Parashá
Con la lectura de la Torá del próximo sábado se interrumpe la serie de fragmentos del libro Vahyikrá-Levítico que estuvimos viendo últimamente. Como es el sábado intermedio de la fiesta de Pesaj -el así llamado Shabat Jol Hamoed Pesaj- tiene su lectura especial, vinculada precisamente con esta fiesta.
Aclaremos de paso qué significa esta expresión de ``Jol Hamoed´´. ``Jol´´ denota ``profano, no sagrado´´. (En otros contextos también puede significar ``arena´´, pero ésto no tiene nada que ver aquí). ``Moed´´, que ya vimos en la expresión ``Ohel Moed´´, la ``carpa de la REUNION´´, en realidad significa ``un tiempo
determinado´´. Y especialmente, una ``fiesta´´. De modo que ``Jol Hamoed´´ equivale a ``(día) profano de la fiesta´´. Es decir, en nuestro caso de hoy: de los siete días de Pesaj, una jornada que no es fiesta. En ese día la gente suele ir al trabajo y ocuparse de sus tareas diarias, pero con todo, rigen diversos aspectos de la fiesta de Pesaj: queda en pie la prohibición de comer pan -sólo ``matzá´´, el ``pan ácimo´´ está permitido- y en la sinagoga se dicen ciertas plegarias especiales. También la fiesta de Sucot, además de Pesaj, tiene parte de sus siete días catalogados como días de ``Jol Hamoed´´.
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Y Shabat Jol Hamoed, el ``sábado de los días hábiles de la fiesta´´, esta vez será, entonces, pasado mañana. En el presente año hebreo 5764 (2003-2004), en esta semana de Pesaj que estamos celebrando, fue festivo el primer día de Pesaj, o sea, el pasado martes 6 de abril, y lo será el lunes 12. Los demás son días
``intermedios´´, y dentro de ellos se ubica el ``Shabat Jol Hamoed´´, el sábado 10 de abril, que tiene, entonces, su lectura especial de la Torá.
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Ella está tomada del segundo libro, Shemot o Exodo, desde el Cap.33 Vers.12 hasta Cap.34 Vers.26. El fragmento es parte de la Parashá Ki Tisá que ya hemos comentado aquí en su oportunidad (AURORA del 11.3.04).
En uno de sus pasajes (los primeros versículos del Cap.34) la Torá nos cuenta cómo Moisés se prepara para subir otra vez al monte de Sinaí, para recibir allí una segunda edición -por así decirlo- de los Diez
Mandamientos. Porque las primeras tablas que habían sido grabadas allí -conviene recordarlo- Moisés las tiró al suelo y quedaron hechas pedazos, cuando bajó del monte y encontró al pueblo de Israel que, cansado de esperarlo, estaba adorando un becerro de oro (según lo relatado en Shemot-Exodo (Cap.32. Y en especial el Vers.19: ``Se encendió la furia de Moisés, y arrojó de su mano las tablas, y las rompió al pie del monte´´). Por eso, la orden divina ahora le indica a Moisés: ``Esculpe dos tablas de piedra como las primeras, y Yo (D´´S) escribiré sobre las tablas las palabras que estaban sobre las primeras tablas que has quebrado`` (Cap.334 Vers.1).
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En aquellos tiempos de Moisés -quizás siglo trece a.C. y hay quienes dicen que fue antes todavía -cuando los hombres querían grabar textos en piedras, por lo general tomaban el cincel en la mano derecha y con la izquierda lo golpeaban con algo que hoy llamaríamos martillo; probablemente fue otra piedra. En en el caso de personas zurdas las condiciones eran diferentes, pero como minoría, otrora como hoy, habrán tenido que ajustarse a la regla general. O dedicarse a otros oficios...
De tal modo, la escritura resultaba de derecha a izquierda, tal como lo es la nuestra, la hebrea, hasta el día de hoy. Numerosas inscripciones de los tiempos antiguos que arqueólogos hallaron en esta zona del Medio Oriente atestiguan este hecho.
Sólo mucho más tarde, cuando la humanidad descubrió medios de escritura más avanzados y menos duros, la dirección de la escritura fue cambiando paulatinamente.
Se han hallado antiguos escritos griegos -éstos habían aprendido su alfabeto de los fenicios y hebreos que habitaban en esta zona del Medio Oriente- donde un renglón está escrito de derecha a izquierda, y el siguiente, desde ese punto de la izquierda, retorna hacia la derecha. Un zigzag como hacen los bueyes cuando aran un campo: llegan hasta un extremo, ahí dan media vuelta y emprenden camino en dirección contraria. Por éso semejante tipo de escritura recibió en español el nombre de ``bustrofedón´´, del latín, y éste, del griego: ``bous´´ es el buey, y ``strefein´´, dar la vuelta.
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Más tarde todavía, cuando ya se escribía sobre elementos más dúctiles -papiro, pergamino, luego papel- y para hacerlo bastaba una sola mano (que empuñaba un estilete o algún objeto alargado que se mojaba en tinta) el mundo occidental descubrió que resultaba mucho más fácil escribir (con la mano derecha) desde la izquierda hasta la derecha, de modo que la mano, al avanzar, dejara al descubierto el texto que uno escribía, en vez de cubrirlo con el puño y el codo.
Por eso el griego mismo, el latín y los posteriores idiomas del mundo de occidente pasaron todos a escribir de izquierda a derecha. Y quedó sólo el hebreo -junto con otros idiomas semíticos: el arameo y el árabe -como quienes escriben ``al revés´´. Cuando en realidad, según hemos explicado, quienes pasaron a escribir al revés fueron todos los demás.
En el caso de los Diez Mandamientos o Decálogo, no está bien claro quién fue el que los escribió esta segunda vez. Según el versículo que ya hemos mencionado, ``Yo (D´´s) escribiré etc.´´ (Cap.34 Vers.1). En cambio un poco más adelante leemos que ``Dijo el Eterno a Moisés: ``Escribe estas palabras, porque de acuerdo con estas palabras Yo concerté contigo el pacto, y con Israel´´ (Vers.27).
De todos modos, ya sea por mano divina o por Moisés, es indudable que también los Diez Mandamientos venían escritos de derecha a izquierda.