Con las parashot Nitzavim y Vayélej que se leerán juntas el sábado próximo en nuestras sinagogas, ya nos estamos aproximando al final del quinto y último libro de la Torá, Devarim o Deuteronomio.
``Nitzavim´´ debe su nombre al versículo que en hebreo dice en sus primeras palabras ``Atem nitzavim hayom´´, ``Vosotros estáis parados (o: apostados) hoy´´ delante del Eterno vuestro D´´s (Cap.29 Vers.9). Como sustantivo (los que ``están parados´´) se usa en hebreo moderno en la industria cinematográfica para designar a los ``comparsas´´: aquellos artistas que aparecen en el cuadro que se está filmando sin que desempeñen papel alguno en el mismo, ya que actúan solamente como gente de ``relleno´´ en la pantalla, por así decirlo.
El nombre de la segunda parashá, ``Vayélej´´, viene de la palabra inicial de la misma, ``vayélej (Moshé)´´, ``Y fue (o: anduvo) Moisés y dijo todas estas palabras al pueblo de Israel`` (Cap.31 Vers.1).
Las dos parashot son muy cortas, y a pesar de que las leeremos juntas en un mismo sábado, resultan más cortas que algunas otras de las que hemos leído -una parashá sola, cada vez- en los sábados anteriores. Hay un factor común que une esos dos nombres que en cierto modo son antónimos: ``Nitzavim´´ -parados, apostados, pasivos como están los hijos de Israel- mientras que ``Vayélej´´, anduvo, fue de un lado a otro, estuvo activo, y esto alude a Moisés.
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¿En qué consistió su actividad?
En concertar otra vez el pacto entre D´´s y los hijos de Israel. Ahora, al cabo de cuarenta años de deambular por el desierto, se renueva la alianza establecida otrora al pie del monte de Sinaí. No olvidemos que los hombres de hoy, con los que ahora el anciano Moisés renueva ese pacto, son los que en el episodio de Sinaí aún eran niños, o todavía no habían nacido.
Sólo Moisés, con sus ciento veinte años a cuestas, quedaba de la ``guardia vieja´´. Y también él ya estaba a punto de abandonar a los hijos de Israel para siempre. Por el ejemplo que él nos da (``He aquí que hoy yo ya tento ciento veinte años´´, Cap.31 Vers.2) es que nosotros, los judíos, hasta el presente nos auguramos unos a otros alcanzar semejante edad.
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Pero junto con su edad, Moisés también declara abiertamente algo más: ``Ya no puedo más salir y venir (Id. Id.). Es decir: ya no estoy apto para seguir ejerciendo mis funciones al frente del pueblo´´. Además, ``el Eterno me ha dicho: `No cruzarás este Jordán´´´. Por todo esto, resulta necesario nombrar un sucesor que cumpla las dos funciones a la vez: que se ponga como dirigente al frente del pueblo, y que lo conduzca en el cruce del Jordán y en la conquista de la tierra de Canaán.
Este dirigente habría de ser Iehoshúa bin Nun, Josué (hijo de Nun) en castellano, quien además de haber actuado en varias oportunidades como ayudante de Moisés, ya conocía también el país de Canaán, hacia el cual había sido enviado, tiempo atrás, junto con los otros once exploradores.
Y en parashat ``Vayélej´´, el Cap. 31 nos relata en diversos pasajes cómo fue esa transferencia del mando: en público, delante de todo el pueblo de Israel (Vers.7-8), y luego, en una ceremonia privada -por así decirlo- en el ``Ohel Moed´´ o Tabernáculo (Vers. 14-15).
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Además, hay un hecho muy importante que se menciona en parashat Vayélej acerca de este pacto que es renovado con D´´s: se lo fijó por escrito. Pues así dice el texto: ``Y escribió Moisés esta Torá (``ley,
enseñanza´´) y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, los que llevan el Arca del pacto del Eterno, y a todos los ancianos de Israel (Cap.31 Vers.9).
Y una vez cada siete años el pueblo acudirá a una ceremonia que se llamó ``hakhel´´, ese verbo en modo imperativo con que se la convoca: ``¡Reúne, debes reunir!´´ De la misma raíz K-H-L que las palabrfas ``kehila´´ o ``kahal´´, ``comunidad´´ o ``congregación´´ que conocemos hoy.
En esas asambleas populares, la Torá será leída en voz alta delante del pueblo, para que todos conozcan las leyes que rigen a los hijos de Israel. Porque no basta con legislar. También hay que proclamar ante el pueblo la ley legislada, para darle más vigencia, diríamos hoy. Que la conozcan los jóvenes, quienes la oyen por primera vez. Y también los mayores, que ya la escucharon en el ``hakhel´´ de hace siete años... que vuelvan a oírla, a guisa de repaso. ¡Por si se les olvidó algo!
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15/01/2008 12:24 a.m.
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Y aquí llegamos otra vez a un punto crítico, que sigue en disputa hasta el día de hoy. ¿Cuál fue esa Torá, la ``ley´´ o ``enseñanza´´ que Moisés (¿y Josué?) escribieron y dejaron depositada como testimonio para la posteridad, junto con las Tablas de la Ley, guardada en el santuario y confiada a la custodia de los sacerdotes?
¿Todos los cinco libros de Moisés, esos que comienzan con Bereshit-Génesis y la creación del mundo, y acabarán con el relato de la muerte del mismo Moisés pocos capítulos más adelante en el libro que estamos leyendo?
¿O copiaron solamente el quinto libro de la Torá-Devarim o Deuteronomio-, ese rollo atribuído a ellos en tiempos posteriores y que fue hallado en el Templo en el siglo VIII a.C. cuando reinaba el infante Ioshiyáhu-Josías?
¿O bien este verbo ``y escribió Moisés´´ se refiere exclusivamente a los últimos capítulos que estamos leyendo del libro de Devarim-Deuteronomio donde se habla de las bendiciones y las maldiciones que vendrán de D´´s como premio por cumplir Su ley, o por desobedecerla, respectivamente?
Junto con la destrucción del Templo de Jerusalén, también fueron consumidos por las llamas los escritos esos de la Torá, que nos habrían dado la respuesta a los interrogantes que estamos planteando. Esos rollos se perdieron, y solamente nos quedó conservado, eso sí, el canto con el cual Moisés se despidió de su pueblo. Ese esperamos verlo aquí, la semana que viene.
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15/01/2008 12:28 a.m.
Parashá - 10/09/2004
PARASHAT HAAZINU