``Shoftim´´, ``jueces´´, es la palabra inicial de nuestra parashá de esta semana. En castellano deriva de ella la palabra ``sufete´´, llegada a través del latín y el fenicio, que según el Diccionario de la Real Academia Española (edición 2001, pág. 2.106) significa: ``Cada uno de los magistrados supremos de Cartago y de otras repúblicas fenicias´´.
Dos funcionarios integran el sistema judicial, según lo determina la Torá: el ``shofet´´ o juez, y el ``shoter´´ -hoy día, la ``policía´´ misma- que es encargado, de hacer cumplir los fallos que dicta el juez. De ahí entonces el versículo inicial de nuestra parashá: ``Shoftim (jueces) y shotrim (agentes ejecutivos) te pondrás en todas las puertas (de las ciudades) que el Eterno tu D´´s te ha dado según tus tribus, y juzgarán al pueblo ley justiciera´´ (Devarim-Deuteronomio Cap.16 Ver.18).
Esta disposición nos hace recordar el consejo que otrora dio el suegro de Moisés, Yitró (o Jetró) a su yerno, cuando lo vio ocupado desde la mañana hasta la noche administrando justicia en las querellas que le presentaban los hijos de Israel: ``No está bien lo que haces, porque os cansaréis tú y el pueblo que está contigo, porque la tarea sobrepasa tus fuerzas... Y tú elige de todo el pueblo hombres capaces, temerosos de D´´s, hombres (amantes) de (la) verdad y enemigos de la ganancia (malhabida), y (los) designarás sobre ellos (sobre los hijos de Israel) jefes de miles, de centenares, de cincuenta (personas) y de decenas... y juzgarán al pueblo en todo momento, y toda cosa grande (problema de importancia) traerán hacia ti, y toda cosa pequeña la juzgarán ellos``. (Shemot-Exodo Cap.18 Vers.17-22).
Ahora, cuando el pueblo de Israel está por dispersarse geográficamente -ya no andarán más todos juntos por el desierto, sino que después de cruzar el Jordán, en Canaán irán a vivir cada uno en las tierras y ciudades que logren conquistar -la Torá establece entonces el nuevo aparato judicial descentralizado. Y el sitio de los tribunales será la puerta de la ciudad, tal como lo establece el texto que estamos comentando, y como lo confirman muchos ejemplos a lo largo de toda la Biblia.
. . .
El breve párrafo inicial de esta parashá también describe las cualidades que deben tener los jueces de Israel: ``No pervertirás justicia, no reconozcas caras (para favorecer en el juicio a personas que conoces) y no aceptes soborno; pues el soborno enceguece los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos´´ (Devarim-Deuteronomio Cap. 16 Ver.19).
Con pocas palabras -¡pero tajantes!- la Torá pinta aquí los efectos que producen coimas, sobornos y otros regalos interesados que se dan a las autoridades, y que éstas aceptan. Enceguecen al que los recibe, de modo que ya no distingue más entre el bien y el mal, entre el cumplimiento de la ley y su violación. Y la consecuencia de esta ceguera: el fallo que emite la autoridad sobornada tergiversa la aplicación de la ley. Se emite un permiso que no debía emitirse. Se autoriza una acción que la ley prohíbe. O por lo contrario, se niega al peticionante la solicitud de algo que según la ley le está permitido.
. . .
Y ya que hablamos de autoridades: en otro pasaje de nuestra parashá de hoy la Torá establece lo que se dio en llamar ``Jok hamélej´´, la ``Ley del rey´´, o sea, el estatuto que define las relaciones entre éste y el pueblo de Israel. Según quienes sostienen que el libro Devarim-Deuteronomio es posterior a los tiempos de Moisés, estas normas fueron dadas como freno para evitar que se repitieran excesos como los que hubo durante el reinado de monarcas como David (grandes campañas militares de conquista) y Salomón (el de las mil mujeres y concubinas).
Cuando llegues al país que el Eterno te ha prometido -anuncia la Torá- ``y digas: pondré sobre mí un rey, como todos los pueblos que hay en mi derredor´´ (Id. Cap.17 Vers.14), entonces el monarca que elijas para gobernarte debe cumplir las siguientes condiciones:
``De entre tus hermanos pondrás sobre tí un rey; no podrás poner sobre tí un hombre extranjero, que no sea tu hermano´´ (Id. Vers.18). Vale decir: no aceptar el reinado de una dinastía extranjera.
``Solamente, que no tenga muchos caballos´´ (Vers.16). En aquella época, el caballo era símbolo de poderío militar, como hoy día, por ejemplo, los tanques. Limitación al poderío militar de los reyes de Israel, y a sus aspiraciones de conquista.
AURORA DIGITAL
http://www.aurora-israel.co.il/imprimir.php?art_id=6209
2 of 2
15/01/2008 12:13 a.m.
a trabajar para los faraones de Egipto con el propósito de que éstos le envíen, en retribución, más animales para sus tropas de caballería.
``Y que no tenga muchas mujeres, y que no se descarríe su corazón´´ (Vers.17). La poligamia se practicaba en los tiempos antiguos, desde los patriarcas que tuvieron varias mujeres cada uno, hasta los diferentes reyes, que con más razón podían permitirse unas cuantas. Pero la presente prohibición de la Torá, como dijimos más arriba, no apuntaría al harén normal de un rey -cinco, diez o veinte mujeres, entre esposas y concubinas- sino al rey Salomón, que llegó a tener un millar de ellas.
Porque la consecuencia de una poligamia tan exagerada sería que ``se descarríe su corazón´´ de la justicia y del culto del Eterno. Y que mujeres extranjeras que quizás llegaron al harén por su belleza física acabaran por traer a la corte del rey también el culto de sus dioses e ídolos.
. . .
``Y plata y oro, que no le aumente mucho´´ (Vers.17). Porque evidentemente, los tesoros que acumule el rey provienen de los impuestos que él toma del pueblo, ya sea en metálico, o porque labradores y otros artesanos del pueblo trabajan para él. Hoy día en Israel no tenemos que mirar muy lejos para descubrir en nuestra vecindad a reyes y otros gobernantes que han juntado grandes fortunas -bien guardadas en bancos de Suiza- a costas del pueblo que sufre hambre, enfermedades, analfabetismo y otros males debidos a su pobreza. Y otra norma más para los reyes de Israel, que también tiene su plena aplicación moderna: ``Para que su corazón no se ensorbezca sobre sus hermanos´´ (Id. Cap.17 Vers.20). En primer lugar: que recuerde que el resto del pueblo también son hermanos suyos. Y después, que no se envanezca y se crea superior a ellos. Traducido al nuevo siglo en que vivimos: que no dilapide el dinero de los impuestos del público instalándose en oficinas de lujo, viajando en autos Mercedes último modelo, haciendo viajes superfluos al extranjero y muchos otros gastos por el estilo.
La Torá y Moisés ya previeron tales excesos de los gobernantes hace más de tres milenios. ¡Y los prohibieron terminantemente!.
1 of 2
15/01/2008 12:17 a.m.
Mundo Judío - 20/08/2004
PARASHAT KI TETZE