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Dos ejemplos prácticos La psoriasis de Ricardo

In document Psico Gestalt III (página 171-174)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

LA ENFERMEDAD PSICOSOMÁTICA

2. Dos ejemplos prácticos La psoriasis de Ricardo

Ricardo es un hombre joven, soltero. Infancia con tendencia a las somatizaciones. Madre sobreprotectora y padre que se evade, dejando a la madre todo lo relativo a educación, el cuidado y la atención de los hijos. En este sentido el padre ha sido vivido por Ricardo y su hermana como ausente.

Acude a consulta por diversas somatizaciones, aunque su mayor preocupación es la psoriasis que padece desde hace dos años. Ha probado diversos tratamientos, desde la medicina clásica hasta regímenes alimenticios extremadamente rígidos, sin ningún resultado positivo. Ha tenido períodos en los que han disminuido los síntomas, aunque nunca desaparecieron totalmente.

Esta situación prolongada le angustia y deprime, habiéndole convertido en una persona solitaria por temor al rechazo de los demás, especialmente con las mujeres, ya que le preocupa el rechazo de ellas a nivel físico por motivo de su enfermedad, que como sabemos, se expresa a través de la piel.

En una sesión le proponemos que dialogue con su psoriasis.

T.: Háblale a tu psoriasis.

Ricardo: No me gusta que estés en mi cuerpo, en mi piel. No eres molesta porque no dueles, pero al desnudarme y yerme la piel me siento infeliz. Me aparto de la gente y de ser querido por los demás. En la playa me siento contraído porque estás tú: Tampoco me gustas porque me haces sentir sucio. Necesito estar con la gente, que me acaricie una mujer, pero a la gente no le va a gustar. Te pido que te vayas y si no empleo violencia contigo es

Relaciona psoriasis con suciedad. De hecho esta idea es una protección porque sabemos por sus declaraciones que ha estado con un par de mujeres, y, ellas no lo han rechazado por este motivo.

Porque tú eres una expresión de dentro de mí. Pero quiero que te vayas (lo dice sin fuerza ni convicción).

T.: Cámbiate. Sé la psoriasis y dile a Ricardo cómo eres, lo que tú sientes...

R.: (representando a la psoriasis): Vivo en tu cuerpo desde hace mucho tiempo y cada vez me gusta estar más aquí creciendo. Vivo en tu piel y no tengo que hacer ningún esfuerzo y no quiero renunciar a vivir sin ningún esfuerzo. Llevo una vida cómoda y no me gustaría abandonarla. R.: No me gusta tu postura, sobre todo porque estás viviendo a

expensas mías y si no muestro agresividad es porque ahora no la siento.

Tienes que vivir por ti misma y dejarme vivir porque me siento coartado. Tú juegas un papel importante y te pido que te vayas.

Me han hecho creer que tú eres omnipotente. No saben cómo vienes ni cómo te vas..., hay una aureola de misterio en ti que te siento muy fuerte... y yo me siento impotente... y creo que estoy condenado a vivir en silencio y en la oscuridad.

Psoriasis: Siento tu impotencia y eso me hace fuerte. No me puedes echar.

R.: Siento hacia ti odio (lo dice sin poner énfasis en el tono de voz)... siento odio por tu puteo hacia mí... odio tu querer estar en mí... te odio y me siento totalmente impotente hacia ti... me gustaría echarte a patadas. No me gusta tu insolencia bravucona. Creo que te debes marchar.

Proyección de su parte pasiva en la psoriasis «vivir sin ningún esfuerzo». Ambivalencia frente a que se vaya o se quede. Veremos posteriormente, a través de los sucesivos diálogos, las ganancias que le proporciona la enfermedad.

Aparece la polaridad impotencia-omnipotencia proyectada esta última sobre la enfermedad y la impotencia sobre él mismo.

E: Tu odio y agresividad me hacen sentirme más fuerte y grande... y me extiendo y te voy a putear... y no me voy a ir por mucho que digas. R.: Siento tu insolencia y me sale odio y más ganas de echarte pero me siento inseguro.., siento tristeza y desazón porque... no sé... me siento ganado, aplastado, vencido por tí... solo y... triste.., impotente.: Yo estoy bien asentada y te va a ser difícil echarme. Además yo te doy control... gracias a mí tienes que alimentarte mejor, ser más comedido,

equilibrarte, buscar..., te motivo para buscar, para que crezcas y

evoluciones. Sin mí te sentarías en un sillón dejando las cosas pasar... como un vegetal. Te obligo a buscar... a comprender y en definitiva a madurar. Por eso tú quieres que me vaya. Yo vivo cómoda. Tú me vives como algo sucio, pero soy limpia, tranquila, silenciosa..., no traigo

problemas, tú eres el que no me quiere. La gente puede acariciarnos... vernos, yo no te impido nada ante la gente, eres tú... yo me veo positiva, pues sin hacerte daño te ayudo a darte cuenta de ti mismo.

R.: Lo que siento es que no me gusta que estés ahí porque me impides que la gente me acaricie. Me siento sucio... todo lo que hago es para quitarte de en medio pero como no te vas me siento infeliz.

No es tanto el odio y la agresividad de Ricardo lo que la hace sentirse fuerte sino la inseguridad de él.

Revierte la agresividad hacia sí mismo (mecanismo de retroflexión que consiste en hacerse a sí mismo lo que le gustaría hacer a los demás), con lo cual se siente mas impotente y mas deprimido.

En este párrafo aparecen algunas de las ganancias de la enfermedad, como son el control, la búsqueda, la moderación en la alimentación, el incentivo para moverte y crecer, etc. En gran medida lo empuja a realizar cosas, a mejorar su calidad de vida y a preocuparse de sí mismo.

El precio que tiene que pagar por los beneficios que la enfermedad le reporta son: la carencia de caricias y contactos con los demás y fundamentalmente con las mujeres. Aunque también veremos que el contacto físico además de ser deseado también es temido por la derivación sexual.

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