Después de la interrupción que nos produjo la semana pasada la presencia del sábado intermedio de la fiesta de Pesaj, volvemos hoy al punto donde dejamos, hace una quincena, la última parashá que vimos en el tercer libro de la Torá.
La de hoy se llama ``Sheminí´´, ``octavo´´, porque comienza con las palabras: ``Y ocurrió al `octavo´ día, llamó Moisés a Aarón y a sus hijos y a los ancianos de Israel´´ (Vaikrá-Levítico Cap.9 Vers.1). ¿Para qué los convocó? Para seguir dándoles instrucciones acerca de los sacrificios: ``Toma un ternero para el sacrifico expiatorio y un carnero para el holocausto, sin defecto, y sacrifícalos delantes del Eterno´´ (Vers. 2). Y con esto estamos otra vez en el tema de los sacrificios, tal como lo hemos abordado en nuestras últimas notas. Y hemos señalado aquí que con el correr del tiempo surgieron en el pueblo de Israel voces de protesta contra ese degüello continuo de animales en el altar.
Sacrificios de animales hubo por doquier en el mundo antiguo. En los pueblos de Medio Oriente: babilonios, persas, asirios, canaaneos, fenicios, egipcios, etc. Quedaron documentados en numerosos hallazgos
arqueológicos: restos de altares, dibujos de los mismos, himnos de loor a los dioses, etc. Y lo mismo rige para los antiguos griegos y romanos.
Y no sólo sacrificios de animales; también fueron degollados seres humanos en los altares de aquellos tiempos. Cuanto más importante era la gracia que se pedía a la divinidad, tanto más cara debía ser la persona sacrificada para quien la ofrecía.
Mesha, rey de Moab, fue atacado por una coalición de tres reyes: Joram de Israel, Josafat de Judá y el rey de Edom. Ello ocurrió a mediados del siglo noveno a.C. Al verse acorralado en su ciudad capital, con los tres ejércitos enemigos acampados alrededor de ella, Mesha subió a la muralla ``y tomó a su hijo primogénito, el que reinaría en lugar de él (o sea, el príncipe heredero) y lo sacrificó como holocausto sobre la muralla´´ (Melajim Bet, Segundo libro de los Reyes Cap.3 Vers.27) Logró liberar a su ciudad sitiada, y después emprendió una campaña militar de venganza contra sus agresores.
Este hecho nos es relatado no sólo en la Biblia sino también en la famosa ``Piedra de Mesha´´, hallada en 1868 en la que hoy es Jordania, y donde una larga inscripción relata toda esta guerra desde el punto de vista del rey Mesha, acorralado por sus enemigos.
Y no hablemos ya de los sacrificios humanos que se ofrecían en países entonces todavía desconocidos: los aztecas, los mayas y otros pueblos del continente americano.
Hay quienes opinan que el sacrificio que D´´s requirió de Abraham - que ofrendara a su hijo Isaac en el monte de Moriá (según Bereshit-Génesis Cap. 22) y que fue interrumpido a último momento - es una lección práctica que D´´s quiso darle al patriarca y a sus descendientes, de que El no pide sacrificios humanos y que no son gratos a Sus ojos.
Pero como ya lo insinuamos en una nota anterior, cuando el Templo de Jerusalem (el primero) todavía estaba en pleno funcionamiento, surgieron en el pueblo judío -ya dividido en dos reinos: el de Judá y el de Israel- voces de protesta contra el culto de sacrificios. Especialmente cuando éste pretendía expiar pecados contra las clases más débiles de la sociedad. ``Porque obras de bien he querido (Yo, el Eterno), y no sacrificio; conocer a D´´s, más que holocaustos´´ dice uno de estos opositores, el profeta Hoshea-Oseas en su Cap.6 Vers.6.
Todavía más enérgico es Yeshaiahu o Isaías en Judá y su capital Jerusalem, cuando atruena en el capítulo inaugural de sus profecías: ``¡Oíd la palabra del Eterno, jefes de Sodoma; escuchad la enseñanza de nuestro D´´s, pueblo de Gomorra! (Ya entonces estas dos ciudades eran símbolo histórico de maldad.) ¿Para qué quiero vuestros tantos sacrificios?, dice el Eterno. ¡Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de vacunos! Y la sangre de toros, ovejas y carneros ¡no la quiero!´´ (Isaías, Cap.1 Vers. 10-11).
¿Y qué es, entonces, lo grato ante D´´s?
Lo expresa ese mismo profeta pocas líneas más adelante.
``Aprended a hacer el bien, procurad la justicia, fortaleced al explotado, haced justicia, amar obras de bien (´´jésed``) y andar humildemente con tu D´´s (Miqueas, Cap. 6 Vers.8).
¿Humildemente? ¿Eran expresión de humildad las lujosas vestimentas del Sumo Sacerdote, todas de telas finísimas, y engarzadas de oro y de piedras preciosas? ¡Y es de suponer que los demás sacerdotes no le iban muy a la zaga!
Así surgió, entonces, la rivalidad entre las doctrinas de los profetas -``neviim´´- y la de los sacerdotes, los ``kohanim´´. Entre quienes luchaban por las clases más débiles de la sociedad y los que estaban ``más arriba´´ y veían peligrar sus puestos de privilegio.
entre los partidos políticos que representan a uno u otro sector de la sociedad.
Los profetas de Israel nunca tuvieron miedo de presentarse ante reyes, generales y otros mandatarios para espetarles en la cara - y en público - los pecados que habían cometido. Natán y Gad se presentaron ante el rey David, Elías ante Acab, Isaías entre los reyes de Judea, lo mismo que más tarde Jeremías, y otros más. Fueron ejemplos para muchos revolucionarios sociales judíos que les siguieron en la Historia.
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Mundo Judío - 16/04/2004
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