¿Existen deberes fundamentales absolutos? ¿Existen algunas reglas que debemos seguir, decisiones que debemos tomar, sin importar las consecuencias? El fi lósofo alemán del siglo XVIII, Emmanuel
Kant, el defensor más destacado de esta teoría ética, argumentaba que, en el fondo, existe esencial- mente un deber moral fundamental , un imperativo categórico: respetar la dignidad de cada ser hu- mano individual . Una forma más simple de decirlo es asentar que cada individuo tiene el derecho humano de ser tratado con respeto.
Kant sostenía que este deber de respetar la dignidad humana podía expresarse de muchas for- mas. Una versión nos orienta a actuar de acuerdo con reglas que pueden ser universalmente acep- tadas. (Esta es la primera forma del famoso imperativo categórico kantiano .) Otra versión, menos abstracta, nos exige tratar a cada persona como un fi n en sí misma y nunca solo como un medio para lograr nuestros propios fi nes. En otras palabras, nuestro deber fundamental es tratar a la gente como sujetos capaces de vivir sus propias vidas, y no como meros objetos que existen para cumplir nuestros propósitos. Para utilizar las conocidas categorías gramaticales sujeto-objeto, los humanos son sujetos porque toman decisiones y realizan acciones en vez de ser objetos sobre los que se actúa. Los humanos tienen sus propios fi nes y propósitos y, por lo tanto, no deben ser tratados simplemente como un medio para cumplir los fi nes de otros.
Los deberes y principios éticos pueden encontrarse a me- nudo en códigos de conducta corporativos y profesiona- les . Un ejemplo de dicho código que ha tenido un impacto global es el del Pacto Mundial de las Naciones Unidas. La ONU lo lanzó en el 2009 como una forma de alentar a las empresas en todo el mundo a comprometerse a prácticas comerciales éticas . Las compañías que se unieron al Pac- to Mundial se comprometen a seguir 10 principios éticos fundamentales en las áreas de derechos humanos, trabajo, ambiente y anticorrupción. Las Naciones Unidas describen sus principios así:
El Pacto Mundial pide a las compañías adoptar, apo- yar e implantar, dentro de sus esferas de infl uencia, un grupo de valores fundamentales en las áreas de derechos humanos, estándares de trabajo, ambiente y anticorrupción:
Derechos humanos
Principio 1: Las compañías apoyarán y respetarán la protección de los derechos humanos proclamados internacionalmente; y
Principio 2: Se asegurarán de no ser cómplices en la violación a los derechos humanos .
Estándares de trabajo
Principio 3: Las compañías defenderán la libertad de asociación y el efectivo reconocimiento al derecho a la negociación colectiva ;
Principio 4: La eliminación de todas las formas de trabajo forzado y obligatorio ;
Principio 5: La abolición efectiva de la explotación infantil ; y
Principio 6: La eliminación de la discriminación res- pecto al empleo y la ocupación .
Medio ambiente
Principio 7: Las compañías promoverán un enfoque preventivo de los desafíos ambientales;
Principio 8: Adoptarán iniciativas para promover una mayor responsabilidad ambiental ; y
Principio 9: Alentarán el desarrollo y la difusión de tecnologías respetuosas del medio ambiente .
Anticorrupción
Principio 10: Las compañías trabajarán contra todas las formas de corrupción , incluyendo la extorsión y el soborno .
Desde su fundación en el año 2000, 5 200 compañías en 130 países se han unido al Pacto Mundial y se han com- prometido a seguir sus principios. En esta lista se incluyen empresas tan bien conocidas en los Estados Unidos como Accenture, Alcoa, Campbell Soup, Gap, General Mills, Hew- lett-Packard, Intel, JCPenny, KPMG, Levi Strauss, Merck, Mi- crosoft, PepsiCo, Starbucks, Sun Microsystems, Dow Che- mical y Timberland.
Fuente: Pacto Mundial de las Naciones Unidas, “Los Diez Principios”,
en: http://unglobalcompact.org/AboutTheGC/TheTenPrinciples/ index.html
Vistazo a la realidad
Principios éticos y el Pacto Mundial de las Naciones UnidasOBJETIVO 6
Como cada persona tiene este mismo deber fundamental para con los demás, se puede decir que cada uno de nosotros posee derechos humanos fundamentales : ser tratado con respeto, esperar que los demás nos traten como un fi n y nunca solo como un medio, y a ser tratados como personas autónomas. Usted tiene el derecho a buscar sus propios fi nes autónomamente elegidos, en tanto no trate a otras personas como medios para conseguirlos, y este derecho se aplica igual a todos y cada uno de nosotros.
Tales derechos humanos, o derechos morales , han tenido un papel central en el desarrollo de los sistemas políticos democráticos modernos . La Declaración de Independencia de Estados Unidos habla de derechos inalienables que no pueden ser quitados por el gobierno. Después de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas crearon la Declaración de Derechos Humanos de la ONU como una forma de comprometer a todos los gobiernos a estándares éticos fundamentales.
Para volver a un ejemplo anterior, esta tradición ética deontológica , o kantiana, se opondría a la explotación infantil porque dicha práctica viola nuestro deber de tratar a los niños con respeto. Violamos los derechos de los niños cuando los consideramos como meros medios para los fi nes de producción y crecimiento económico. Los estamos tratando solo como medios porque, como niños, no han elegido racional y libremente sus propios fi nes. Simplemente los usamos como herramientas u objetos. Así, incluso si la explotación infantil produce consecuencias benéfi cas, sería éticamente incorrecta porque viola un derecho humano fundamental.
De esta forma, el concepto de derecho humano o moral es básico para la tradición ética basada en los principios . La dignidad inherente a cada individuo signifi ca que no podemos hacer lo que queramos con otra persona. Los derechos humanos protegen a los individuos de ser tratados en formas que violen su dignidad y que los consideren meros medios u objetos. Los derechos implican que algunos actos y algunas decisiones están fuera del límite. Por lo que nuestro deber moral básico (el imperativo categórico) es respetar los derechos humanos fundamentales de los demás. Nuestros derechos marcan límites a las decisiones y autoridad de otros.
Considere cómo funcionan los derechos respecto a la meta utilitarista de maximizar el bien general. Suponga que es dueño de una compañía local y su gobierno municipal decide que su pro- piedad sería un sitio excelente para un parque público. Imagine que usted es la única persona que no está de acuerdo. Desde la perspectiva utilitarista, parecería que su terreno serviría mejor al bien ge- neral al ser utilizado como parque. Sin embargo, sus derechos de propiedad evitan que la comunidad tome su terreno (al menos sin una compensación justa) para servir al público. Un problema similar ocurre con las descargas de música y videos y los archivos compartidos . Algunos argumentarían, basados en el utilitarismo, que se promovería una mayor felicidad al permitir que se compartan ilimitada y gratuitamente tales archivos. Es claro que, bajo este esquema, mayor número de gente obtendría más de lo que quiere y se optimizaría la felicidad. Pero los dueños de esos archivos, esas personas y compañías que tienen derechos propietarios sobre ellos, rebatirían que no deben violarse sus derechos solo para producir mejores consecuencias generales. Para otro ejemplo acerca de con- fl icto de intereses , vea la “Toma de decisión ética: Derecho de expropiación para el bien público”.
El caso Enron y Arthur Andersen demuestra una de las ma- yores vulnerabilidades del enfoque consecuencialista . Los utilitaristas señalarían, y con razón, que los auditores de Andersen no tomaron decisiones de acuerdo con los princi- pios éticos utilitarios estrictos . Los auditores calcularon las consecuencias, pero solo aquellas convenientes a su propia empresa y bienestar. Si hubieran calculado las consecuen- cias generales de sus decisiones, como requiere el utilita- rismo, los auditores de Andersen podrían muy bien haber tomado la decisión ética correcta. En vez de eso, solo pensa- ron en los cerca de 100 millones de dólares generados por la
cuenta de Enron y decidieron permitir que su infl uencia se impusiera a sus principios. Lo que demuestra la difi cultad de calcular las consecuencias. Debido a que es tan difícil saber todas las consecuencias de nuestros actos, siempre será tentador considerar únicamente las consecuencias para nosotros y nuestros asociados. Para evitar deslindarse de las consecuencias generales utilitaristas a las que son meramente individualistas y egoístas (y antiéticas), la ética deontológica nos aconseja seguir las reglas, independiente- mente de las consecuencias.
38