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Visiones espontáneas después de la muerte

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 168-170)

Cuando trabajo con situaciones preexistenciales de transición, es decir, con experiencias de muerte que se recuerdan, frecuentemente hago intervenciones activas y proposiciones, para facilitar al cliente el desprendimiento de pensamientos cargados kármicamente. Yo he presentado los diálogos y consideraciones del trabajo terapéutico con Michael y Burton. Pero también existen clientes que durante la experiencia preexistencial de transición de la muerte, han tenido una sensación tan profunda de liberación, que alcanzan un estado de lucidez en el que se manifiestan espontáneamente visiones de una luz impresionante y de una belleza extraordinaria. Deseo a continuación citar algunos ejemplos de aquellas visiones "celestiales", para corregir un poco la imagen más bien desolada que puede haberse originado hasta ahora. Pero antes quiero

entregar un breve resumen de lo que me han relatado clientes acerca del estado de después de la muerte; tanto en terapia conmigo como también en talleres que he dirigido junto con mi esposa.

La mayoría de los clientes que en la regresión han experimentado una muerte preexistencial, relatan, que a pesar de sus pensamientos concretos, han sentido el hecho de morir como una gran liberación, como una tranquila despedida de todos los sufrimientos usuales o inusuales de la vida humana; por ejemplo, decrepitud, soledad o enfermedad. En el 95% de los casos que he documentado, el cliente relata al recordar, que la consciencia del moribundo primero flota sobre el cuerpo y luego pasa a un reino indescriptible de paz y tranquilidad. Sólo una pequeña parte de los clientes se ha podido acordar de breves visiones luminosas. Del 5% restante de mis clientes, más o menos la mitad relata que han sido acogidos pacíficamente por la tierra, mientras que el resto ha tenido la impresión de caer en un extraño remolino o en una oscuridad difícil de describir. Es cierto que en mi práctica terapéutica me he encontrado muchas veces con recuerdos de estados "infernales" en la Tierra, pero de imágenes del infierno después de la muerte casi no he escuchado, aunque de vez en cuando se relata acerca de tales impresiones. Mas adelante está publicado un ejemplo de una experiencia de ese tipo. La mayoría de las visiones del infierno; y en ese punto concuerdo plenamente con Stanislav Grof; no se registran en el estado de después de la muerte, sino más bien en la fase perinatal, es decir, en un período en que todos los samsaras negativos actúan sobre el bebé con una fuerza concentrada, como hemos visto en el capítulo anterior.

Del 95% de aquellos que se ven flotando hacia arriba y del 2,5% de los que se sienten reabsorbidos por la tierra, la mayoría, más o menos el 80%, se encuentran muy rápidamente en otra existencia o también en el momento de su encarnación. Según sus propias declaraciones, se encuentran en el regazo de una nueva madre o en el cuerpo de un niño todavía relativamente pequeño. Pero frecuentemente también son lanzados, por medio de un determinado "último" pensamiento, directamente en esa o en otra vida, hacia un drama de adulto, con lo que simplemente se saltan la infancia. Una mujer que en el recuerdo se había visto como un gordo jefe semita, murió con el pensamiento: "Yo era muy egoísta, yo tengo que preocuparme más por el bienestar de otros". Casi instantáneamente se encontró como monja en una colonia de leprosos. Yo podría citar cientos de ejemplos de ese tipo.

Del pequeño porcentaje de aquellos que no regresan inmediatamente a la Tierra, algunos ven "espontáneamente" (es decir, sin mi intervención) apariciones sin cuerpo, o sea espirituales, mientras flotan en el Más Allá. Muchas veces se trata de amigos fallecidos o de familiares de la vida preexistencial recién terminada, muchas veces de un cónyuge o ser querido ya fallecido o de un niño especialmente cercano a la persona respectiva o de uno de los padres por el que esa persona ha tenido especial preferencia. Pero ocasionalmente ocurren también encuentros espontáneos con uno o con varios enemigos que el fallecido ha matado. Con frecuencia aparecen en una existencia siguiente, una o varias personas que presentan semejanzas con el anterior adversario, pero entre dos existencias esos encuentros son más bien excepcionales. Muchos clientes del mencionado grupo de minoría se encuentran durante el "viaje" con antiguos maestros o gurúes de la existencia recién terminada o de otra existencia. Algunos relatan que durante varias existencias han vuelto una y otra vez al mismo maestro, cada vez con una nueva personalidad.

También está bastante difundida la experiencia después de la muerte, en que la personalidad sin cuerpo se encuentra con una figura vestida de blanco que irradia amor y sabiduría. A menudo esas figuras aparecen también en pequeños grupos, es decir, como "comités kármicos", como digo a veces con un guiño de ojos. Un grupo así le ayuda al fallecido a revisar una vez más las lecciones de la vida pasada y a sacar las conclusiones necesarias.

Una mujer me relató una vez que había sido llevada por una de esas figuras de luz a un templo celestial, donde le habían mostrado un libro grande en el que estaba anotada la vida que acababa

de recordar y "muchas otras existencias". Otra mujer experimentó algo parecido, cuando un ser espiritual le mostró una parte de un enorme tapiz, donde estaban representadas todas sus existencias entretejidas entre sí. Pero de vez en cuando, personas en ese estado también cogen al vuelo una corta visión de jardines, montañas o islas celestiales. Algunos clientes que se han visto en el recuerdo como miembros de tribus aborígenes americanas, me han relatado a su vez, que después de su muerte preexistencial han llegado a un bosque celestial, que tiene una gran semejanza con los legendarios "felices territorios de caza".

Personas que recuerdan una devota vida cristiana o un martirio anterior, frecuentemente tienen visiones de Jesús, pero esas imágenes aparentemente dependen de una vida cristiana, de la misma manera como los territorios celestiales de caza dependen de una existencia anterior en una cultura de caza. Una determinada forma de las visiones de después de la muerte, que muestran ciertas concordancias con experiencias chamanísticas, es el encuentro con un animal o pájaro sagrado; osos, lobos, ciervos, águilas, halcones; y a veces incluso ocurre con eso una transformación en la forma espiritual de ese animal.

Sin embargo, la mayoría de las veces surgen tales visiones una vez que el cliente ya ha analizado a fondo muchas existencias dolorosas. Parecen estar reservadas para una fase de integración, es decir, para un momento en que una gran parte del karma ya está por disolverse. Por esa razón me opongo a acompañar en forma terapéutica a mis clientes en la búsqueda de guías espirituales o de antiguos maestros o a guiarlos hacia fuentes celestiales. Tengo la impresión de que tales experiencias son una gracia que es otorgada por la sabiduría del Yo supremo, en cuanto una persona está preparada para eso. Querer forzarlas a venir antes de tiempo, me recuerda a aquellos dramaturgos del siglo dieciocho, que alteraban las escenas finales de los dramas de Shakespeare que eran especialmente poco claras, porque esas escenas atentaban contra su opinión marcada por la aclaración de cómo tenía que verse un mundo perfecto.

Muchas de esas experiencias de muerte recordadas muestran claras concordancias con los informes coleccionados acerca de experiencias de cercanía a la muerte, del Dr. Raymond Moody, del Dr. Kenneth Ring y de otros. Entretanto, están a nuestra disposición innumerables declaraciones de personas declaradas clínicamente muertas, que sin embargo, han sido traídas de vuelta a la vida. Y todas ellas informan de manera concordante, que han flotado sobre el cuerpo y sobre la tierra, de luces celestiales, de parientes fallecidos y de figuras espirituales de blanco. La única experiencia importante documentada en esos relatos de la que hasta ahora jamás he escuchado en mi trabajo terapéutico, es la sensación de ser lanzado hacia delante a través de un túnel; pero naturalmente mi archivo privado no se puede comparar con la extensa colección de documentos de esos científicos que trabajan minuciosamente. Sin embargo, según mi opinión, las muchas concordancias que saltan a la vista están a favor de que éstas son experiencias de muerte y de transición arquetípicas, o sea universales, que están "almacenadas" en el inconsciente colectivo.

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 168-170)

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