús no se limita a satisfacer las peticiones y las esperas del hombre. Las suscita, previamente.
Hace deslizar la duda sobre el brocal de nuestro pozo: -Si supieras lo que necesitas de verdad ...
y también: si supieras de lo que no tienes necesidad, aunque la publicidady las modas se conjuren para crearte necesidades falsas.
Si supieses lo que te falta para ser hombre, para tener un rostro más presentable de cristiano ...
Desgraciadamente tienes necesidad de un montón de cosas inútiles. Tienes necesidad de esas cosas(ytodos están dispuestos a ofrecértelas) para esconder tus necesidades reales, para no tomar conciencia de lo importante, de lo esencial.
Te agarras a lo superfluo, para negarte a lo necesario.
Tienes necesidad de mí, pero al mismo tiempo tienes miedo de admitirlo.
Necesitas ternura, pero te pones una máscara de dureza. Necesitas escuchar, y continúas hablando.
Necesitas dejarte amar. Necesitas dejarte regalar. Necesitas la pobreza.
En una palabra, tienes necesidad de tener necesidad. dame esa agua: así no tendré más sed ...
Era lo que Jesús deseaba, lo que esperaba con ansia. Llevarla a pedir, a reconocerse necesitada, insatisfecha, y a dejar su postura inicial de descaro y de superioridad.
Aunque ella pide todavíaesta agua, Jesús le da otra agua. La que
apaga la sed yla alimenta al mismo tiempo.
-Señor, dame esa agua, para que tenga aún mayor sed ... El don de Jesús atenúa la aridez, pero despierta, estimula, acre- cienta el deseo.
Una vez que hayas gustado esta agua, no te dirigirás más a otros pozos para apagar tu sed. Entenderás que son inadecuados, engañosos, insuficientes.
Jesús ha obligado a la mujer a manifestarse, a expresarse, a for- mular sus peticiones. Pero después las ha dejado caer, las ha agran- dado.
Ra tomado a la mujer, prisionera las propias exigencias limi-
tadas, para llevarla a otro lugar, más allá de sus esperas. La ha hecho pasar de los intereses aparentes a los valores reales.
También él asegura el agua, como hizo Dios en el desierto. Pero esta vez es el desierto de una persona.
No se trata, sin embargo, de golpear la roca con el cayado y hacer saltar agua.
Jesús excava un manantial en el interior de un individuo. agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua ... ».
Es importante destacar el detalle de No algo exterior
al hombre. La fuente que asegura viday fecundidad está abierta dentro de cada uno.
El creyente no es uno a quien Dios provee a Moisés- de
una varita mágica.
No tiene necesidad de ir a buscar o mendigar afucra. El pozo está excavado dentro.
Nos falta preguntar si a Dios no le sería más fácil romper la roca y hacer brotar el agua que abrir un paso, liberar, desbloquear una fuente en el corazón de una criatura.
Cada uno de nosotros puede dar la respuesta.
Amigos de Dios «endiablados»
También, Pablo (segunda lectura) habla de una realidad que ha sido metida dentro de nosotros. «El amor de Dios derramado en nues- tros corazones con el Espíritu santo que se nos ha dado».
El apóstol redacta un elenco de dones esenciales concedidos por Dios.
-El Espíritu santo se nos ha dado».
-El amor que ha sido "derramado en nuestros corazones». - La esperanza.
El amor de Dios, manifestado en Cristo, es un amor "regalado» a los pecadores.
«En el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos». Los errores de los hombres no han llevado a Dios a cambiar la fecha (el tiempo señalado), ni a modificar el programa (el don del Hijo).
Quisiera subrayar todavía la expresión: «Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo».
Teníamos necesidad, además, de otra agua, de otras ideas, de otros pensamientos en referencia a Dios. Cristo ha hecho por proveemos.
Como dice A. Maillot, nuestras viejas imágenes de un Dios se- diento de nuestras obras, espía y juez implacable de nuestros errores, que nos exige contribuciones imposibles, han desaparecido.
La buena noticia es que Dios es «totalmente otro» respecto al que hemos imaginado.
Y, por consiguiente, cambia el estilo de nuestras relaciones con él. Nuestras relaciones con Dios deben ser «pacíficas» y «pacifica- doras».
Como dice Barth, «estar orgulloso de Dios donde nadie puede estar orgulloso de sí mismo: estaes la ventaja del justo por la fe».
Es importante, pues, pensar a Dios en la serenidad, hablar de él y escribir de él con dulzura.
No es posible «estar en paz con Dios» y lanzar desafíos en todas las direcciones, declarar la guerra a todo y a todos.
Hay creyentes, enfermos de fanatismo, que, cuando hablan de Dios, parecen «endemoniados» ...
Dios frente a la malicia humana, haconfirmado su amor. La cólera ha muerto y ha sido sepultada definitivamente sobre el Gólgota.
Probablemente alguno todavía no se ha enterado.
La cordialidad, no la animosidad, debe caracterizar nuestras re- laciones con Dios y con aquellos por los que Cristo ha muerto.
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA