• No se han encontrado resultados

Muerte y nacimiento: El caso Chris

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 152-156)

Cuando con el nacimiento de una persona se llega a un traumatismo severo, la mayoría de las veces se reflejan en ese trauma, muy exactamente, el terror y el sufrimiento de experiencias de muerte preexistenciales. Muy a menudo se reactivan escenas preexistenciales violentas en el mundo interior del feto, por medio de los estados físicos ligados a las contracciones y al parto. Así por ejemplo, un parto con fórceps despierta muchas veces el recuerdo de una muerte violenta por medio de un golpe en la cabeza. A continuación hay una lista de una serie de experiencias o circunstancias de nacimientos, en los cuales se reflejan determinadas experiencias preexistenciales:

- Ataques de ahogo causados por flema reflejan una muerte por ahogo, ahorcamiento o asfixia,

o indican que la persona respectiva ha sido sepultada viva.

- Hemorragias y transfusiones de sangre despiertan recuerdos de una muerte "sangrienta" o de

un desangramiento lento.

- Una cesárea hace aflorar frecuentemente en el niño, la idea de haber sido despedazado o

cortado con una espada o con un cuchillo en existencias anteriores; pero a veces también, el recuerdo del sacrificio de un niño. "Por favor no corten", dicen tal vez en una caso así, las palabras de la madre que resuenan en el inconsciente infantil.

- Nacimientos de nalgas hacen aparecer recuerdos de muertes violentas, causadas por el

arrancamiento o estiramiento de las extremidades.

- Una fase prolongada de expulsión despierta invariablemente recuerdos traumáticos de muertes

violentas en prisión o de una muerte lenta, por medio de una avalancha, de árboles cayendo o de bombas, por ejemplo. Las frases típicas de tales personas son: "No puedo salir de aquí"; "Estoy atajado"; "Nunca lo lograré".

Además, variaciones extremas de temperatura durante el parto, pueden activar recuerdos de una muerte por incineración o enfriamiento. Las luces claras de la sala de parto despiertan la idea de un sol ardiente sobre un campo de batalla en el desierto. Existen innumerables cadenas de asociaciones de ese tipo. Irónicamente, la eficiencia mecánica y sin alma de muchas

estaciones de parto modernas, activa frecuentemente recuerdos horribles de la guerra moderna y de los campos de exterminio fascistas; es decir, imágenes de ametralladoras, tanques, cámaras de gas y ataques aéreos. El distanciamíento clínico-impersonal de muchos médicos actuales, la rutinaria separación de los recién nacidos de sus madres, pero también una larga estadía en la incubadora o la aplicación de aparatos para preservar la vida; todo eso despierta muchas veces en el inconsciente del niño, recuerdos de la brutalidad de soldados, de presidio o de torturas con cuerdas, alambres o instrumentos afilados.

Desde el punto de vista kármico, las clínicas son tan poco criticables por esa circunstancia, como lo son, por ejemplo, las madres ambivalentes. Cada drama de nacimiento en particular es evidentemente una ocasión para los complejos preexistenciales pendientes, para revivir en el inconsciente del niño. Si aquellas personas dotadas de facultades paranormales, que aseguran que nosotros "elegimos" a nuestros padres y las circunstancias de nuestro nacimiento, tienen razón o no, una cosa es en todo caso clara: Existe un enorme magnetismo psíquico, que según todas las apariencias, "succiona" el material en bruto de una potencial personalidad nueva y la hace entrar en aquel seno materno, donde se le recuerda al ser respectivo que todavía tiene mucho trabajo por hacer.

Casi ningún otro de mis clientes había sido tan empujado de un lado para otro en su vida, como un joven hombre llamado Chris, que fue un día a mi consulta. Chrís había crecido en una granja como hijo de un padre sin cariño y de una madre alcohólica, y estaba familiarizado desde muy pequeño con conflictos, abusos corporales y golpes de puño. Él había tenido un nacimiento prematuro. A los doce años, su primer intento de escape lo llevó a una casa correccional, y señaló el comienzo de una vida marcada por una conducta autodestructiva y por violencia. Él tenía permanentemente peleas y no pocas veces salía perdiendo. También estaba frecuentemente involucrado en accidentes automovilísticos, ya sea corno causante o como víctima. Muchas veces tuvo que experimentar que personas cercanas a él morían o sufrían accidentes. Condenado muchas veces a prisión, él cayó en un desconsolado espiral de depresión, en alcoholismo y en cansancio de vivir. Incluso su matrimonio parecía estar ensombrecido por la muerte. Su pequeño hijo murió muy tempranamente en la cuna. Casi es innecesario decir, que él ya había intentado todas las terapias posibles.

La letanía que se ocultaba detrás del estado emocional de Chris, casi no podía haber sido más desesperada. "Estoy solo. No sirvo para nada. Quiero morir".

Yo le pedí que repitiera varias veces la frase "Estoy solo" y que se dejara trasladar por esas palabras a una escena de su vida actual o de una existencia anterior, que tuviera resonancia con esa autoimagen.

"Estoy solo. Hace frío. Ella no viene nunca. Se trata de una enfermera de niños. Ella no se preocupa de mí. Nadie me quiere... Luz clara. Hay cosas fijadas a mi cuerpo. Ellos no me quieren. No quiero estar aquí. Quiero morir. QUIERO MORIR".

Chrís se encuentra en una incubadora. Él ha llegado al mundo con tres meses de anticipación. Aparentemente él sufre de dolores y está agitado interiormente de desesperación. Yo le indico que se traslade al estado prenatal. Luego viene una confusa corriente de sensaciones; frases dichas por su madre se mezclan con sus propios pensamientos.

"Tengo tanto miedo, tanto miedo. 'No lo quiero. No quiero ese niño. Simplemente produce demasiados problemas'. No quiero estar aquí. No quiero estar aquí dentro. Merezco vivir. Déjame (déjenme) vivir. 'El produce simplemente demasiados problemas. Yo misma me haré algo y después no necesito tener ningún hijo. ¡Me voy a apuñalar; me voy a matar! Me emborracharé hasta morir'.

Es Navidad, afuera está nevando. Ella habla por teléfono. '¡Mamá, ayúdame! Voy a tener un hijo. No quiero tenerlo. Dios, ayúdame, pero no quiero tener el hijo. No puedo hacer nada, mamá. Yo me haré algo'.

Ella se encuentra en el baño con un cuchillo. Quiere hacerse algo. Ella tamborea en su estómago. 'Oh, mi corazón, cómo duele'. Ahora se cae. '¡Oh, cómo duele!' Ella está tendida abajo, delante de la escalera. '/Auxilio!'

Nos encontramos en un auto. Ella está medio despierta. Yo salgo de su cuerpo. No quiero estar más aquí dentro. Por todas partes hay sangre.

Una enfermera dice: 'Ella pierde sangre. Tenemos que apurarnos. Él viene. Oh, qué pequeño es. El pequeño no va a sobrevivir. Ella también está muy débil'.

Soy muy pequeño. Ella no hace nada. Le doy completamente lo mismo. Ahora estoy sola. Me encuentro en esa caja... Tengo dolor de estómago. No quiero estar aquí. No quiero estar aquí".

Discutimos esa escena varias veces y tratamos de averiguar qué sentido tiene; nos esforzamos por diferenciar entre los pensamientos infantiles de Chris y el monólogo delirante y lleno de odio de su madre. Ahora también salen claramente a la luz los motivos de su madre. En la escena en el baño, ella vacila interiormente si debe matarse ella misma o al bebé. Ella tamborea con sus puños en su cuerpo y reflexiona si debe matarse ella y matar a Chris con un cuchillo, pero luego se aleja de esa intención.

Después de una desesperada conversación telefónica con su madre, ella se cae borracha por la escalera hacia abajo. Esa caída ocasiona las contracciones y la hemorragia, de manera que la llevan en una ambulancia a la clínica. Poco después nace Chris con tres meses de anticipación, lo colocan en una incubadora y lo conectan al gotero intravenoso. Permanece tres meses allí.

Primero lo ayudo a desprenderse lo mejor posible de los pensamientos negativos y destructivos que su madre le ha manifestado. Él se da cuenta que siempre se ha visto a sí mismo como un "problema". La frase "Produce demasiados problemas" le da vueltas durante su infancia. Pero de lo que toma consciencia en forma especialmente clara, es de lo profundo que se le ha grabado en el inconsciente el deseo de morir de su madre "me voy a apuñalar; me voy a matar". Ahora Chris se acuerda repentinamente de todos los desafíos a la muerte de los que se dejó convencer cuando era adolescente. Inconscientemente ha tratado durante casi toda su vida de realizar las ideas de suicidio y de aborto de su madre.

Como una gran parte del sufrimiento de Chris está incluido en su experiencia de la solitaria existencia en la incubadora, lo hago repetir algunas de las frases que despiertan el recuerdo de ese desdichado tiempo de su vida.

"Estoy completamente solo. No quiero estar aquí. Quiero morir. No saldré nunca de aquí. Me siento mal... Es como estar en un calabozo. Estoy encadenado a una muralla. Todos se han ido; nos han abandonado. Los ingleses, los malditos ingleses. ¡Esos puercos! Ahora no saldré nunca más de aquí. No puedo aguantar mucho tiempo más. No resistiré. Hace mucho frío. Ellos se han olvidado de nosotros, le somos indiferentes. Me muero”.

Según todas las apariencias, esta experiencia consiste en una muerte lastimosa de un prisionero en Escocia. Maltratado, derrotado por la disentería y entregado a la muerte, ese hombre cuelga de cadenas y dirige toda su ira a aquellos que lo apresaron. El recuerdo del sufrimiento en el calabozo frío y húmedo se mezcla con la experiencia del bebé no deseado y abandonado en la incubadora. Ahora Chris pasa de un recuerdo opresivo al otro. Esta vez se ve como un muchacho debilitado por una enfermedad en una tribu de indios en el noroeste de los Estados Unidos. El padre prácticamente ha rechazado al hijo porque éste es demasiado débil para la carrera de un guerrero, y el curandero atribuye la enfermedad del joven a poderes malos.

"No quiero estar aquí. Sólo soy una carga. He fracasado". La tribu es sitiada por soldados blancos, y en el transcurso del invierno los víveres disminuyen rápidamente. Su padre lo deja abandonado en el cementerio de la tribu. Cuando el joven hombre languidece completamente solo y finalmente muere, sus recuerdos vuelven a su padre y a su madre. "Ella nunca me ha querido. Él nunca me ha querido. No sirvo para nada. He merecido la muerte ".

Esa escena de muerte se mezcla momentáneamente con otra muerte que Chris sufre como miembro de una tribu en la antigüedad. Esta vez es un anciano que es dejado solo en una cueva para que muera. Estando todavía medio vivo es devorado por un oso. También aquí están nuevamente en primer plano, el dolor del abandono y de la soledad y una muerte violenta.

¿Existe una causa kármica de todos las torturas y de la violencia que Chris ha tenido que sufrir en sus existencias anteriores, existencias desdichadas que todavía se manifiestan en los dramas perinatales que acompañan a su nacimiento? En una sesión posterior lo fuerzo a buscar dentro de sí otras escenas violentas, especialmente aquellas en que cuchillos tienen un papel importante. Aparecen otras dos existencias que aclaran un poco su problemática.

"Soy un pequeño muchacho; estoy aparentemente en China. Mi padre trabaja en el puerto. El no tiene tiempo para mí. Mi madre es prostituta. Ella es cruel. Me hace estar de guardia, mientras ella se acuesta con sus clientes. Odio a esa ramera mala.

'No me toques'. Ella trata permanentemente de seducirme a mí también. La odio. La golpeo con los puños hasta que me deja en paz. ¡Qué clase de ramera!"

Con ese recuerdo Chris se pone furioso y aprieta los puños hasta que los nudillos se ponen blancos. Le pido que mire qué otras imágenes más salen de esa furia.

"Tengo trece años o algo así. Soy fuerte. Dios mío, cómo la odio; y a todas las mujeres. No estoy en la casa y duermo en el puerto. Yo robo. Entretanto he llegado a ser un delincuente ".

Poco después surge una imagen terrible:

"Yo estoy en una casa y le robo a esa mujer. Ella está embarazada. La mato con mi cuchillo; le saco el corazón y después su bebé. Al hacerlo pienso todo el tiempo en mi madre. Oh, Dios, tanta sangre. ¿Qué demonios he hecho? Yo no quería en absoluto hacerlo, pero sentí tanto odio por ella ".

En ese horroroso escenario surgen reiteradamente imágenes prenatales de la madre de Chris, que quería matarse ella y a su bebé con un cuchillo. Chris tiene ahora la sensación que en todos los acontecimientos actúa una justicia inflexible.

Después él experimenta otra vida, que está marcada de principio a fin por odio a las mujeres y que se caracteriza por un profundo enredo kármico de culpas. Esta vez se ve como un esquimal que es considerado como un psicópata sin control por sus hermanos de tribu. Ese hombre, casado con una mujer pendenciera a quien odiaba, asediaba sexualmente a todas las mujeres de su tribu, quienes se sometían a sus exigencias. En esa conducta él veía una venganza hacia su malvada mujer. Finalmente él la mató y toda la tribu se volvió contra él. Lo amarran a un poste y lo abandonan en el frío de la región polar para que muera. Nuevamente aparece un oso. Esta vez es un oso polar, que le causa un sangriento final a la vida del hombre. Pero éste muere sin arrepentimiento. El se lleva consigo su odio a las mujeres en forma de ideas sanguinarias de venganza. Esas ideas toman forma una y otra vez en él en cada nueva existencia, según parece, al imaginarse nuevamente en el vientre de su madre actual, el reflejo de todas sus brutalidades pasadas.

Nuestras sesiones le producen desilusión a Chris y le dan muchos motivos para reflexionar. La tendencia a la violencia descrita anteriormente está profundamente arraigada en su psiquis y él tiene que trabajar mucho todavía, para aceptarse y perdonarse a sí mismo. Pero en sus recuerdos

tuvo que atravesar por muchas cosas, y él ahora se ve a sí mismo de un modo totalmente diferente. Ahora tiene que decidirse si todavía quiere seguir acusando a sus violentos padres; en los cuales, sin embargo, solamente se refleja su propia persona; o si quiere tomar toda la responsabilidad por la cantidad de oscuridad con la que vino al mundo, para ocuparse de ese asunto.

El ciclo cósmico: La interpretación tibetana de

In document Las Muchas Vidas Del Alma[1] (página 152-156)

Outline

Documento similar