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Leyes sacerdotales

In document Heriberto Haber - Parashiot (página 161-163)

Emor”, el nombre de nuestra parashá de esta semana, es un imperativo del verbo A-M-R y significa: Di (tú)”. Porque así dice el versículo inicial de la parashá: Y dijo el Eterno a Moisés: Di (emor”) a los sacerdotes hijos de Aarón: no debe(n) impurificarse por muerto alguno en su pueblo” (Vayikrá-Levítico Cap.21 Vers.1). Y a continuación sigue la lista de las excepciones: parientes muy cercanos, por los cuales sí les está permitido impurificarse (mediante el contacto o la cercanía física con ellos) cuando mueren: la madre, el padre, un hijo, una hija o un hermano (en ese orden, en el Vers.2); luego también una hermana soltera y virgen (Vers.3; porque si está casada, deben ocuparse de su sepelio el marido, los hijos y demás parientes que no son sacerdotes).

Rashí trae una cita del Talmud, donde se establece que al ordenar D”´´s los sacerdotes, hijos (varones) de Aarón”, quedan excluídas de estas leyes las hijas mujeres. E Ibn Ezra comenta, de un modo más general: ``Después de que D”´´s dio a todo el pueblo de Israel, incluídos los sacerdotes o kohanim”, las leyes que figuran en la parashá anterior (y parte de las cuales hemos visto en nuestra última nota), ahora El especifica que además de ello, los sacerdotes también deben ser kedoshim” o santos para su D”´´s (Vers.6) mediante el cumplimiento de estas otras leyes que se detallan en nuestra parashá de hoy.

El hecho de que en el Vers.2 la madre figura antes que el padre -por ella, cuando muere, el hijo sacerdote sí puede impurificarse- Ibn Ezra lo explica por un hecho que quizás era habitual en su época (el siglo XII d.C.) pero que ya no lo es más en nuestros días: porque generalmente ella muere primero, pues el varón vive más que la mujer”.

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También figura en nuestra parashá la norma que ya hemos mencionado alguna vez aquí, de que a un sacerdote le está prohibido casarse con una mujer prostituída, violada o divorciada de su marido (Vers.7). Y entonces dijimos que las iniciales de esta prohibición forman la palabra Azulay (de:” ishá zoná vajalalá lo yikaju”), que muchos kohanim” han adoptado como apellido.

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Siguen en nuestra parashá varias otras leyes destinadas a los sacerdotes, y después, en el Vers.10, el Cap. 21 que estamos recorriendo trae las normas que rigen para el Sumo Sacerdote, el ``Kohén Gadol”´´. El no debe impurificarse con ningún muerto, ni su padre (que figura primero) ni su madre, y debe vivir

constantemente en el Tabernáculo: ``Del santuario no saldrá´´” (Vers.12). Ibn Ezra trae la observación de comentaristas antiguos, que dijeron: no debe salir de él para participar en el sepelio (de su padre o de su madre, cuando murieron), y es lo correcto”, concluye nuestro sabio español.

Para casarse, el Sumo Sacerdote debe tomar una mujer virgen” (Vers.13); le están prohibidas, igual que al sacerdote común, una divorciada, una violada o una prostituta”, sino que tomará una virgen de su pueblo” (Vers.14). Y aquí comenta Ibn Ezra: de su pueblo”, y no, por ejemplo, una mujer virgen, prisionera de guerra, que se convirtió al judaísmo.

Acá resulta interesante el término que usa Ibn Ezra para definir la conversión al judaísmo: mityahédet”, de la raíz Yehudí”, judío”. Porque por lo general, y hasta el día de hoy, en hebreo moderno, se suele usar más el término hitgayer”, de una raíz G-Y-R, vinculada a su vez con el vocablo guer” que en la Biblia generalmente se usa para designar al extranjero” que habita” (gar”) en el país de Israel.

Muchas leyes de la Torá protegen al ex- tranjero, prohíben explotarlo, maltratarlo, etc., y alguna vez también surge la admonición de recordar que (también vosotros) fuisteis ex- tranjeros (guerim”) en la tierra de Egipto (Shemot-Exodo Cap.22 Vers.20), y por eso conocéis de cerca de situación de inferioridad en que éstos se hallan en un país extraño. Y bien podríamos agregar, como ejemplo, los dos milenios de diáspora judía por muchos países del mundo, que la Biblia todavía no conocía.

La situación del guer” en el antiguo Israel podría equipararse hoy día a la del inmigrante que adoptó la ciudadanía del nuevo país en que está viviendo.

Quizás por eso el idioma hebreo adoptó el verbo hitgayer”, volverse guer”, para designar al extranjero que viviendo aquí, en el antiguo reino de Judea o de Israel, resolvió adoptar la cultura y la religión que lo circundaban, e integrarse al pueblo de los hijos de Israel. La guerá” o mujer conversa al judaísmo más famosa de los tiempos bíblicos fue Rut, la ex moabita, lejana antepasada del rey David.

El término lehityahed” que usa Ibn Ezra ya no habla de un ciudadano naturalizado, sino de alguien que se convirtió a la religión judía.

Y en cuanto al vocablo guer”, digamos finalmente que sospechamos su presencia también en la palabra inglesa stranGER” o en la española extranJERo”, cuyo origen quizás podría ser una suma de extra” más guer”: un guer” o ciudadano” llegado de extra”, de afuera”.

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Hablando del fallecimiento de los parientes cercanos del sacerdote, nuestra parashá también nos describe algunos de los ritos fúnebres que se practicaban en aquellos lejanos tiempos, y que al kohén” o sacerdote le están prohibidos: raparse el pelo de la cabeza, afeitarse la barba y autoinfligirse heridas y raspaduras en el

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cuerpo, según lo leemos en el Vers.5. Recordemos, sin ir muy lejos, ciertos ritos musulmanes de autoflagelación que se practican hoy para dolerse por la muerte de un fundador del Islam ocurrida hace muchos siglos (sigue).

Rashí comenta que raparse la cabeza” es señal de duelo, y que afeitarse la barba” por un muerto era costumbre que se practicaba en algunos sitios del país de los caldeos”, o sea, la Mesopotamia (hoy: Irak). Otra costumbre para expresar el duelo era rasgar la ropa que uno llevaba puesto: cuando los hijos le traen a Jacob la ropa ensangrentada de José, presuntamente devorado por un animal feroz, desgarró Jacob sus ropas” (Bereshit-Génesis Cap.37 Vers.34).

En caso de luto, el Sumo Sacerdote no rasgará sus vestidos” (Vers.10), e Ibn Ezra comenta: de todo esto podemos aprender qué establecieron nuestros sabios como normas de luto.

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Y una reminiscencia de ello quedó en la tradición judía hasta el día de hoy, cuando en el cementerio, después de sepultado el familiar fallecido, un funcionario del lugar se acerca a los deudos con una tijera u otro objeto cortante en la mano, y les hace un pequeño tajo en cierto sitio de la ropa, por la zona del cuello o del pecho.

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Parashá - 13/05/2005

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