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El lenguaje del cuerpo etéreo

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 107-110)

El éxito del que gozó mi trabajo con Edith y con Arlette, también tiene que ver naturalmente con otros puntos de vista muy diferentes a los terapéuticos de preexistencia. Las dos mujeres se encontraban en una fase de su desarrollo en que sus conflictos inconscientes estaban "maduros" para un tratamiento así. Además, se puede suponer que con Edith, los contenidos psíquicos correspondientes ya "esperaban" una activación apropiada, relativamente cerca de la barrera de la consciencia, a través de su trabajo anterior con su terapeuta. Antes de venir a la terapia conmigo, Arlette ya se había hecho cargo varias veces de la tensión de cantar, de manera que también su inconsciente en cierto modo sólo necesitaba un último empujón. En ambos casos la presión del sufrimiento era inmensa. El contenido simbólico que yacía en los síntomas de las dos mujeres llamaba realmente la atención, de manera que mi labor en ambos casos consistió esencialmente en dejar al cuerpo relatar su historia.

Estoy muy lejos de pretender que con ayuda de la terapia de preexistencia se puedan curar de manera milagrosa todas las enfermedades orgánicas, pero estoy convencido que detrás de una enfermedad se esconde muchas veces una antigua "derrota" en forma simbólica. Porque una cosa es clara, como también lo han demostrado las investigaciones con LSD de Stanislav Grof y los análisis profundos de experiencias: Los traumatismos físicos de los que sufrimos en esta vida;

nacimiento, accidentes automovilísticos, intervenciones operatorias, etc.; dejan en nuestra psiquis profundas cicatrices en forma de recuerdos inconscientes. Los conocimientos de la terapia de preexistencia indican, además, que algunas de esas cicatrices tienen muchas capas. No es inusual que un cliente que investiga una zona de su cuerpo que de alguna manera es problemática, se acuerde primero de una operación en esta vida y luego de diversas lesiones que él ha tenido en la misma parte del cuerpo en existencias anteriores. Así por ejemplo, yo estaba presente cuando una mujer, que en la regresión experimentó otra vez una extirpación del útero, en un recuerdo espontáneo de una existencia anterior percibió cómo le abrían el estómago siendo víctima de un primitivo ritual de sangre.

Si aceptamos la posibilidad de estructuras heredadas que se remontan a existencias pasadas, entonces eso significa por una parte, que un estómago delicado, por ejemplo, lleva el recuerdo preexistencial de envenenamiento o hambre, etc. Pero psicológicamente significativos son los samsaras físicos que tienen un contenido emocional. Cuando, por ejemplo, huellas intensas de culpa están ligadas a determinadas partes del cuerpo, entonces es difícil disolverlas. Muchas veces ese proceso de disolución requiere de aquel "remordimiento difícil de lograr", llamado así por D. H. Lawrence. Como indicarán los ejemplos de casos presentados en la parte IV, donde en los recuerdos de algunos clientes publicados allí se turnan existencias como perpetrador y como víctima, la psiquis inconsciente pone en escena durante varias existencias consecutivas, acciones de autocastigo para determinadas zonas del cuerpo. En hombros levantados, por ejemplo, no pocas veces están "almacenadas" varias capas de historias preexistenciales, en las cuales se reencarna exactamente la misma auna, tal vez como convicta, después de una existencia caracterizada por la brutalidad; después de una vida como negrero, una como esclavo, después de una existencia como malvado, una como víctima y así sucesivamente. Descubrir cosas basándose en el espiral del autocastigo no siempre es muy fácil, como lo indicarán más adelante algunos ejemplos de casos.

Yo he sido testigo de cómo en el cuerpo de clientes, en los que tales estructuras físicas comenzaban a disolverse, se liberaban enormes cantidades de energía y se manifestaban como temblores o picazones o en forma de ondas de calor o también de extrañas sensaciones olfativas. En yoga, esos fenómenos son conocidos como kriyas, en la terapia de Reich se le llama "flujo" a ese proceso. La moderna fisiología no puede ni explicar ni probar en absoluto esos procesos. Por eso, para comprender mejor ese fenómeno, me he ocupado más de cerca con sistemas orientales como el Kundalini-Yoga y la acupuntura, cuyas corrientes de energía etérea resultantes se mueven en un medio no físico, designado como cuerpo etéreo o de energía. Heinrich Zimmer dice acerca de esa enseñanza yoga:

Dentro de su cuerpo de material tosco, que se desintegra después de la muerte, cada ser viviente posee un cuerpo etéreo interior, que está constituido por las capacidades sensoriales, el hálito de vida y el órgano interior. Ese es el cuerpo que siempre sobrevive. De nacimiento en nacimiento, es la base y el portador de la personalidad reencarnada Con la muerte abandona la envoltura del cuerpo de material tosco y determina entonces el tipo de la nueva existencia; porque en él se han conservado; como cicatrices o arrugas; huellas de antiguas percepciones, acciones, ansias y disposiciones del pasado, de todas las inclinaciones y tendencias, de los modales y hábitos heredados y de las disposiciones individuales a reaccionar de una u otra manera o a no reaccionar en absoluto.

Además, ese cuerpo etéreo está dotado de centros de energía esféricos, llamados chakras, que según esa teoría, se bloquean con frecuencia por motivos emocionales o kármicos.

Repetidamente me ha llamado la atención, que las lesiones preexistenciales muchas veces corresponden simbólicamente al significado que, según los yoguis, tiene cada uno de esos centros

etéreos. De clientes como Arlette, que tienen problemas en la zona del cuello y de la garganta, se podría decir, por ejemplo, que su chakra de la garganta (Chakra Vishitddha) está incriminada karmicamente. Según referencias de la teoría yoga, tales molestias indican que la persona, en existencias anteriores, no logró dar rienda suelta a su Yo, o abusó del poder de la palabra o incurrió en hipocresía o en mentira, etcétera. Personas que sufren de molestias al corazón o se acuerdan de situaciones en las que les penetra en el pecho un cuchillo o una bala, a menudo experimentan de manera análoga en la regresión, que se han comportado en forma mezquina o infame en existencias anteriores, o que han expresado desesperadamente sus verdaderos sentimientos o no han estado en condiciones de hacerlo. En aquellos casos la chakra del corazón

(Chakra Anahata) está bloqueada y hay que abrirla nuevamente.

El genio de Jung se manifiesta entre otras cosas, en que él descubre la naturaleza doble de los grandes símbolos de la vida interna. Tales símbolos se refieren tanto retrospectivamente a su origen como también hacia delante a un potencial de cambio. También las imágenes que aparecen en los sueños o en los recuerdos, tienen ese carácter de dos caras. Por muy trágico que pueda ser el recuerdo de una muerte por hambre o por la abertura del estómago con un cuchillo, por lo menos ofrece la posibilidad de volver a abrir, por medio de las acciones correspondientes, la región de una chakra que tal vez esté bloqueada. Si se quiere lograr eso, el cliente tiene primero que experimentar y aflojar una vez más, totalmente consciente, el antiguo dolor; después corresponde entonces, estructurar de nuevo el antiguo modelo emocional (de la frase de Arlette "Tengo miedo de decepcionarte" resulta entonces, por ejemplo: "Estoy contenta de poder darte una alegría [por medio de mí canto/de mi amor]"). Y finalmente el cliente tiene que aprender a mantener abierta la zona en la que es especialmente vulnerable y no volver a cerrarse allí. De esa manera, nuestras heridas se transforman en fuentes de poder y, además, nos enseñan a ver con ojos tolerantes las heridas provocadas por otras personas y nos recuerdan permanentemente nuestras propias debilidades humanas. Por medio de nuestras lesiones emocionales aprendemos, por lo tanto, lo que en oriente se llama las Lecciones del Karma.

8. El mal usado eros:

Raíces preexistenciales de problemas

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