Las imágenes del suicidio por ahorcamiento y de la estrangulación, que Susan llevaba consigo
en su cuello, por así decirlo, desde aquella experiencia preexistencia! y desde su último
nacimiento, estaban en gran medida cargadas de desesperación y sentimientos de culpa. Que ella misma se hacía reproches ("Todo eso se me ha fijado en el cuello") y que se sentía tan obsesivamente responsable por su madre, aunque ni siquiera sabía por qué; todo eso indicaba un paquete completo de sentimientos que se reflejaban simbólicamente en el inconsciente de Susan. Cuando logro obtener claridad acerca de las resonancias simbólicas que predominan en un paciente, puedo dirigirlo rápidamente de un lado para otro entre los diferentes planos de su complejo, por medio de hablar repetidamente determinadas palabras o frases, o citando imágenes y estados emocionales, que a su vez provocan determinados recuerdos en el inconsciente. De esa manera intento sacar a la luz la historia que hay detrás de la historia, como he descrito mi método en el capítulo anterior.
El trabajo revolucionario para la comprensión de ese idioma de símbolos, lo hicieron naturalmente Freud y Jung. Freud se dedicó al principio especialmente a lo que él llamaba actos fallidos, como por ejemplo, "lapsus en el lenguaje", pero también a los símbolos en los sueños, mientras que Jung examinaba en las prácticas clínicas, cómo detrás de asociaciones inusuales de palabras se manifestaban historias escondidas. Con el transcurso del siglo, los terapeutas desarrollaron procedimientos cada vez más ingeniosos para el desciframiento de esos símbolos. Wilhelm Reich fue el primero que logró comprender las actitudes emocionales escondidas detrás de determinadas tensiones musculares o detrás de la coraza corporal en general. Él se dio cuenta que determinadas tensiones musculares habituales podían significar: "Nadie me quiere" o: "No trates de manejarme". Fritz Perls mejoró en su terapia de Gestalt, nuestra comprensión del aspecto somático del complejo, junto con los significados simbólicos respectivos.
Los hipnoterapeutas aprovechan desde hace mucho tiempo el llamado "puente afectivo", para poner a los clientes en contacto con aspectos biográficos de su complejo que están enterrados. Para conseguir eso, dan sugestiones como: "Entréguese incondicionalmente a su miedo, hasta que salga a luz una antigua historia".
Según mis conocimientos, el Dr. Morris Netherton es el primero que procedió en su terapia de preexistencia a aplicar el habitual método de la terapia de Gestalt, de hacer repetir frases al cliente, a través de cuya resonancia simbólica se estimulan determinados recuerdos perinatales y preexistenciales. Perls desarrolló en la práctica terapéutica un oído atento para frases o gestos standard, en los que aparecía establecida la esencia del complejo respectivo, o dicho en su lenguaje, una "forma incompleta". Perls hizo uso de frases standard como "Me queda atascado en la garganta, cuando...", para llegar sin rodeos hasta el centro de uno de los dramas existenciales básicos del cliente, en el que tal vez los puntos de mayor importancia son los sentimientos tragados y los pensamientos reprimidos. Netherton ha demostrado que ese tipo de frases puede provenir perfectamente también de un trauma de nacimiento, de conversaciones recogidas en el vientre de la madre o de dramas preexistenciales. También para mi propio trabajo, sus brillantes métodos, que pude conocer durante mis primeros experimentos propios en Vermont, han permanecido no sin consecuencias.
Para dejar bien en claro cómo se puede aplicar el principio de la resonancia simbólica para el descubrimiento de los aspectos inconscientes de un complejo y especialmente también de los preexistenciales, quiero describir resumidamente tres casos con los cuales he tenido que ver en mi propia práctica.
1. Rick se lamentaba conmigo en la terapia, de cuan miserable y solitaria había sido su vida desde
que su esposa lo había abandonado. "Tengo que hacer todo solo", decía una frase que apareció repetidamente en sus declaraciones en diversas variantes.
Deseo que cierre ahora los ojos y diga varias veces: "Tengo que hacer todo solo ", le dije.
"Ponga atención en su cuerpo y en sus sensaciones y observe adonde lo conduce eso; ya sea en
su vida actual o en una vida anterior".
Mi orden le da plena libertad para dirigirse a aquel "plano" de la rueda del loto que es activado por súfrase standard.
"Ahora me encuentro en mi infancia y estoy limpiando la casa. Mi madre está muerta y mi padre está en su trabajo. Yo tengo ocho años de edad. Tengo que hacer todo solo ".
Junto con las imágenes acerca de su solitaria infancia, surgen lágrimas en él. Después le indico que se traslade a otra época, donde esas palabras tengan igualmente un fuerte significado para él.
"Tengo que hacer todo sola ", dice él otra vez. "Eso no es correcto, no puedo arreglármelas sola. Tengo miedo. ¿Quién me ayuda?
"¿Dónde se encuentra usted ahora?, pregunto yo.
"Me encuentro en el vientre de mi madre. Esas palabras las ha dicho ella. Mi padre está en el ejército. Ella tiene un miedo terrible al parto ", continúa él.
Ahora investigamos la situación de aquel entonces en el útero y nos ocupamos con los "mensajes " que él recibió de su madre en ese tiempo. Trato de ayudarlo a tener en claro, cómo su voz sigue siendo viva y efectiva en él.
"Eso no es correcto. ¿Por qué él simplemente me ha dejado sola? ¿Qué debo hacer? No tengo a nadie. No puedo salir adelante sola. ¿Cómo me las puedo arreglar con todo eso? "
Entonces le pido: "Ahora pase a otra existencia y repita: Tengo que hacer todo solo ".
Casi de inmediato Rick se ve ahora como la hija de ocho años de unos campesinos rusos que fian sido masacrados por los cosacos. La pequeña muchacha, que es la única que sobrevivió, cava una tumba para sus parientes en la dura tierra. Otra vez lágrimas y dolor. Cuando ya ha pasado esa situación, examinamos la vida de la muchacha campesina hasta el final. Ahí se deja ver que la niña rusa de ocho años nunca se recuperó de la visión de sus padres masacrados. Ella pasa una gran parte de su vida sola y permanece soltera.
Rick todavía lleva consigo los afectos "congelados" de aquel tiempo y se sigue batiendo solo y aislado por la vida. Ese comportamiento ha llegado a ser evidentemente una costumbre arraigada para él y determina su vida hasta el día de hoy.
Primero se activan los rastros de recuerdos prenatales en el útero y después, cuando él tiene que limpiar la casa completamente solo, se despiertan otros recuerdos en el niño de ocho años, en una ilusión cargada de emoción, que se trata de su madre. Cada una de esas experiencias confirmaba aparentemente los antiguos recuerdos de tormento y miseria.
2. En la fase cuando estaba empezando a dedicarme más intensivamente a asuntos terapéuticos preexistenciales, tuve una vez una cliente que llamaré Barb. Barb acababa de terminar los estudios universitarios, era extremadamente tímida y ligada a sus padres con un apego exagerado, a los que caracterizaba como demasiado preocupados por ella. La excesiva preocupación de sus padres se explicaba con el hecho de que éstos creían evidentemente que su hija había tenido muy poca atención cuando era pequeña y por esa razón se esforzaban en reparar eso. Habíamos intentado durante meses descubrir alguna experiencia infantil traumática, con los medios de un análisis convencional, pero sin éxito. Cuando una vez conversamos en una sesión acerca de cómo ella podía obtener nuevos amigos y superar su timidez, yo le propuse organizar una fiesta
elegante. "Por el amor de Dios", dijo ella. "Jamás podría hacer eso. La gente me consideraría loca por cierto".
De pronto tomé consciencia que ya había escuchado de ella con bastante frecuencia la frase "Ellos me considerarán loca por cierto". Por eso le pedí que se acostara, que cerrara los ojos y que dijera una y otra vez: "Ellos me considerarán loca por cierto". Cuando ella hizo eso, sintió miedo casi instantáneamente y todo su cuerpo se puso tenso, Ahora yo diría que habíamos entrado en contacto con el aspecto somático del complejo, pero en aquel entonces yo estaba simplemente perplejo de que la repetición de una frase usada permanentemente por ella, le pudiera provocar miedo repentinamente. "Yo no quiero", decía ella. "Tengo miedo". De súbito se me pasó por la cabeza, que ella evidentemente creía que yo le haría algo y por eso la tranquilicé y la pude inducir a acostarse nuevamente en el sofá, después que entre tanto se había levantado alterada. Ella se tendió otra vez y repitió su frase standard, temblando en todo el cuerpo.
"Ellos me considerarán loca. Ellos me considerarán loca", Luego siguió: "No puedo hacer eso. No puedo hacer nada en contra. Ellos me considerarán loca. ¡No, no me toques! ¡NO ME TOQUES! Ellos me llevan de aquí. Me han puesto esa cosa, ya no puedo mover mis brazos. ¡No me lleven de aquí! ¡No, por favor no! ¡No, no, no!"
Ella lloraba y gemía y se retorcía sobre el sofá evidentemente atormentada, hasta que finalmente estuvo en condiciones de relatar toda la historia:
"Tengo doce años de edad. Por lo visto me encuentro a principios del siglo diecinueve. Mis padres son muy buenos conmigo, pero yo sufro de esos ataques y me revuelco en el suelo. Ellos me consideran loca. Ellos no saben lo que deben hacer. Yo no puedo hacer nada contra los ataques. Tengo miedo de que ellos me consideren loca. Ellos me harán encerrar. Y exactamente eso sucede. Han llegado esos hombres y me han metido en esa cosa (presumiblemente una camisa de fuerza) y me han llevado a un centro psiquiátrico. No vuelvo a ver más a mis padres. Muero de fiebre a los dieciocho años. Qué vida tan terrible ".
En su vida actual no le había ocurrido nada a Barb que se hubiera podido relacionar ni lejanamente con ese recuerdo. Aquí teníamos que ver muy obviamente con residuos y sucesos de una existencia anterior. Después que ella hubo relatado esa historia, pudo darse cuenta de repente, que inconscientemente había estado dominada por el miedo profundo, irracional y totalmente infundado, de que sus (actuales) padres, de preferencia la habrían hecho encerrar. La moderación que ella manifestaba en esta vida, debía garantizar que absolutamente nada en su comportamiento pudiera insinuar la sospecha de que ella estaba loca. Su timidez le servía, por consiguiente, como protección principal contra ese miedo no reconocido. Palabras y frases como "loca" y "no los veré nunca más", tenían claramente un valor sentimental especial para Barb; el matiz emocional que tenían esas frases para ella, no se podía derivar naturalmente de su temprana infancia, ni con la mejor voluntad. Al indagar la resonancia emocional que vibraba junto con esas palabras, llegamos con bastante rapidez a una dimensión de su psiquis, dentro de la cual sus miedos daban un sentido y también era completamente comprensible su intensidad.
El caso de Barb es un buen ejemplo de que una idea más amplia de la psiquis, a veces nos puede proteger de "localizar" erróneamente durante años, las causas de un problema emocional. A la luz de tales experiencias, una gran parte del intento psicoanalítico me parece ahora limitado sin remedio por el dogma no indagado de que todo tiene que tener su origen en la primera infancia. Comparable a los antiguos exploradores que no querían desistir de la opinión que las islas caribeñas eran una parte de la India, podemos naturalmente agregar en forma obstinada nuestros descubrimientos nuevos a las conocidas estructuras del territorio psicoanalítico que ya conocemos, ya sea que las llamemos huellas fílogenéticas, fantasías arquetípicas o de alguna otra manera. Pero cada vez más psicoterapeutas de las tendencias más diversas llegan entretanto a
tener la opinión, de que la dimensión de vidas pasadas le proporciona a la psiquis humana un
nuevo mundo increíblemente variado, un mundo al que hasta hace poco no se le había prestado
ningún tipo de atención en la cultura occidental.
El reconocimiento de los planos preexistencial y perinatal del complejo, ha producido dentro de
la práctica terapéutica otro importante desplazamiento del punto de interés. Al tratar nosotros
esos fragmentos de preexistencia como si fueran históricamente auténticos, se ha desplazado
dentro de la terapia, el punto esencial de la interminable interpretación psicoanalítica de esos
fragmentos, es decir, desde la terapia como práctica intelectual con arranques emocionales
puntuales, hasta la experiencia directa del respectivo suceso traumático adormecido en el
inconsciente. Lo que llama la atención una y otra vez, así también en el caso de Barb, es la
circunstancia de que en ese tipo de procedimientos, a menudo no se necesitan interpretaciones
prolijas. La historia se explica por sí misma. "Ahora sé por fin, por qué he sufrido
permanentemente de ese miedo", se puede escuchar reiteradamente de los clientes.
En la psicoterapia, la hoja se ha dado vuelta nuevamente. Desde la introducción del
procedimiento de curación catártico en el siglo diecinueve y del énfasis que Freud le dio al
trauma, muchas tendencias terapéuticas pasaron, en apoyo al fundador del psicoanálisis, a dejar
de lado en el tratamiento de enfermedades mentales, la experiencia directa del paciente mismo,
en favor de procedimientos puramente interpretativos, o manipuladores como en el behaviorismo
o en la psicoterapia. Actualmente, Moreno, Perls, Janov y otros, han demostrado lo importante
que es que el paciente mismo experimente (una vez más) su trauma y la catarsis posterior, pero
también desde que Stanislav Grof y Morris Netherton han desarrollado nuevas dimensiones de la
psicoterapia, se ofrecen nuevamente terapias orientadas en la experiencia, que tocan la totalidad
de los numerosos planos de los complejos emocionales.