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Ahora, cambia de cojín y contesta como si tú fueras tu padre.

In document Psico Gestalt III (página 188-190)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

LA FELICIDAD COMIENZA CUANDO SE DICE «ADIÓS»

T.: Ahora, cambia de cojín y contesta como si tú fueras tu padre.

X. (padre): Pues..., no era ésa precisamente mi intención... No era ésa mi intención, X. Yo te acaricié y te besé; y si era un extraño..., eran tres años y muy poca edad la tuya, y además yo no me daba cuenta de lo que podía pasar después, y de tu situación en ese momento, sólo me daba cuenta de mí mismo (silencio). X.: Pienso que tampoco me parecía a mí tan importante, no sabía que pudiera tener tanta trascendencia una situación así, con una cría de cuatro años... Lo malo de la situación de una cría de cuatro años no es sólo lo que pueda sentir, sino lo que puede pasar después de cuatro años y esa sensación de falta de comunicación... sólo se pueden encontrar las palabras

cuando se crece, desde luego de hecho, en ese momento, es que existió y la prueba es que yo me acuerdo y me hace daño y desde entonces ya creo que había eso que se llama respeto y a mí me parece miedo, y que siempre lo he distinguido muy bien y, ¡no sé!, ganas de que me quisieras y de que lo demostraras, de que fueras una persona que me dieras seguridad y cariño y... paciente para mí... (Llanto), paciente para una niña, pero paciente para una persona, porque por muy pequeño que se sea, siempre se es una persona. No puede uno tener en cuenta que sólo se es a una determinada edad un niño, nunca se puede olvidar de que uno siempre es una persona lo que tiene delante. Y que tú te olvides que yo era una persona... yo creo que no tenías ni idea de lo que era, yo era muy mona, y muy pequeñita y muy así... pero no que yo era tu hija, una responsabilidad, algo a través de la cual tú podías haberte realizado de alguna forma, como con mis

hermanas y que era una persona... bueno!, eso yo creo que ni te lo planteaste; en ese aspecto has sido un irresponsable total, un

irresponsable porque pienso que has tenido un egoísmo que no te ha dejado ver nada más allá de tu situación inmediata. Ni siquiera has sido un egoísta a largo plazo, es decir, voy a darte o voy a daros esto o voy a hacer esto, pero yo voy a tener un beneficio aunque sea egoísta, pero a largo plazo voy a tener una ventaja de la situación de mis hijos y de mi familia.., pero sólo te interesaba tu momento; la apariencia de una serie de valores que no son valores ni son nada... y además a medida de que yo fui creciendo, sin yo darme cuenta, se fue acentuando, hasta el momento que te marchaste de casa.., yo, más que cariño, que yo entonces no podía sentir nada más que por instinto... lo que sentí por ti fue el miedo de que si yo hacía algo, me podías castigar..., sentí

distancia..., nada a lo que yo me pudiera agarrar, sólo me dejaste el hombre brillante que a mí me contaban que tú habías sido... yo no tenía capacidad para ver si en ese momento tú lo eras. Además, una cosa que a mí me ha afectado muchísimo es ver la falta de cariño que en cuanto relación había con mi madre... el ver a los otros padres de mis amigas, cuando ya vivíamos en B., porque yo era capaz de ver cosas sin poder analizarlas..., pero sí los veía cómo eran capaces de ser cariñosos entre ellos, de hablar entre ellos y tú no tuviste ni un solo gesto de cariño, de comunicación que yo fuera capaz de darme cuenta... aparte de que ahora pienso que cuando hablabas y te disculpabas por tus actitudes, mentías, y me doy cuenta de que hay gente que no sabe hacerlo, se te nota, se ve, y tú eras de esas que se notaba. Engañabas a mi madre, aunque por los años en que la habías tenido engañada yo creo que ni te creía ya... y a mí porque era incapaz de pensar que la gente mayor fuera capaz de decir mentiras, pero la verdad es que algo te debía de querer cuando te marchaste... y yo lloraba..., o a lo mejor, por lo único que lloraba es porque se marchaba mi papá y es una imagen que cuando nos la meten en la cabeza se queda ahí. Pero mirando a través del tiempo, me doy cuenta de que tenías de padre pues eso... ¡nada!, ni seguridad, ni calor, ni paciencia..., ¡nada!, nada más que cierta artificiosidad en la relación y ¡nada! Cuando me cuentan lo bien que has hablado de mí y todo eso, no me produce ni frío ni

calor.., no me causa ninguna sensación, más bien sí... una sensación de desaliento, de pensar que si verdaderamente tenías esa opinión de mí, ¡qué poco hiciste para fomentar cualquier cosa!, o por lo menos, es lo que yo sentía y lo que siento ahora... ¡es de pena!, ahora me he dado

cuenta de que yo, en resumidas cuentas, he sido huérfana toda mi vida, porque no he tenido a nadie... a nadie que haya servido de lo que debe de servir un padre y una madre, de presentadores ante la vida de otros, de un tercer individuo. (Silencio).

T.: ¿Qué te contesta tu padre?

X.: (p.): Creo que me gustaría haber sido de otra forma... haber podido

sacar más partido de las cosas, como has dicho tú... pero el medio en el que me desenvolví..., la familia que fueron mis padres..., al principio carecieron de muchas cosas y luego se situaron bien... y pretendieron darme una situación material aunque como yo era el mayor, a mí me llegó algo más tarde que a mis hermanos; eso no me ayudó mucho a ser una persona madura y entonces yo iba sacándole a la vida lo que era mejor... lo mejor para mí, y no me daba cuenta, y creo que me he muerto sin darme cuenta, de lo que era mejor para todos y más para mis hijos y para mi mujer..., para las personas que están más cerca de nosotros. Yo creo que te he querido a mi manera y a ti no te ha valido, que ha faltado contacto material, que ha faltado conocimiento, que he vívido, por encima de todo, con mi egoísmo, y dando satisfacción a mi egoísmo, a mi autoegoísmo inmediato y no a mi egoísmo a largo plazo... y que no ha sido beneficioso ni para mí ni para vosotros, y que de alguna forma tú tienes que superar esa situación para vivir en paz, si

esto a ti te ha afectado...

X.: Yo todas esas cosas soy capaz de comprenderlas y canalizarlas,

pero me gustaría saber después de todos esos años que yo no he sido consciente de que todo eso podía influir en mí de una forma tan negativa y hacerme tanto daño, ahora... ¿cómo se arregla esto?, qué es lo que tengo que hacer?... estando como estoy y sin que las personas que han hecho que yo resulte la persona que soy ahora puedan ayudarme... unas porque se han muerto y otras porque tampoco han sido muy culpables de la situación... ¿Qué es lo que tengo que hacer ahora? ¿Cómo puedo superar esta situación? ¿Y esta sensación de angustia y soledad?... ¿Cómo hago yo ahora para vivir sin haber tenido padres, ni hermanos de mi edad..., sin nada..., habiéndolo tenido todo? ¿Qué es lo que tengo que hacer?... (Silencio). (Llanto). (Bloqueo)

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