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Añade lo recién descubierto.

In document Psico Gestalt III (página 116-119)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

CUENTOS PARA NO VIVIR

T.: Añade lo recién descubierto.

X.: Y yo digo, mis padres y mis amigos no me comprenden... (Cara de

tristeza).

De esta forma, contenidos expresados de forma inocua, sin emoción, pasan a llenarse del contenido emocional que les corresponde y se reintegran a la personalidad.

Sobre todo vamos marcando y haciendo que tome conciencia de sus sentimientos al respecto de la situación.

A partir de aquí, el cuento tiene múltiples posibilidades de trabajo. Podemos:

• Fantasear acerca de los posibles finales. • Hacer diálogos entre los personajes. • Establecer situaciones nuevas.

De esta forma exploramos:

• Sus expectativas de cambio, su final de «seguir todo sin modificar». • Enfrentarse con sus emociones y con situaciones inconclusas de su vida. • Motivar las posibilidades de cambio.

• Buscar pautas de respuesta basadas en el autoapoyo.

Con todos estos datos obtenidos, nosotros, como terapeutas, tenemos una visión más completa y concreta de la historia del sujeto, basada en su sentimiento y lo principal es que el paciente empieza a tomar contacto con sus vivencias acerca de sí mismo y de su situación real.

Volvemos a repetir que, en ningún momento, se le sugiere al sujeto ni el cuento ni cualquier otra sugerencia que coarte su imaginación o sus recuerdos, en el intento, por nuestra parte, de obtener un material que nosotros desearíamos pero que, por supuesto, sería falso y forzado al obtenerlo por inducción.

Generalmente, en posteriores sesiones, el cliente ha tomado contacto con la visión «oficial» o estándar del cuento clásico; esto suele surgir:

• Por propia motivación, esto es, el sujeto por sus propios medios localiza «su» cuento y constata las diferencias. Aportando en esa nueva sesión un nuevo material de trabajo: los cambios, omisiones, en su versión, cambie de situaciones...

• Por motivación sugerida, esto es, el sujeto y yo repasamos la versión clásica de su cuento, buscando y trabajando con los cambios y omisiones existentes.

Finalizada esta etapa, el sujeto tiene una visión clara de su presente así como de su trayectoria futura, «si todo sigue como hasta ahora...».

Uno de los puntos que el terapeuta debe de poner en claro durante una de las sesiones terapéuticas, es el de las notables diferencias que existen entre la ficción y la realidad. Podemos poner de relieve algunas:

• En los cuentos, el paso del tiempo carece de importancia, mientras que en la realidad el paso del tiempo existe y quita al sujeto la posibilidad de vivir el aquí y el ahora.

• Los cuentos carecen de flexibilidad, esto es, todas las situaciones están abocadas a un fin, mientras que en la vida real es flexible y el sujeto y sólo el sujeto es responsable de su propia vida.

• En los cuentos, todas las situaciones suelen resolverse de una forma «mágica», mientras que en la realidad las soluciones mágicas no se dan.

Como material práctico vamos a transcribir varios cuentos clásicos obtenidos de diversas personas en sus sesiones psicoterapéuticas.

Exponemos el material tal y como lo hemos obtenido; no nos vamos a limitar únicamente a poner un cuento, sino que vamos a incluir el cuento en el contexto terapéutico anterior y posterior a su narración. Esto tiene por objeto no sólo amenizar la lectura del material, sino aportar elementos didácticos en la utilización de los cuentos. Al final de cada ejemplo aportamos una serie de comentarios teóricos encaminados a englobar y concretar cada caso.

Para que su utilidad sea máxima cara al lector, te rogamos que no los leas de un tirón, como simple material de lectura, sino que dejes aflorar tus sentimientos en relación con el material y que vayas cuento por cuento, no sólo leyendo lo escrito, sino sintiendo tus propias reacciones y vivencias.

Puede que, para la mayoría de nosotros no sea ninguno de éstos nuestro cuento concreto. No obstante podemos obtener de u lectura una serie de reacciones y de sentimientos personales que nos aporten descubrimientos acerca de nosotros mismos y nuestras vivencias.

Cuento primero

Mujer, treinta años, casada; motivo de la consulta: frigidez.

Terapeuta: ¿Recuerdas algún cuento de tu infancia que te gustara mucho; tu cuento favorito?

X.: A mí los cuentos me gustaban mucho y me sabía todos... (Silencio), ¡no

sé! te puedo contar la Bella Durmiente... (Silencio). Había una vez unos reyes que tuvieron una hija que era la Bella Durmiente y dieron una fiesta para celebrarlo, fue mucha gente, pero se les olvidó invitar a una reina muy importante que había... La reina, que además era bruja, se enfadó, se presentó en la fiesta y le dijo a la Bella Durmiente que al llegar a la adolescencia se pincharía con la aguja de una rueca y se marchó... Los padres se pusieron muy tristes, pero con el paso del tiempo se les olvidó... Al cumplir la Bella Durmiente los quince años, dieron otra fiesta y la Bella

Durmiente sin darse cuenta se pinchó con la aguja de la rueca y se quedó dormida como le había dicho la bruja... y el hechizo duraría hasta que llegara un príncipe y con un beso de amor la despertara... Al dormirse ella, otras hadas durmieron a todo el reino para que nadie cambiara hasta que la Bella

Durmiente se despertara, para que no se encontrara sola. Con el paso del tiempo creció alrededor del castillo una gran maleza... Muchos príncipes intentaron entrar, pero la maleza era muy tupida y tuvieron que desistir... Un día, pasaba por allí un príncipe que estaba enterado de la historia y además había oído decir que la Bella Durmiente era muy hermosa... A caballo y dando tajos con la espada consiguió penetrar a través de la maleza, llegó hasta donde estaba la Bella Durmiente y la besó... La Bella Durmiente se despertó y se enamoró del príncipe y como el príncipe también se había enamorado de ella, se casaron y fueron felices.

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