• No se han encontrado resultados

Formas de marcas somáticas preexistenciales

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 97-99)

Lo que Carón Kent y otros terapeutas basados en Reich han averiguado acerca de impresiones de traumas emocionales en la estructura muscular, en diversos órganos y en sistemas corporales, lo he visto comprobado repetidamente en mi propia práctica terapéutica, pero con la diferencia que numerosas molestias tenían un origen preexistencial. El libro de Morris Netherton Past Lives

Therapy es notable, porque en la mayoría de los casos descritos por él, junto a malestares

psíquicos se pueden notar también molestias físicas, como por ejemplo: úlceras estomacales, epilepsia, migraña, enfermedades cancerosas en fases primarias. Mis primeros resultados confirman completamente los trabajos pioneros de Netherton. Una cantidad sorprendentemente grande de malestares orgánicos tienen de hecho un fondo preexistencial y se pueden aliviar o incluso curar, si se consigue volver a experimentar las respectivas experiencias de fondo en forma catártica. Aquí hay algunos ejemplos de problemas físicos, con los cuales puede ser de utilidad una terapia de preexistencia:

- Una joven mujer que sufría de una inflamación ulcerosa del intestino grueso, se vio en el

recuerdo como una muchacha holandesa de ocho años de edad, que fue llevada por secuaces nazis a una fosa común y luego fusilada. La colitis era una expresión de terror que se había grabado en el cuerpo de la pequeña muchacha en los últimos momentos antes del fusilamiento.

- Un hombre con dolores crónicos de espalda experimentó una vez, cómo estaba atrapado bajo

un auto con la columna vertebral quebrada y luego murió con grandes dolores. Después de la sesión, sus dolores disminuyeron perceptiblemente.

- Una mujer con problemas en los ojos y asma, se acordó de una vida como monje medioeval

que es acusado de haber llevado a un pueblo completo a la herejía. El castigo del monje consiste en que tiene que ver cómo todos los habitantes de la aldea son quemados vivos delante de él. Con eso, el humo que sube de la carne carbonizada le hace arder los ojos hasta que le lagrimean y también le hace la respiración casi imposible.

- Un hombre que sufría de ataques epilépticos, experimentó otra vez cómo había muerto en el

campo de batalla a consecuencia de horribles mutilaciones. Elementos de su agonía parecían reproducirse en la estructura de sus ataques epilépticos.

- Un hombre que sufría de la urgencia de tener que lavarse las manos constantemente, se vio

como un cirujano del siglo dieciocho, que estaba consciente que muchos de sus pacientes habían tenido que morir a causa de las carentes condiciones higiénicas de trabajo de la época.

En aquel entonces, primero se le había dado plena libertad con sus obsesivos lavados de manos, pero después se le había enviado a un instituto para enfermos mentales.

- La migraña crónica de una mujer desapareció después que ella se había visto otra vez como una pequeña muchacha de siete años de edad, cuyo padre la golpeó con un fierro en la cabeza hasta que ella murió.

Yo podría citar aquí muchos más ejemplos de problemas sexuales que están ligados con traumatismos preexistenciales, pero como tales casos están tan ampliamente difundidos, he reservado un capítulo completo para ellos (ver capítulo 8).

En cada parte de nuestro cuerpo se puede manifestar potencialmente un antiguo accidente o una antigua lesión. Pero los traumatismos preexistenciales están, sin excepción, en una relación específica y no sólo general con agudos problemas corporales. En otras palabras, no cada migraña se puede atribuir a una lesión corporal o a problemas de la garganta que se remontan a ahorcamientos o a estrangulamientos. Las molestias hacen aflorar muchas veces historias completamente diferentes en distintas personas. Uno se acuerda quizá de haber sido decapitado, mientras que otro ha sido tal vez asfixiado o colgado en una vida anterior. Dolores en el pecho o en la zona del corazón, hacen surgir en diferentes personas rastros de recuerdos de cosas muy distintas, como puñaladas, heridas producidas por balas, por una lanza, por una flecha o quizá también por una granada. Piernas o brazos adoloridos evocan en algunos clientes el recuerdo que anteriormente la respectiva extremidad ha sido quebrada por un árbol que se ha caído o destrozada por un torturador o herida por medio de crucifixión o arrancada por animales salvajes. Una especial fragilidad o susceptibilidad en la zona del vientre despierta muchas veces recuerdos de heridas cortantes o de golpes o de aberturas de vientre con un cuchillo o de un hambre insoportable o de envenenamiento. Píes y manos sensibles han sido la mayoría de las veces, víctimas de diversos accidentes o mutilaciones en existencias anteriores, pero no pocas veces indican también, que la persona respectiva le ha hecho algo horrible a otros.

En ciertas zonas del cuerpo se encuentra escondido muy cerca de la superficie tanto material preexistencial inconsciente, que éste muchas veces sale a la luz en forma totalmente inesperada, por medio de sencillas intervenciones terapéuticas corporales. Muchos de mis clientes ya han tenido experiencias con el "Rolfíng", una técnica de masaje profundo que también puede activar fragmentos de recuerdos preexistenciales, cuando determinadas partes adoloridas de músculos son reestructuradas. En lo que concierne a mí mismo, me acuerdo todavía muy vividamente, que grité en forma estruendosa cuando en una sesión de Rolfíng fueron tratadas mis asentaderas adecuadamente. Cuando el masajista se dedicó a esa parte tan "compacta" de mi cuerpo, de inmediato apareció ante mis ojos interiores la imagen de un profesor de escuela, que una vez me había dado una paliza cuando yo tenía diez años de edad. Al masajista le llamó la atención lo tensas que estaban mis nalgas después que había gritado y entonces repitió otra vez la aplicación. También esta vez sentí fuertes dolores e insistí en gemir y en lamentarme enérgicamente, pero ahora me vi repentinamente como un guerrero celta que es herido en el trasero.

A consecuencia de la hasta ahora predominante diferenciación cartesiana entre problemas corporales y psíquicos, la mayoría de los masajistas de Rolfíng, los especialistas en masajes en general o los terapeutas del cuerpo, no saben cómo deben manejar las emociones que surgen en el trabajo con el cuerpo, y la mayoría de los psícoterapeutas apenas entienden algo de trabajo corporal especializado. Por eso soy de la opinión que los terapeutas profesionales de las diferentes tendencias, todavía tienen mucho que aprender el uno del otro; deberían concentrarse especialmente en el contenido de las imágenes que aparecen ante nuestros ojos interiores, cuando dirigimos nuestra atención a determinadas zonas del cuerpo o las masajeamos. No obstante, actualmente ya se pueden detectar las primeras señales de un cambio de actitud e incluso ya se

han logrado adelantos considerables en esa área. Terapeutas que actúan de manera sumamente eficiente e innovadora, como Anna Halprin en California e llana Rubenfeld en Nueva York, combinan cada vez más su trabajo terapéutico corporal con la revisión terapéutica del material de imágenes correspondiente.

Un problema cuerpo-alma parecido entra en juego también, por ejemplo, con meditación Zen o Vipassana intensiva. Aunque con esas prácticas de meditación no se influencia directamente el cuerpo, se puede observar como efecto secundario, con sesiones frecuentes y prolongadas de meditación, sin embargo, que la estructura endurecida de la musculatura, es decir, lo que Wilhelm Reich denominó coraza corporal, se desmorona espontáneamente. Cuando una vez estuve "sentado" regularmente por un momento en un centro de meditación budista, sentí con dolores cómo mis hombros que estaban inconscientemente levantados, descendieron lentamente de dos a tres centímetros. También con mi respiración pasaron cosas maravillosas. Cuando dirigí toda mi atención directamente al dolor, sin ninguna distracción, experimenté repentinamente la atormentadora muerte de una muchacha de doce aflos, que había sido crucificada durante una de las persecuciones de cristianos en la antigua Roma. Esa experiencia tuvo mucho que ver con mi respiración, porque a una persona que cuelga de la cruz, le deja de funcionar lentamente el diafragma, porque sin cierto impulso dirigido desde la zona de la pelvis y de las piernas, no podemos respirar correctamente. En mi vida como muchacha cristiana de doce aflos se produjo la muerte como consecuencia de que a la pequeña mártir le quebraron las piernas, haciéndole con eso imposible la respiración. Algo muy parecido le ocurría a un cliente mío que practicaba Zen, que durante sus "sesiones" tenía que luchar con considerables problemas cardíacos. Sus maestros le indicaron entonces que dirigiera su atención al dolor en forma imperturbable, y finalmente el hombre se sintió retrocedido al tiempo de las Cruzadas y experimentó cómo fue mutilado y muerto junto con otras miles de personas, en una matanza en alguna parte del cercano oriente. Como él no lograba solo ponerle término a esa visión en la meditación, me visitó. Juntos trabajamos hasta el final toda la historia, en la que siendo un hombre joven recibió una estocada en el pecho y después fue quemado.

No cada persona que medita regularmente tiene la suerte de encontrar un terapeuta que lo ayuda con la interpretación y tratamiento de tales imágenes. Algunos principiantes abandonan la meditación, porque tienen la sensación de estar al borde de un colapso emocional y nervioso. Según mi opinión, esas terribles imágenes y experiencias interiores provienen muchas veces del plano preexistencia! de sus complejos, que están por disolverse. Ya que mientras más frecuentemente medita una persona, es decir, mientras más pierde el control del Yo de los procesos psíquicos y físicos, más se debilitan los complejos.

El caso Edith: La muerte prematura de una

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 97-99)

Outline

Documento similar