• No se han encontrado resultados

Me siento confundido e inseguro y veo que tienes razón y no me

In document Psico Gestalt III (página 174-177)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

LA ENFERMEDAD PSICOSOMÁTICA

R.: Me siento confundido e inseguro y veo que tienes razón y no me

siento bien porque yo quiero ser perfecto, único, el mejor, y si tú estás no lo puedo ser... quizá es una carga tremenda intentando demostrar algo que no soy y me siento

La enfermedad (y lo proyectado en ella) se vuelve desafiante y

culpabilizadota ofreciéndole una solución que beneficia particularmente a ella: permanecer junto a él. Es como esa madre culpabilizadota y sobreprotectora que no quiere des prenderse de su hijo y dejarlo que crezca y madure por sí mismo. (Madre introyectada).

El perfeccionismo que le ofrece esta figura introyectada a nivel intelectual, control, etc., se lo sustrae a nivel físico que es el punto y centro de su querer ser admirado.

Y le estaría diciendo por otro lado:

«Mientras tú estés no puede haber otras mujeres porque me siento sucio. La psoriasis le impulsa a perfeccionarse intelectual y psíquicamente pero le priva del perfeccionamiento físico y de estar con o tras mujeres.

En este párrafo la enfermedad le ofrece la simbiosis, protección y seguridad a cambio de renunciar al resto de relaciones con el exterior. Este tipo de

relación es la que suele mantener cuando tiene pareja y es la que ha mantenido durante su infancia y parte de su adolescencia con la figura materna. Una protección y una simbiosis gratificante por un lado, pero frustrante en cuanto a intercambios con el exterior y siempre buscando la simbiosis y la protección por parte de la pareja.

Frente a las más posibilidades de ser perfecto se siente impotente, infeliz, hundido y este sentimiento le pone en contacto con la realidad evidente del engaño y las mascaras que utiliza para no mostrar lo que es y cómo se siente: inseguro, pequeño, ridículo. Siempre tratando de mostrar lo que no

soy, y eso me crea nerviosismo y tensión... en el fondo no puedo hacer ni ser lo que quiero y eso me hace sentir infeliz.

Gracias por estar ahí... no sé por qué quiero ser tan perfecto... ahora veo que no eres tú el problema, sino esa imagen y esa perfección que quiero y que de otro modo me siento pequeño, ridículo e inseguro. Me siento pequeño y por eso necesito ser el mejor, el más fuerte, el que lo sabe todo y por eso quiero tener un cuerpo perfecto para enseñárselo a los demás... y podría hacerlo pero tú me lo impides y no sé si te odio o te doy las gracias... pero me siento confuso... sería más cómodo que tú no estuvieras para sentirme perfecto, pero tú estás y no poder ser perfecto me hace sufrir bastante.

T.: ¿Podrías despedirte de ella y decirle adiós?

R.: No sé, estoy confuso... no sé si quiero que se vaya o se que de tiene

dos consecuencias: por un lado le produce nerviosismo y tensión y por otro consume gran parte de su energía en aparentar lo que no es en lugar de utilizarla en actividades y conductas más espontáneas, creativas y de auténtico crecimiento y maduración.

Detuvimos aquí el trabajo, después de una hora de duración. Este era un trabajo que necesitaba más tiempo y elaboración para deshacer la

simbiosis instaurada muy tempranamente y a nivel muy primario (piel). Las ganancias que obtiene de su enfermedad son demasiadas como para desear separarse de ella. Ya vimos, la psoriasis representa esa madre que lo protege y cuida.

La enfermedad le preserva de temores y le fomenta actitudes defensivas, todavía demasiado vitales como para desprenderse de ellas como son:

• Protegerle de una sexualidad activa.

• Fomentándole el narcisismo y la simbiosis. • Movilizándole a buscar el perfeccionismo.

• A la vez que le sirve para desculpabilizante, al poner la culpa de sus imperfecciones en algo externo a él, algo omnipotente, contra lo cual no puede luchar y que le impide ser perfecto.

Cada persona necesita su tiempo para diluir las defensas sin miedo a romperse, o, por lo menos, conservando una cierta seguridad que le permita ir abriéndose sin pánico a volverse loco. Un rompimiento demasiado brusco de las defensas podría inducirlo a regresiones o estados psicóticos más temidos y peligrosos que la misma enfermedad.

Este trabajo realizado con Ricardo necesita más tiempo y elaboración hasta que él se dé cuenta de todo el significado profundo de su enfermedad. Para ello, aparte de clarificar todos los contenidos y simbolismos que van revelando los diálogos, Ricardo necesita fortalecer su yo para poder:

1. Renunciar a las ganancias que obtiene de la psoriasis.

2. Disminuir su temor a la relación sexual mediante un darse cuenta vivencial del significado que tiene para él retraerse de esta experiencia y necesidad biológica.

3. Renunciar al perfeccionismo y a la omnipotencia infantil.

4. Y en definitiva, aceptarse a sí mismo sin utilizar máscaras, ni conducirse de acuerdo a unos roles frente a los otros como medio de ser aceptado. Admitir sus deficiencias, sus defectos e imperfecciones. Sabemos que sólo a partir de la aceptación y no del ocultamiento, se puede dar el cambio.

Somatización de Roberto

Roberto es un hombre, pasada la cuarentena. En una sesión individual después de hablarnos de su situación de los últimos días, se da cuenta que siente un dolor en forma de pesadez.

Le sugiero que hable a la parte superior de su espalda, justo al trozo que le produce dolor.

Roberto: Te siento pesada... como si tuvieras algo que decirme..., no sé qué... tal vez tengas algo que expresar... cosas que se han ido incrustando por no ser expresadas... Ah, ¡tú quieres ser el centro de atención del cuerpo!, aunque ésta no es la primera vez que me molestas. T.: Cámbiate, sé esa parte de la espalda y contéstale a Roberto.

Espalda: Me alegro que te des cuenta... que merezco atención... sí, es verdad que a veces te soy pesada... que te causo molestia..., y ¿no crees que esta molestia y necesidad de atención se debe a que viene de tiempo atrás, de cosas que no expresaste... de rabia, de protesta? Me molesta que no me hayas escuchado... yo he tenido emociones, sentimientos... y tú por educación y por falsa humildad no me has hecho caso... ¡Y más todavía, no has escuchado mis sentimientos y necesidades... sólo te has dedicado a darte a los demás y a trabajar por ellos...! Y ahora, me molesta el estado de ambigüedad en que estás viviendo. No me gusta que pienses tanto las cosas... que seas tan indeciso, tan tardo, y eso de ser perfecto... de querer abarcar muchas cosas y no darte cuenta de tus necesidades. ¡Deja de hablar y pasa a la acción! ¡Escucha y satisface tus necesidades! Tú hablas mucho pero no te arriesgas a satisfacer tus necesidades. Me molesta tu ambigüedad, el que no te escuches y estés más pendiente de los otros que de ti.

In document Psico Gestalt III (página 174-177)